Una mirada profunda a la complejidad migratoria

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Por: Deepak Lamba Nieves

Resulta extraño que en un país donde escasean la producción y divulgación de cifras necesarias y fiables exista una especie de obsesión con ciertos números. Más aún si el tema sobre el cual se contabiliza es uno espinoso, que levanta roncha e incomoda con facilidad como el de la migración boricua al extranjero.

Desde que el Buró del Censo declaró que Puerto Rico era una de dos jurisdicciones “estatales” encuestadas que habían perdido población durante la primera década del siglo, se desató una fascinación con computar el éxodo. El entusiasmo estadístico le abrió paso rápidamente a la confección de estribillos escandalosos y dramáticos que sirvieron para acentuar y darles calor a las frías cifras. Entre los más populares y terriblemente caricaturescos del catálogo se encuentran: “Gueto de viejos y pobres”, “un pueblo desangrado” y “fuga de cerebros”. La fórmula editorial funcionó, hasta cierto punto. Los cálculos y las frases trilladas alarmaron a las masas, generaron sensación y, más importante aún, ayudaron a engordar el morbo y los “ratings”. A pesar de sus éxitos relativos, el ejercicio no logró uno de los cometidos más necesarios: abrirle paso a una conversación seria sobre la complejidad de la migración isleña contemporánea. Sin lugar a dudas, diversas fuentes apuntan a que el número de personas que han decidido emigrar desde la isla hacia otras latitudes ha aumentado considerablemente durante casi una década, y a un paso más rápido que los que vienen de retorno o por vez primera. Con poco espacio para la ambigüedad, los datos indican que estamos ante una nueva ola migratoria, distinta a los otros grandes traslados que se dieron en las décadas del 1950 y 1960. Hasta ahí estamos casi todos en sintonía. No obstante, tan pronto pasamos de la descripción al análisis es que el asunto se complica. READ MORE

2015: ¿Año Nuevo?

2015

Por: Sergio M. Marxuach

Confieso que siempre he encontrado rara la celebración del “año nuevo”. Simplemente, la tierra habrá terminado otra vuelta alrededor del sol en un periodo de 365.2425 días. Eso de acuerdo con el calendario Gregoriano, que reemplazó por razones litúrgicas al antiguo calendario Juliano por orden del Papa Gregorio XIII, y que fue adoptado por los países Católicos en 1582 cuando Felipe II de España ordenó que el jueves 4 de octubre de 1582 fuera seguido por el viernes 5 de octubre de 1582. Vale la pena señalar, según me lo recordó una amiga historiadora, que los países protestantes y otros cristianos del rito ortodoxo no adoptaron el nuevo calendario hasta mucho después. Por ejemplo, Inglaterra no lo hizo hasta 1752, Grecia hasta 1923 y la Unión Soviética hasta 1929. Además, aun algunos países que habían adoptado el calendario Gregoriano continuaron por años celebrando el comienzo del año nuevo en fechas diferentes.

Así que, después de todo, la diferencia entre el 31 de diciembre y el 1 de enero es básicamente ninguna. Más allá del cambio de un número en el calendario, todo sigue igual: los países en guerra siguen en guerra, los enfermos siguen enfermos, los ricos siguen acumulando riquezas, los pobres siguen siendo pobres y Puerto Rico sigue estancando y quebrado moral y financieramente. Igual que el año pasado y el anterior. READ MORE

Alegría

10 Steps for Overcoming the Fear of Making a Change

Por: Miguel Soto Class

Nos dice Lucas que cuando los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús los pastores que estaban en el campo sintieron miedo.

Eso es un sentimiento que como humanos comprendemos muy bien. Vivimos dominados por miedos (fundados o infundados) que nos atormentan, nos limitan, nos aprisionan. Miedo a enfermarnos. Miedo a perder el trabajo. Miedo al fracaso. Miedo a perder un ser querido. Miedo a la muerte.

El Puerto Rico de hoy agudiza esa sensación. Tememos salir de noche. Tememos al dengue y el chinkungunya. Tememos a los huracanes, las inundaciones y los tsunamis. Tememos perder el trabajo, el seguro médico, o la casa. Tememos por el futuro. Hasta el gobierno le tiene miedo a decir la verdad. Tememos por nuestros hijos. Tememos por nuestros viejos. La incertidumbre domina el panorama y la ansiedad se apodera de nuestras vidas. READ MORE

Bumerán

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Por: Nuria Ortiz Vargas
Directora Ejecutiva, Espacios Abiertos

Todos lo hemos experimentado. Escuchamos el ofrecimiento de un político que promete villas y castillas, e inmediatamente dudamos de la veracidad del planteamiento. Aunque no conozcamos mucho del tema, si algo parece demasiado bueno, sospechamos que probablemente no sea cierto.

Muchas veces el Gobierno ofrece información selectivamente y no nos permite hacer una evaluación independiente sobre lo que plantea. Sin información, carecemos de los elementos y herramientas para evaluar las propuestas de política pública y constatar el análisis que hacen otras personas. De la misma forma en que el Gobierno necesita información para tomar sus decisiones, el pueblo necesita esas fuentes para evaluar su gestión.

En Puerto Rico, tenemos un derecho constitucional a toda la data generada, recibida o custodiada por el Estado. Nuestro Tribunal Supremo ha resuelto que el derecho a la información pública es un derivado del derecho a la libertad de expresión consagrado en la Carta de Derechos de la Constitución de Puerto Rico. Esto es así, porque sin información no podemos ejercer eficazmente nuestro derecho a la libertad de expresión. READ MORE

Esconder

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Por: Miguel Soto Class

En los últimos días el tema más candente en la opinión pública ha sido la decisión del gobierno de no hacer público el estudio en el cual están basando una abarcadora reforma contributiva que afectara a todos los contribuyentes de Puerto Rico.  El grupo de voces que clama por que no se le esconda al pueblo esa información ha crecido vertiginosamente e incluye periodistas, organizaciones cívicas y no-gubernamentales, entidades empresariales, organizaciones comunitarias, y hasta algunos políticos ilustrados.

No es para menos pues el tema de la transparencia gubernamental es uno de los temas más cruciales para cualquier democracia.  De hecho, no puede existir democracia sin transparencia pues el sistema se basa precisamente en permitir que la ciudadanía decida y eso solo funciona plenamente si se le provee al Pueblo la información necesaria para tomar una decisión informada.

Ante esta situación, son muchos los que piden se presente una demanda legal contra el gobierno para obligarlos a revelar y hacer pública la información que nos esconden.  Hay una gran y noble tradición internacional de ciudadanos demandando a sus gobiernos en los tribunales para exigirle cumplan con sus propias leyes.  Y en las democracias ese derecho es uno de los más importantes que tenemos como ciudadanos. READ MORE

Pobreza, oportunidades y sociedad

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Por: Sergio M. Marxuach

Nuestra narrativa comienza en un apartamento pequeño, con poca luz y menos ventilación, en un barrio pobre en una colonia de una potencia Europea. Allí vivían cinco personas: la abuela, matriarca de la familia; su hijo mayor que apenas podía hablar debido a un impedimento físico; su hija mayor, que era sorda; y sus dos nietos, uno que trabajaba para una compañía de seguros y su hermano menor que todavía estaba en la escuela primaria. El padre de los niños murió durante la primera guerra mundial, cuando su hijo menor tenía apenas un año de nacido. La madre limpiaba casas para obtener algún ingreso, la vida era dura y difícil.

Al terminar la escuela intermedia la abuela le exige a su nieto menor que comience a trabajar para aportar a las precarias finanzas de su familia. Sin embargo, un maestro observador reconoció el potencial intelectual del joven y le ofrece darle tutorías de gratis para que tome un examen para obtener una beca a una de las escuelas superiores elite. El muchacho estudia para el examen, obtiene la beca, se gradúa de escuela superior, y es aceptado en la universidad. Allí escribe una disertación sobre la relación entre la metafísica cristiana y el neoplatonismo.

Parece una película de Hollywood, pero le aseguro que no. Hago un alto aquí porque creo que lo que he narrado hasta ahora nos ofrece la oportunidad de explorar las distintas teorías sobre la pobreza y responsabilidad individual. Existen muchas teorías sobre la pobreza y sus causas, pero a grandes rasgos, y reconociendo que es una síntesis apretada, las podemos dividir en dos grandes grupos, las teorías que enfatizan la conducta individual y las teorías que se enfocan en las estructuras sociales.

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Reforma, información y transparencia

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Por: Sergio M. Marxuach

Recientemente la administración de turno ha comenzado a divulgar selectiva y parcialmente algunos de los detalles de su propuesta para una reforma contributiva que presumiblemente generaría un alivio contributivo significativo. De acuerdo con la información que se ha divulgado en la prensa, los individuos con un ingreso devengado menor de $35,000 y los casados con ingresos devengados menores de $70,000—aproximadamente unos 835,000 contribuyentes—no tendrían que pagar impuestos sobre sus ingresos. Además, se reducirían las tasas marginales para los contribuyentes que devenguen ingresos en exceso de esas exenciones. El alivio contributivo total para este grupo se estima en unos $354 millones.

Ahora, eso no significa que estas personas no pagarían ninguna contribución. Primero, los patronos continúan obligados a retener un 7.65% de su salario por concepto de Seguro Social y Medicare. Además, los empleados gubernamentales también estarán sujetos a la retención de su aportación a su respectivo plan de retiro.

Más importante aún, se nos informa que el Impuesto sobre las Ventas y Uso (IVU) sería sustituido por un Impuesto de Valor Añadido (IVA). El IVA, de acuerdo con la información que se ha divulgado hasta ahora, aplicaría básicamente a todas las ventas de bienes y servicios en Puerto Rico con tres excepciones: bienes y servicios exportados, servicios financieros y el pago por concepto de alquiler de viviendas. Todo lo demás, por ejemplo, las medicinas recetadas, la matricula del colegio de los nenes, y los productos de la canasta básica alimenticia, tales como leche, pan, y huevos, tributaría a una tasa que se estima que como mínimo duplicaría la del IVU, lo que sería al menos un 14%. El gobierno ha anunciado, sin embargo, que “se pondera” establecer un crédito trimestral para mitigar el impacto del IVA sobre los contribuyentes de más bajos ingresos y que dicho crédito podría costar entre $500 y $600 millones. READ MORE

La degradación del debate público

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Por: Sergio M. Marxuach

Daniel Patrick Moynihan, el ya fallecido senador por el estado de Nueva York, solía decir que en Estados Unidos se estaba definiendo “la normalidad hacia abajo”. La implicación de su advertencia era que había que subir los estándares de lo que la sociedad norteamericana esperaba de sus ciudadanos, de sus universidades, de sus políticos, en fin, de todas sus instituciones, si se quería evitar la decadencia de esa sociedad. Parece que el tiempo le ha dado la razón.

En Puerto Rico ha sucedido algo muy similar con la calidad de nuestro discurso público. Cada año la vara se baja más y más. A la mayoría de los ciudadanos no les interesa hacer preguntas o cuestionar lo que hacen nuestros gobernantes y repiten como papagayos lo que dicen los “yihadistas de su partido”, como les llama Benjamín Torres Gotay. En el mejor de los casos exigen que se les explique todo en “arroz en habichuelas”, en 140 caracteres o menos, o en reseñas periodísticas que no excedan 500 palabras.

Este fenómeno es interesante porque, de acuerdo con las estadísticas oficiales, los niveles de escolaridad en Puerto Rico han aumentado significativamente durante los últimos cincuenta o sesenta años. Sin embargo, la calidad del discurso público en Puerto Rico, y en muchos otros países también, se ha deteriorado peligrosamente durante ese mismo periodo. Le sugiero que vaya a la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y busque un microfilm de cualquier ejemplar del periódico El Mundo publicado en 1964. Se dará cuenta de inmediato que las noticias en aquel tiempo no se escribían en “arroz y habichuelas” y los editoriales y columnas de opinión usualmente excedían las 1,500 palabras. Todo esto en un Puerto Rico donde la tasa de escolaridad era aproximadamente la mitad de lo que es hoy. READ MORE

Solución

bring your people together

Por: Miguel Soto Class

Es mucha la gente que dice que ya no aguanta más.  Un periodo de depresión económica tan largo y traumático deja a cualquiera agotado y desmoralizado.  Lo peor de esta coyuntura de deterioro no necesariamente es la erosión de nuestro acervo productivo – el capital, la infraestructura, el recurso humano – sino la profunda depresión anímica que parece haberse apoderado de la gente. Son muchas las personas que a diario me dicen – en plano de desahogo – que ya no aguantan más, que no vale la pena seguir dándose contra la pared en un entorno económico que no solo es devastador, sino que tampoco da señales de mejorar en un futuro cercano.

Cuando escucho esto, pienso en el icónico lema británico de “Keep Calm and Carry On“.  Este se diseñó – aunque nunca se llegó a usar – durante la Segunda Guerra Mundial.  La idea era capitalizar sobre la llamada “flema británica” – esa capacidad de mantenerse calmado e impasible al momento de enfrentar las crisis – para fortalecer la moral del pueblo inglés ante el azote Nazi. 

Creo que si pensamos lo mal que la estamos pasando, basta con recordar el Blitz de Londres, el bombardeo sostenido con el que los Nazis intentaron doblegar a Gran Bretaña en un momento en el que era el único país que no había sucumbido a su ofensiva. El Blitz duró del 7 de septiembre de 1940 al 10 de mayo de 1941. En su momento más álgido, Londres fue abrumado diariamente por las bombas durante diez semanas corridas: entre septiembre y noviembre, la población soportó el aterrador asedio de un promedio de 160 bombarderos por noche y cientos de miles de bombas. Continuo. Sin parar. Al final, más de dos millones de casas habían sido destruidas y más de 50,000 personas se encontraban muertas o heridas. READ MORE

(In) Seguridad Económica

Por: Jennifer Wolff

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Hace poco el académico norteamericano Michael Sherraden decía que Estados Unidos enfrenta un enorme reto de imaginación. Sherraden es un estudioso de la pobreza, la inseguridad económica, y los programas de apoyo a las familias de escasos recursos, y su reflexión se produjo al pasar revista sobre los enormes costos humanos que la recesión de 2007 tuvo y sigue teniendo sobre los pobres, los trabajadores, y los hogares de ingresos bajos norteamericanos. Para éstos, la nueva configuración de la economía ha dejado un nefasto legado de desigualdad, inseguridad e inmovilidad que obliga a replantear no solo cómo se piensa en la precariedad económica, sino cómo se conforman los programas de asistencia social, y a quienes se dirigen.

Su diagnóstico resulta muy apropiado para Puerto Rico, donde el deterioro de los últimos ocho años – durante los cuales la economía se ha reducido en un 12%, los activos financieros han decrecido por $ 67,000 millones, y al menos 125 mil puestos de empleo se han perdido – ha tenido repercusiones particularmente agudas para muchas familias. READ MORE

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