El precio de la desigualdad

Asegurar el crecimiento económico requiere atender la creciente brecha entre ricos y pobres

Por: Joanisabel González | Publicado en: El Nuevo Día
Foto: david_shankbone via Flickr

Los efectos de la crisis financiera, génesis de la “Gran Recesión”, han sido tan profundos que ha sucedido lo impensable: los principales mensajeros del libre mercado y la globalización han concluido que el principal riesgo para el desarrollo es la desigualdad.

Instituciones como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), por mencionar algunas, han identificado la creciente brecha entre los ricos y los pobres -e incluso, la brecha entre los ricos y los megaricos- como un escollo a superar y han hecho un llamado a atender el tema.

La palabra desigualdad resuena entre estudiosos y políticos. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) revivió el tema el año pasado y el presidente de la primera economía del mundo, Barack Obama, habló del tema en su reciente mensaje a esa nación. El asunto también cobra fuerza en las protestas del pasado viernes en Atenas; en Siria y Egipto. Y sobre todo, en la plaza Zuccotti en Nueva York, donde nació Occupy Wall Street.

Un mito por romperse

La desigualdad, empero, no es asunto de cuánto más ganan los ricos o cuánto menos ganan los pobres y eso es lo que el Centro para la Nueva Economía (CNE) quiere decirle a Puerto Rico en su tercera conferencia económica, el próximo 17 de febrero.

“Aumentar la equidad es positivo para el capitalismo y no debe verse como una amenaza. Ese es el mito que queremos romper”, dice el presidente del CNE, Miguel Soto-Class.

Según Nuria Ortiz, directora ejecutiva asociada para el CNE, antes de la crisis, se entendía que la desigualdad se atendía con crecimiento. A mayor producción, más ingresos y, por ende, se entendía que la condición de vida de las personas mejoraba.

Pero todo eso se fue por la borda con la crisis financiera, comenta por su parte, Sergio Marxuach, responsable de la unidad de Política Pública para el CNE.

Según Marxuach, “la resaca de la crisis” y la revelación de que el 20% de los estadounidenses poseen el 25% de la riqueza y el resto de la población tiene que distribuirse la diferencia, cambió la forma en que se habla desarrollo económico.

“Lo que se plantea ahora es que la desigualdad puede tener efectos más devastadores que la pobreza”, subraya Marxuach.

Agrega que el tema cobra mayor importancia cuando se piensa en las millones de personas que han perdido sus hogares, mientras no ha habido consecuencias para los responsables de la crisis.

Un precio demasiado alto

Según Harold Toro, a cargo de Investigación en el CNE, no atender la desigualdad termina por impedir el crecimiento. “En la medida en que la desigualdad revierte el crecimiento, estos temas tienen que verse entrelazados”, subraya.

El sociólogo expone que la inequidad trasciende el tema de ingresos lastimando a la gente con efectos devastadores en el tejido social: falta de oportunidades de educación, salud, justicia y hasta rebota en pobre credibilidad en las instituciones.

Ortiz indica que los nuevos estudios llaman a “repensar” la forma en que se ha vivido y se ha hecho política pública.

Según la ejecutiva, el trabajo reciente de Andrew Berg y Jonathan Ostry para el FMI señala que en aquellos países donde se produjo una pequeña reducción en la desigualdad, los períodos de crecimiento económico duran 50% más que en las economías donde el tema no se ha atendido.

Una oportunidad para la Isla

De acuerdo con Soto-Class, ahora que Puerto Rico se embarca en qué estrategias implementar, la desigualdad debe integrarse al debate si se considera que en la Isla, según apuntan los datos del CNE, en tiempo reciente, la clase media se ha reducido, lo que supone una distribución más desigual del ingreso.

El presidente del CNE indica que uno de los objetivos de la conferencia será precisamente discutir el tema en el ánimo de encontrar soluciones a un reto del que todavía no se conocen bien sus causas.

Para ello, la conferencia contará con la participación de Richard M. Locke, director de Ciencias Políticas en el Instituto de Tecnología de Massachussetts; Luis Álvarez, vicepresidente de Méndez & Co., y Myrna Rivera, presidenta de Consultiva Internacional. El cierre de la conferencia estará a cargo del otrora decano de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, Efrén Rivera Ramos.

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