Ahorro, endeudamiento y activos

Por: Sergio Marxuach. Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía.

En años recientes, numerosas personalidades académicas, políticas y del sector privado, basándose en nuevas teorías sobres los efectos sociales positivos del ahorro, han clamado por una reorientación del debate sobre el bienestar social (welfare) y los programas de beneficencia en los Estados Unidos y otras naciones industrializadas.

Temprano en la década de los noventa, diversas comunidades académicas comenzaron a desarrollar un nuevo paradigma enfocado en el ahorro y la acumulación de activos para analizar y atender temas importantes como la pobreza y autosuficiencia.

Los nuevos enfoques se basan en una creencia firme de que los programas y estrategias actuales han logrado muy poco cuando tomamos en consideración las vastas cantidades de fondos invertidos y la perenne existencia de problemas socioeconómicos como la alta incidencia de pobreza en el caso de Puerto Rico.

Según el análisis académico, muy pocas personas han salido de la pobreza gastando sus ingresos. Aquellos que logran salir lo hacen ahorrando e invirtiendo para lograr metas a largo plazo.

Uno de los líderes en este movimiento es el Dr. Michael Sherraden profesor en la Washington University de San Luís, Missouri. El Dr. Sherraden teorizó que los ahorros y la acumulación de activos podrían producir los siguientes efectos en el bienestar de las familias:

– Mejoran la estabilidad del hogar

– Crean una orientación hacia el futuro

– Estimulan el desarrollo de otros activos.

– Facilitan la especialización.

– Proveen una base para tomar riesgos.

– Aumentan la eficacia personal.

– Aumentan la influencia social.

– Aumentan la participación en actividades cívicas y políticas.

– Aseguran el bienestar de los hijos.

A nivel de los hogares y de la familia puertorriqueña, un aumento en los activos del hogar (i) mejoraría la seguridad económica de nuestras familias, (ii) aumentaría las oportunidades educativas a las cuales tienen acceso nuestros jóvenes, (iii) incrementaría el número de familias dueñas de su propia vivienda y (iv) proveería mayor protección en casos de emergencias financieras.

Aumentar las oportunidades económicas y la seguridad financiera de Puerto Rico y sus familias requiere de la implantación de una política pública que facilite el ahorro y que funcione para todos los puertorriqueños.

Ahorrar es importante para obtener una educación, comprar una vivienda, tener acceso a crédito en términos justos, establecer un negocio, y para alcanzar un grado de seguridad económica para el retiro. Estos objetivos son compartidos por todos los puertorriqueños, pero muchos académicos y especialistas estiman que las políticas existentes proveen un incentivo muy limitado al ahorro para las familias de bajo y mediano ingreso en Puerto Rico.

En fin, en Puerto Rico actualmente no existe una política pública coherente para fomentar el ahorro entre los más necesitados.

El CNE participa esta semana en el 2014 Asset Learning Conference que se lleva a cabo en Washington, D.C.

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