Respaldo

Por Miguel A. Soto Class

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El Trío Vegabajeño grabó una canción en el 1953 que decía: “Navidad que vuelve, tradición del año; unos van alegres, otros van llorando”. Cualquiera diría que, dado el resultado de las elecciones, la hubieran escrito en estas navidades del 2012.

Fuera de relajos, me parece vital que en el momento en que nos encontramos, luego de unas tumultuosas elecciones, en un año de tan doloroso trauma económico y acercándonos a las fechas navideñas, tomemos un momento para reflexionar sobre cómo debemos reaccionar a lo que ha sucedido y de qué manera nos debemos preparar para lo que nos espera.

Para algunos existe la tentación de venganza y desquite, de reclamar el premio y el botín que ahora les toca. Sin embargo, eso siempre ha resultado ser desastroso para nuestro país. Debemos resistir ese impulso, esa tentación y generar otro discurso. Yo sugiero que lo que corresponde ahora es asumir una actitud de respaldo genuino y altruista a las personas que se aproximan a asumir las posiciones de liderato en nuestro gobierno y en nuestro país. No me cabe la más mínima duda que habrá muchas promesas de campaña que no se lograrán. Y habrá otras que se tardarán más de lo previsto. Pero no seamos ingenuos. Ésa es la realidad en todos los países del mundo. No conozco a ningún político que haya podido cumplir todas sus promesas de campaña.

Lo importante es que nuestros gobernantes sean genuinos en sus esfuerzos para lograr lo más posible del cumplimiento del espíritu de sus promesas. Eso es de vital importancia pues sobre esas promesas se fundamentaron nuestros votos y nuestro apoyo, y no honrarlas minaría nuestra democracia. Yo me comprometo a darles a ellos espacio y flexibilidad para con sus promesas, pero espero de ellos compromiso y verticalidad en cumplirlas.

Creo también que es importante que, una vez finalice el proceso de transición, ocurran dos cosas: Primero, que la administración entrante asuma responsabilidad por el País y no recurra a la triste y vergonzosa tradición de echarle la culpa por todo a la administración pasada. El momento para hacer esas denuncias es durante la transición. Una vez pasado ese intervalo, será el momento de mirar hacia adelante y asumir responsabilidades. Lo segundo que debe ocurrir es que el País debe darle un voto de confianza y todo su apoyo a la administración entrante. Ya la campaña se acabó, los resultados son claros y ahora debemos estar todos en el mismo equipo.

Eso no quiere decir que no se deba fiscalizar. Al contrario, el deber de la ciudadanía es mantenerse vigilante e informada sobre los asuntos públicos. Y el gobierno entrante debe no tan sólo aceptar esa fiscalización ciudadana sino, más aún, exigirla como parte de la cultura cívica que se debe buscar desarrollar en Puerto Rico. Finalmente, creo que hay una gran lección que se ha ido cristalizando mundialmente y que todos debemos aprender y es la siguiente: es imprescindible incorporar parámetros de equidad y sana administración pública en el ejercicio del presupuesto gubernamental y alejarnos de cálculos únicamente fiscales o financieros.

No hay duda de que hay que ser cautelosos con la deuda pública. No hay duda de que hay que cumplir con nuestras obligaciones. Y no hay duda de que debemos ser buenos mayordomos con nuestros recursos financieros. Pero nunca más podemos anteponer el ejercicio frío de la contabilidad a las necesidades humanas de nuestro pueblo. El crecimiento económico no se genera a través de la austeridad ciega; se genera a través de la innovación y la inversión balanceada.

La próxima administración tiene una excelente oportunidad de comenzar desde ahora estableciendo posturas de reconciliación, transparencia, pragmatismo y concertación. Como ciudadano, yo no espero nada menos.

El autor es el presidente del Centro para una Nueva Economía. Este artículo se publicó originalmente en el diario El Nuevo Día el 28 de noviembre de 2012.

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