El informe del FED y el mercado laboral de Puerto Rico

Por Harold J. Toro, Ph.D.

El informe sobre la economía de Puerto Rico del Banco de la Reserva Federal
 de Nueva York logró una de sus metas: despertar controversia sobre las
debilidades de la economía insular.

Uno de estos componentes es el mercado laboral en cuanto a la recomendación específica de reducir el salario
mínimo y subsidiar la reducción mediante un crédito por ingreso devengado,
el enfoque general de las reacciones locales ha sido en general de crítica a
la propuesta, pero curiosamente de silencio ante el diagnóstico y la
realidad a la cual apunta. Brilla por su ausencia la falta total de discusión de los diagnósticos sobre los cuales se monta la recomendación.

Los hallazgos del FED usando datos del censo de 2010, e información del Banco Mundial son: primero, alto desempleo y baja participación laboral para jóvenes de 16 a 24 y para adultos pasados los 50 años al compararse con grupos demográficos similares en otros países y en Estados Unidos; segundo, rezago en la competitividad laboral de Puerto Rico en el contexto global, tercero, deterioro de la calidad de la mano de obra local, y altos costos operacionales que afectan las empresas locales. Es a partir de esta realidad que surgen las recomendaciones del FED. Sería un error no tomar en serio esta caracterización del mercado laboral y aplazar la búsqueda de soluciones. Todos los atributos antes mencionados en su conjunto implican consecuencias adversas para el desarrollo económico de Puerto Rico, para las posibilidades de movilidad social de individuos y familias y para la ya alta desigualdad existente.

No participar en la fuerza laboral implica una perpetuación del régimen de dependencia. A su vez, la marginación del mercado laboral, aun cuando existe un sistema de beneficencia social que la mitiga, implica a mediano y a largo plazo consecuencias adversas tanto para los individuos, como en términos macroeconómicos. Para los individuos, estar fuera de la fuerza trabajadora, implica una ubicación económica desde la cual con el pasar del tiempo se hace difícil o imposible salir debido a una acumulación de desventajas. Peor aun, implica la reproducción de la marginalidad para familias enteras. En términos macroeconómicos, implica la perdida permanente de capacidad humana para contribuir al acervo de riquezas y al bienestar común.

Según el informe, Puerto Rico tiene una tasa de desempleo de 39 porciento entre las personas de 16 a 24 años de edad. El desempleo al inicio de la vida laboral tiende a estar vinculado a todo tipo de consecuencias negativas posteriores, como salarios más bajos, mayor propensidad a desvincularse de la fuerza trabajadora, y a tendencias psicológicas depresivas. Efectos que se sostienen aun décadas después y son particularmente severos para aquellos con niveles de educación bajos y/o con pocas destrezas.

La baja productividad en términos comparativos, sugiere que Puerto Rico es cada vez menos competitivo en la economía mundial. Una variable clave no discutida en detalle por el FED pero estrechamente vinculada al rezago en productividad y a las otras características del mercado laboral de Puerto Rico puede ser la calidad educativa de la preparación post-secundaria. En otras jurisdicciones y países la educación post-secundaria no-académica, no orientada al bachillerato en artes y ciencias, constituye una herramienta fundamental de la formación de cuadros de trabajadores preparados y con oportunidades de empleo diestro.

Aún en estados relativamente pobres como Nuevo México, por ejemplo, entre los graduandos de nivel post-secundario, el 23 porciento tenían un grado asociado. La situación aquí contrasta dramáticamente.  En el 2010, solo un 11 porciento de los graduandos de nivel post-secundario obtuvieron un grado asociado. El 46 porciento obtuvo certificados de un año o menos. Estos datos hacen pensar que la baja productividad y el alto desempleo entre los jóvenes en parte se debe a la ausencia de un marco institucional robusto para forjar una fuerza trabajadora capaz y con posibilidades de logro y de mejores salarios. Cuando vemos la distribución de entidades educativas, un 45 porciento de las entidades existentes a nivel post-secundario otorgan certificados, pero solo un 11 porciento otorgan grados asociados estrictamente.

Un punto de partida concreto a mediano plazo para cualquier concertación debe ser examinar críticamente el sistema de educación vocacional en Puerto Rico con miras a transformarlo en un vehículo de preparación adecuada que afiance las destrezas de nuevas generaciones de trabajadores. Esto no es una gran utopía, y es precisamente por eso que tiene posibilidades reales de dar frutos concretos. En Estados Unidos ya se está promulgando un sistema de aprendizaje vocacional más parecido al sistema Alemán, donde los patronos participan directamente en el entrenamiento mediante un sistema de aprendizaje en los talleres de trabajo.

Por el lado de la creación de plazas de trabajo tienen que haber no solo reformas para mitigar los costos operacionales sino también una re-examinación de los mercados de capital y de la conformación de incentivos al riesgo empresarial para de esta manera fomentar la creación de nuevas y mejores empresas. No será suficiente con reducir costos operacionales al conjunto de empresas ya existentes.

Los hallazgos del FED no son del todo distintos de los que discutiera el CNE y el Brookings Insititute en el 2006, pero se dan en el contexto de una economía global con prospectos débiles de crecimiento y luego de una recesión económica en Puerto Rico de 6 años de duración. La coyuntura actual hace la situación estructural del mercado laboral mucho más grave. Es por esto que las reacciones generales a las propuestas del FED prácticamente constituyen una modalidad de negación colectiva ante el futuro que se avecina.

 

Créditos: El Informe del FED y el Mercado Laboral de Puerto Rico


El autor es director de Investigaciones en el Centro para la Nueva Economía
Publicación: El Nuevo Dia | 5 de agosto de 2012
Foto: ScoRDS via Flickr.

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