Ahogados

bring your people together Miguel A. Soto Class En los últimos meses por fin hemos logrado adelantar y concientizar al Pueblo y al gobierno sobre el tema del costo de la electricidad y el terrible impacto que tiene en la economía de Puerto Rico y en el bienestar de nuestras familias. Más aún, hemos logrado desarrollar por primera vez un amplio consenso en cuanto a la necesidad imperiosa de crear una Junta Reglamentadora independiente que sirva de árbitro entre la Autoridad de Energía Eléctrica y el País. Pero hasta ahí hemos llegado. Después de tanto nadar, parece que las fuerzas del status quo nos ahogarán en la orilla. Para mí lo más curioso ha sido ver la falta de capacidades ciudadanas para lograr cambios en el gobierno y en la sociedad. Tenemos muy bien desarrolladas nuestras habilidades de quejarnos y hacer sentir nuestro pensar y nuestros deseos. Pero no sabemos cómo tomar el próximo paso que va de la queja y la protesta a una acción concertada y fuerte que obligue a nuestros gobernantes a no tan sólo escucharnos sino tener que obedecernos. Por eso son tan importantes para el País proyectos como Agenda Ciudadana y la nueva iniciativa del Centro para una Nueva Economía, Espacios Abiertos. Agenda Ciudadana, por su lado, ha sido la organización pionera en darle no tan solo voz sino importancia a los reclamos de la ciudadanía. Más aún, ha ido desarrollando y evolucionando tecnologías para que esos reclamos se conviertan en realidad. En el caso de Espacios Abiertos, la idea es que logremos establecer mecanismos robustos para que el Pueblo tenga conocimiento de y acceso a las palancas que controlan el destino del País y aprenda a movilizarse para lograr sus reclamos. Interesantemente, estas capacidades están ausentes no tan sólo del sector ciudadano sino también del sector empresarial. Los empresarios y sus asociaciones funcionan con alguna efectividad mediocre cuando buscan movilizar para su agenda particular. Pero carecen terriblemente de capacidades y tecnologías para luchar juntos por una agenda común más amplia. Agraciadamente, también estamos viendo esfuerzos incipientes y prometedores en este sector y algunos pocos pero vitales empresarios ilustrados se unen y trabajan juntos para ampliar el bienestar colectivo. Que a nadie le quede duda, el tema del costo de la electricidad en Puerto Rico es la primera gran prueba del siglo veintiuno para nuestra sociedad. Si logramos llevar a cabo una verdadera reforma en la política energética del País, eso servirá no tan sólo para bajar el costo de la luz y promover el crecimiento económico, sino que también servirá de ejemplo y gran aliciente para que Puerto Rico como sociedad se sienta con las capacidades y la habilidad de enfrentar todos los otros grandes retos que tenemos por delante. Este pasado fin de semana estuve leyendo sobre cómo se rompieron los terribles monopolios de las compañías de ferrocarriles y de petróleo que ahogaban a los ciudadanos de Estados Unidos al final del siglo 19. El periodismo investigativo tuvo un rol protagónico en esos logros y en particular los artículos de una de las primeras mujeres periodistas de su época, Ida Tarbell, quien a través de sus artículos despertó en los ciudadanos la indignación y la movilización que provocó que el Presidente Teodoro Roosevelt, a quien nadie puede llamar un socialista, activara su liderato para reformar y regular los mercados para controlar los abusos de los monopolios. Ella decía que era responsabilidad del Pueblo tomar acción, y esa responsabilidad no se podía delegar en nadie. Igual digo yo, la responsabilidad de exigir y de movilizar es de nosotros los ciudadanos. El Gobierno puede ignorar a grupos dispersos, pero no puede ignorar una ciudadanía informada, activada y unida. El autor es presidente del Centro para Una Nueva Economía. Esta columna se publicó originalmente en el diario El Nuevo Día el 23 de abril de 2014.

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