Murió

Por Miguel A. Soto Class

Aparentemente hay muchas personas que no se han enterado que Luis Muñoz Marín murió. Todavía siguen ñangotados y aplatanados en espera de que venga un caudillo benévolo a salvarlos y proveerles desde los zapatos hasta la casa. Esperan por una Doña Fela que los consienta y se asegure no pasen ni frío ni hambre y que puedan disfrutar hasta de nieve en el Caribe. Siguen esperando a un Luis Ferré que se ocupe de protegerlos y asegurarse que nadie abuse de ellos.

A esas personas debo decirles que ese mundo se acabó y esas figuras ya no viven entre nosotros ni se ocupan de velar por nuestro bienestar. Ahora o nos defendemos nosotros mismos o nos siguen comiendo los dulces.

Los que vivimos en Puerto Rico tenemos ante nosotros posiblemente la última oportunidad en esta generación de lograr un cambio estructural de verdadera relevancia y que realmente puede provocar un cambio positivo significativo en todas nuestras vidas. Tenemos ante nosotros un plan para poner en cintura a la que ha sido la agencia pública más poderosa y abusadora en la historia de nuestro Pueblo: la Autoridad de Energía Eléctrica.

El Pueblo Puertorriqueño es sabio y sabe cuál de las reformas propuestas es la que verdaderamente le mete mano a los caprichos de la AEE. El problema es que muchas personas siguen como si la cosa no fuera con ellos. Como si le tocara a otro defender sus derechos. Pero deberían recordar que lo único que hace falta para que triunfe la maldad es que la gente buena no haga nada.

¿Dónde están las comunidades en este debate? ¿Dónde están las barriadas? ¿Dónde están los estudiantes? ¿Dónde están las Asociaciones de Residentes? ¿Las égidas? ¿Los colmados? ¿Las organizaciones sin fines de lucro? ¿Los centros comunitarios? ¿Las organizaciones culturales? ¿Los grupos cívicos? ¿Por qué no se han manifestado sobre esto los ambientalistas? ¿Por qué se han mantenido todos estos grupos mudos en un momento tan crítico para el País?

Nadie puede decir que no entiende el tema. En el Centro para una Economía solamente, sin contar otras entidades, lo hemos explicado por nueve años en más de treinta escritos, columnas, presentaciones y videos todos disponibles gratuitamente en los medios y en nuestra página de Internet. El que no esté claro es que no le importa lo suficiente como para orientarse.

Ahora bien, si están satisfechos con su factura de luz pues entonces no hagan nada. Si se sienten que actualmente pagan por su justo consumo, no se muevan del sofá. Si lo que gastan en energía no les afecta el presupuesto, pues sigan tranquilos. Hacer nada es la mejor manera de validar y demostrar apoyo a los sobrecargos de la AEE.

Sin embargo, si no estás satisfecho con tu factura de luz, oriéntate y que se escuche tu voz y tu reclamo. No te dejes engañar. Exige que se establezca una Junta Reglamentadora verdaderamente independiente y con el poder de establecer tarifas justas y promover mayor transparencia. Y no lo dejes hasta que sea muy tarde pues nadie que calle ahora tendrá legitimación para quejarse del costo de la luz en el futuro.

Yo no soy ingenuo. Obviamente hay un grupo pequeño que se lucra descaradamente del sufrimiento del Pueblo. Pero no creo que haya algo siniestro en todas las posturas en contra de una verdadera reforma. Creo que algunos resisten por el miedo que provoca cualquier cambio. Por eso no creo que el problema sea la UTIER ni la gerencia de la AEE. De hecho, pienso que muchos de ellos mismos padecen al igual que nosotros los latigazos del alto costo de energía. Pero han vivido toda su vida bajo ese sistema y les preocupa su futuro. Eso es natural y válido pero no debe convertirse en obstáculo para que todo un País permanezca en la penuria.

Al fin y al cabo, esto va más allá de la AEE. De lo que se trata es si todavía los puertorriqueños podemos sobreponernos a los retos de la crisis y trazar una ruta firme hacia el futuro. Si fallamos con la AEE, donde hay un gran consenso, olvidemonos de todo lo otro. Lo que nos espera es un terrible camino de oscuridad.

¿Cómo escogerás tú? Oriéntate y actívate y hazte sentir. Escoge un futuro brillante. Escoge a Puerto Rico.

El autor es presidente del Centro para Una Nueva Economía. Esta columna se publicó originalmente en el diario El Nuevo Día el 26 de marzo de 2014.

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