Solución

bring your people together

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Miguel Soto Class

Es mucha la gente que dice que ya no aguanta más.  Un periodo de depresión económica tan largo y traumático deja a cualquiera agotado y desmoralizado.  Lo peor de esta coyuntura de deterioro no necesariamente es la erosión de nuestro acervo productivo – el capital, la infraestructura, el recurso humano – sino la profunda depresión anímica que parece haberse apoderado de la gente. Son muchas las personas que a diario me dicen – en plano de desahogo – que ya no aguantan más, que no vale la pena seguir dándose contra la pared en un entorno económico que no solo es devastador, sino que tampoco da señales de mejorar en un futuro cercano.

Cuando escucho esto, pienso en el icónico lema británico de “Keep Calm and Carry On“.  Este se diseñó – aunque nunca se llegó a usar – durante la Segunda Guerra Mundial.  La idea era capitalizar sobre la llamada “flema británica” – esa capacidad de mantenerse calmado e impasible al momento de enfrentar las crisis – para fortalecer la moral del pueblo inglés ante el azote Nazi. 

Creo que si pensamos lo mal que la estamos pasando, basta con recordar el Blitz de Londres, el bombardeo sostenido con el que los Nazis intentaron doblegar a Gran Bretaña en un momento en el que era el único país que no había sucumbido a su ofensiva. El Blitz duró del 7 de septiembre de 1940 al 10 de mayo de 1941. En su momento más álgido, Londres fue abrumado diariamente por las bombas durante diez semanas corridas: entre septiembre y noviembre, la población soportó el aterrador asedio de un promedio de 160 bombarderos por noche y cientos de miles de bombas. Continuo. Sin parar. Al final, más de dos millones de casas habían sido destruidas y más de 50,000 personas se encontraban muertas o heridas. READ MORE

Cómo funciona el Impuesto sobre Valor Añadido

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Traducido del inglés de: “How Does a ‘Value Added Tax’ Work, Anyway?” de Derek Thompson publicado en The Atlantic: http://www.theatlantic.com/business/archive/2010/03/how-does-a-value-added-tax-work-anyway/36834/

Aquí presentamos un ejemplo de cómo funciona el impuesto sobre el valor añadido (IVA):

Usemos como ejemplo una libra de pan que uno compra en la panadería por un dólar. Tenemos un agricultor, un panadero y un supermercado en la cadena de producción y el IVA equivale a un 10 por ciento.

  1. El agricultor cultiva el trigo y lo vende al panadero por 20 centavos. El IVA es 2 centavos. El panadero le paga al agricultor 22 centavos y el agricultor le paga 2 centavos de IVA al gobierno.
  2. El panadero hornea una libra de pan y se la vende al supermercado por 60 centavos. El IVA es 6 centavos. El supermercado le paga al panadero 66 centavos, de los cuales 6 son el IVA. El panadero le entrega al gobierno 4 centavos —paga 6 centavos de IVA, pero recibe un crédito del gobierno de 2 centavos.
  3. El supermercado vende la libra de pan a un dólar. Uno paga $1.10. El supermercado le remite al gobierno 4 centavos en total —los 10 centavos que recibió como IVA por su venta, menos los 6 centavos de IVA que le pagó al panadero, los cuales recibe como crédito. En total el gobierno recibe 2 centavos del agricultor, 4 centavos del panadero y 4 centavos del supermercado para un total de 10 centavos en una venta final de un dólar.

(In) Seguridad Económica

Por: Jennifer Wolff

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Hace poco el académico norteamericano Michael Sherraden decía que Estados Unidos enfrenta un enorme reto de imaginación. Sherraden es un estudioso de la pobreza, la inseguridad económica, y los programas de apoyo a las familias de escasos recursos, y su reflexión se produjo al pasar revista sobre los enormes costos humanos que la recesión de 2007 tuvo y sigue teniendo sobre los pobres, los trabajadores, y los hogares de ingresos bajos norteamericanos. Para éstos, la nueva configuración de la economía ha dejado un nefasto legado de desigualdad, inseguridad e inmovilidad que obliga a replantear no solo cómo se piensa en la precariedad económica, sino cómo se conforman los programas de asistencia social, y a quienes se dirigen.

Su diagnóstico resulta muy apropiado para Puerto Rico, donde el deterioro de los últimos ocho años – durante los cuales la economía se ha reducido en un 12%, los activos financieros han decrecido por $ 67,000 millones, y al menos 125 mil puestos de empleo se han perdido – ha tenido repercusiones particularmente agudas para muchas familias.

El concepto de inseguridad económica

Las nuevas realidades implican que es preciso pensar en nuevas formas de atajar la precariedad económica de sectores cada vez más amplios. Si bien el concepto de ‘pobreza’ se refiere a la incapacidad de una familia de generar ingresos suficientes para cubrir sus necesidades mensuales, el concepto de ‘inseguridad’ incorpora otras variables.

Por ejemplo, muchas familias trabajadoras – trabajadores estacionales, empleados a tiempo parcial, o trabajadores en la economía informal – enfrentan fluctuaciones en sus ingresos, lo que los coloca en la difícil posición de no poder cubrir sus necesidades en periodos particulares del año. Estas familias usualmente recurren al endeudamiento para mantenerse a flote, lo que complica su panorama económico al largo plazo. En otros casos, los hogares generan ingresos estables pero a niveles tan bajos que apenas cuentan con recursos para enfrentar un imprevisto: la súbita pérdida de un trabajo o el advenimiento de una enfermedad puede generar una catástrofe económica. Estas familias viven en un estado de inseguridad financiera crónica, un concepto que se refiere a la ausencia de ahorros o activos líquidos suficientes para vivir y cumplir con sus obligaciones durante al menos tres meses en caso de una emergencia.

Se estima que el 45% de la población de Estados Unidos (casi la mitad de la población) vive en ese estado permanente de inseguridad económica. Las cifras son particularmente dramáticas si se considera que el 15% de la población norteamericana vive bajo el nivel federal de pobreza en términos de ingreso: al introducir el concepto de inseguridad económica la población que vive precariamente se triplica.

En Puerto Rico, donde la tasa de pobreza en términos de ingreso es de 45% (esto es, tres veces mayor que en Estados Unidos) puede pensarse que el nivel de vulnerabilidad económica abarca sectores aún más amplios de la población. Según la Encuesta de las Finanzas de los Hogares en Puerto Rico desarrollada por el Centro para una Nueva Economía, tanto como el 38% de los hogares carece de una cuenta bancaria, fundamentalmente porque carece de dinero suficiente para depositar. Y entre aquellos que cuentan con una cuenta de cheques o ahorros, la mediana tiende a estar en los cientos de dólares, una cantidad que difícilmente puede brindar estabilidad económica en caso de emergencia.

Un vuelco a los programas de apoyo

¿Cómo brindarle entonces seguridad económica a los sectores más vulnerables? Tradicionalmente, los programas de asistencia social se han enfocado en suplementar el ingreso de la población bajo el nivel de pobreza. Este enfoque asegura sus necesidades de consumo pero perpetúa su pobreza: los programas penalizan a aquellos que trabajan o ahorran porque los beneficios se eliminan o se reducen dramáticamente cuando la persona logra ahorrar más de $2,000 o aumenta su ingreso. Más aún, este tipo de programa obvia amplios sectores de ingresos bajos que aunque no están bajo el nivel estadístico de pobreza viven en estado de vulnerabilidad económica.

¿Qué opciones hay? Estudios recientes señalan que es preciso fomentar la acumulación de activos entre las personas de bajos ingresos. Hay tres medidas que pueden constituir la zapata de una plataforma de estabilidad y seguridad económica:

Primero: Reformular los programas de asistencia social (PAN y TANF, por ejemplo), a fin de que se eliminen las penalidades al trabajo y al ahorro y se incentive la auto-suficiencia. En Estados Unidos, 36 estados han eliminado los límites de activos para los recipientes del Programa de Asistencia Nutricional.

Segundo: Reinstaurar el Crédito por Ingreso Devengado, un crédito contributivo reembolsable para los trabajadores de bajos ingresos que fue eliminado del Código Contributivo local en junio pasado. El CID (EITC en inglés, Earned Income Tax Credit) es una de las medidas contributivas más importantes que pueden implantarse para incentivar el trabajo en la economía formal, reducir la regresividad de los impuestos sobre el consumo, y sentar las bases para la acumulación de activos en los sectores de bajos ingresos. El EITC es considerado como una de las iniciativas anti-pobreza más importantes de Estados Unidos: existe un programa federal (que no aplica a Puerto Rico), mientras que 26 estados incluyendo la capital federal, han implantado sus propios programas. En Puerto Rico, el Crédito por Trabajo tuvo apoyo bipartita – fue aprobado por la administración Acevedo Vilá y ampliado por la administración Fortuño – hasta su reciente eliminación. Casi medio millón de trabajadores de bajos ingresos (prácticamente la mitad de la fuerza laboral) participaba del programa.

Tercero: Fomentar las Cuentas Individuales de Desarrollo y Cuentas de Desarrollo Infantil para personas de bajos ingresos (Individual Development Accounts/IDAs, y Children’s Development Accounts/CDAs). Estas son cuentas suplementadas con fondos federales, estatales y dinero privado de fundaciones, corporaciones y entidades sin fines de lucro – que parean los depósitos que hacen los participantes, quienes deben comprometerse a utilizar los ahorros para fines educativos, comprar una residencia o capitalizar un pequeño negocio.

Entonces, si la realidad nos obliga a hacer cambios y tenemos opciones ¿por qué no aceptamos la invitación de Sherraden y dejamos volar la imaginación?

La autora es Directora de Programas del Centro para una Nueva Economía. Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el 12 de octubre de 2014.

Joseph E. Stiglitz: Orador Principal en la Conferencia Anual CNE 2014

En el vídeo de arriba podrán apreciar el mensaje del Orador Principal en la Conferencia Económica Anual 2014 del Centro para una Nueva Economía (CNE), Joseph E. Stiglitz. La conferencia se celebró el 21 de febrero de 2014 en el Hotel Condado Vanderbilt en San Juan, Puerto Rico.

Palabras pobres

Por: Nydia Suárez Marín

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Foto por F.H. Wadsworth del International Institute of Tropical Forestry, U.S. Forest Service, Rio Piedras, Puerto Rico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay palabras que se quedan cortas para representar su significado. Sobre todo en tiempos cambiantes. Pobreza es una de ellas.

Resulta complicado debatir sobre el pobre o la pobreza cuando quienes participan en el diálogo público y sus respectivas audiencias posiblemente no han ajustado sus imágenes mentales a nuevos parámetros y marcos de referencia.

Tal vez por eso es que se ha polarizado la discusión sobre quiénes son los pobres en Puerto Rico y quiénes tienen o no derecho a hablar del tema. Y a lo mejor esta violencia verbal que hemos observado en los dimes y diretes sobre la pobreza pueda ser la gran oportunidad para redefinir bajo los estándares actuales lo que quiere o no quiere decir ser pobre. O mejor aún buscar parámetros que definan mejor la realidad de Puerto Rico sobre la pobreza. READ MORE

Conferencia Anual CNE 2014: Videos

En el vídeo de arriba podrán apreciar un breve resumen o “trailer” de lo acontecido en la Conferencia Económica Anual 2014 del Centro para una Nueva Economía (CNE), celebrada el 21 de febrero de 2014 en el Hotel Condado Vanderbilt en San Juan, Puerto Rico.

La misma contó con la participación de Miguel A. Soto-Class, Presidente CNE, quien estuvo a cargo del mensaje de apertura; Jaime Martí como presentador del orador principal; Joseph E. Stiglitz como orador principal, y Sergio M. Marxuach, Director de Política Pública CNE, quien presentó su charla “La economía del conocimiento y la sociedad abierta”. Además participaron varios invitados adicionales de un panel de discusión titulado Espacios Abiertos.

Continúe leyendo para ver las demás ponencias, charlas y discusiones en su totalidad en formato de vídeo.

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Conferencia Anual CNE 2014: Ponencias

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Descarga el documento oficial de ponencias presentadas durante la Conferencia Económica Anual 2014 del Centro para una Nueva Economía (CNE), celebrada el 21 de febrero de 2014 en el Hotel Condado Vanderbilt en San Juan, Puerto Rico. El documento compila el mensaje de apertura del evento a cargo de Miguel A. Soto-Class (Presidente CNE), resúmenes de las demás charlas, fotos y cobertura de prensa.

Para descargar el documento haga “click” en la imagen del mismo a la izquierda.

Acceda a información de pasadas conferencias y otros eventos organizados por el Centro para una Nueva Economía visitando la sección de eventos de la página.

Conferencia Anual CNE 2014: Mensaje de apertura

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A continuación compartimos una transcripción del mensaje de apertura para la Conferencia Económica Anual 2014, ofrecido por el Presidente del Centro para una Nueva Economía, Miguel A. Soto-Class. La misma fue celebrada el pasado 21 de febrero de 2014 en el Hotel Vanderbilt en San Juan, Puerto Rico.

Por: Miguel A. Soto-Class
Presidente, Centro para una Nueva Economía

Buenas tardes y bienvenidos a la Conferencia Anual del Centro para una Nueva Economía. Este año la conferencia es una muy especial por varias razones. Primero que nada tenemos como orador principal a un invitado muy reconocido, el profesor Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía. Segundo, estaremos presentando por primera vez ante un público una nueva ampliación de nuestro trabajo; una iniciativa que hemos llamado Espacios Abiertos, que busca fortalecer las capacidades ciudadanas de nuestro Pueblo. Y finalmente, siguiendo la costumbre de años pasados, este año rompemos record otra vez al tener más de 350 personas presentes, sin contar los 2,500 estudiantes que estuvieron con Stiglitz en la UPR esta mañana.

Tengo que admitirles que el anuncio hace algunas semanas de la degradación del crédito del gobierno de Puerto Rico me puso a pensar en muchas cosas. Me puso a pensar porque en el 2006 CNE había publicado un informe precisamente alertando sobre la alta posibilidad de perder nuestra calificación de inversión si seguíamos por el camino que íbamos. Más aún, presentamos en ese análisis una serie de propuestas para enderezar las finanzas públicas del País y no ser degradados por las casas clasificadoras. Sin embargo, los consejos cayeron en oídos sordos y no se utilizó; aunque ahora me lo está pidiendo todo el mundo incluyendo Casa Blanca. READ MORE

Impuestos

Por: Miguel A. Soto Class

Tengo un amigo que dice que las elecciones se deben celebrar el 16 de abril. Según él, ese es el mejor día pues los votantes tienen fresco en sus mentes lo que tuvieron que pagar en impuestos, lo cual pone en severo relieve la relación ciudadano/ gobierno y la importancia de votar. No me imagino que habrían muchas administraciones que revalidarán bajo ese sistema.

Desde hace tiempo Puerto Rico necesita reestructurar su Código de Rentas Internas, una maraña sedimentada de impuestos, sobretasas, exenciones, y deducciones que no recauda lo que tiene que recaudar y no fomenta lo que tiene que fomentar. Ahora, para que la Reforma cumpla con su cometido – para que sirva para apuntalar las finanzas del País, fomentar la inversión, e incentivar el trabajo y el ahorro – tiene que cumplir con unos preceptos básicos.

Primero, la reforma debe ser profunda, de gran alcance, e incluir todos los componentes: las contribuciones sobre ingresos de los individuos y las corporaciones, los arbitrios, los impuestos a las ventas y los impuestos a la propiedad.

Segundo, es importante expandir la base contributiva, dejando a un lado las exclusiones, créditos y exenciones que hacen del sistema uno sumamente complejo. Esta maraña de excepciones no solo produce efectos imprevistos para el fisco – con el resultado de que Hacienda nunca sabe a ciencia cierta cuanto va a recaudar – sino que provoca múltiples distorsiones en el proceso decisional de las empresas al asignar e invertir capital.

Tercero, para hacer que más gente y más corporaciones le paguen al fisco, es importante reducir las tasas. Las tasas altas provocan que los contribuyentes – individuales y corporativos – hagan lo indecible por evadir el pago de impuestos, legal o ilegalmente. En la actualidad, muchas empresas optan por comprar créditos contributivos para descontarlos en la planilla; muchos profesionales prefieren cobrar en efectivo para reportar menos ingresos; y muchos trabajadores deciden “buscárselas” en la economía informal. Es por esto que la base contributiva del País se ha vuelto cada vez más endeble, y el fisco cada vez más raquítico.

Cuarto, es importante simplificar el sistema. El que tenemos es complicado, injusto e ineficiente, y casi imposible de fiscalizar.

Habiendo dicho esto, es importante resaltar otros dos elementos: la importancia de mantener el requisito sobre la radicación de planillas; y la necesidad de implantar medidas que compensen la regresividad de lo que se espera sea un impuesto al consumo más alto que el que tenemos ahora.

La radicación de planillas – aún en el caso de individuos exentos de pagar contribuciones – es un elemento importante para la contabilidad y la transparencia del sistema, y aún más para el funcionamiento ciudadano. Si lo que buscamos es motivar a que más personas entren la actividad económica formal, y contar a la vez con data robusta para formular buena política pública, no podemos implantar una medida que desaparecerá del radar contable a miles de individuos.

Asimismo, aumentar el peso de los impuestos al consumo requiere un delicado acto de balance fiscal, no sea empujemos a la precariedad a miles de contribuyentes de escasos recursos. Estos gastan buena parte de sus ingresos en necesidades básicas – sobre las que pagan IVU – y sufragan impuestos federales tales como Seguro Social y Medicare. Para lograr este balance, entendemos que es importante reintroducir el “crédito por trabajo”, un crédito reembolsable para los trabajadores de bajos ingresos. El mismo no solo funciona como un atenuante de la regresividad de los impuestos al consumo, sino que estimula el trabajo porque depende de que la persona cuente con un trabajo en la economía formal y radique su planilla.

Finalmente, propongo que empecemos a llamar las cosas como son. Lo que le pagamos al gobierno no son contribuciones pues no es voluntario. Nos lo imponen y por lo tanto lo debemos llamar por su nombre: impuestos.

El autor es presidente del Centro para una Nueva Economía. Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el 24 de septiembre de 2014.

Ahorro, endeudamiento y activos

Por: Sergio Marxuach. Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía.

En años recientes, numerosas personalidades académicas, políticas y del sector privado, basándose en nuevas teorías sobres los efectos sociales positivos del ahorro, han clamado por una reorientación del debate sobre el bienestar social (welfare) y los programas de beneficencia en los Estados Unidos y otras naciones industrializadas.

Temprano en la década de los noventa, diversas comunidades académicas comenzaron a desarrollar un nuevo paradigma enfocado en el ahorro y la acumulación de activos para analizar y atender temas importantes como la pobreza y autosuficiencia.

Los nuevos enfoques se basan en una creencia firme de que los programas y estrategias actuales han logrado muy poco cuando tomamos en consideración las vastas cantidades de fondos invertidos y la perenne existencia de problemas socioeconómicos como la alta incidencia de pobreza en el caso de Puerto Rico.

Según el análisis académico, muy pocas personas han salido de la pobreza gastando sus ingresos. Aquellos que logran salir lo hacen ahorrando e invirtiendo para lograr metas a largo plazo. READ MORE

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