Presupuesto

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Por: Jennifer Wolff

Cuadrar el presupuesto anual del gobierno de Puerto Rico se ha convertido en un ejercicio similar al de Sísifo, aquel personaje mitológico condenado a cargar un enorme peñón hasta el tope de una montaña por toda la eternidad. Hay que reconocer el esfuerzo por cortar grasa y buscar ingresos con el propósito de reestablecer (aunque sea un poquito) la confianza de las firmas acreditadoras en nuestra capacidad para poner la casa en orden. Sin embargo, a pesar de los avances en indicadores muy importantes, la magnitud de la meta de balancear el presupuesto parece rebasar los esfuerzos por alcanzarla.

Todos los años el Centro para una Nuevo Economía (CNE) analiza el presupuesto gubernamental utilizando 10 variables. En muchos, ha habido logros significativos: el presupuesto consolidado para el 2015 será apenas .9% mayor que el del 2011, mientras que los ingresos del Fondo General habrán logrado incrementarse por poco más de 23%. La proporción del Fondo General destinada a pagar la nómina habrá disminuido significativamente (de 45% en 2011 a un 36% para el 2015); el uso de fondos no-recurrentes para cuadrar el presupuesto se habrá reducido dramáticamente (de 15% este año fiscal a menos del 6% el próximo); y la magnitud del déficit estructural se habrá recortado en la monumental proporción de 54% en apenas cuatro años (la mayor parte entre el año fiscal que termina ahora y el próximo que comienza: un verdadero tratamiento de ‘shock’).

Sin embargo, a pesar de la creciente (y tortuosa) disciplina fiscal, la meta de lograr que el presupuesto quede balanceado estructuralmente – esto es, que los gastos correspondan estrictamente a los ingresos recurrentes en los que se puede depender año tras año – parece ser (como para Sísifo) una meta cada vez más inalcanzable. El CNE calcula que para el próximo año fiscal el déficit estructural estará todavía en el orden de $ 578 millones. La razón es que el espiral de endeudamiento de estas décadas fue monumental: desde el 2000 hasta el 2014, la deuda pública creció 200%, mientras que el Producto Nacional Bruto creció apenas un 75%. READ MORE

Saber para transformar

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Por: Mari Mari Narváez

Tómese un minuto para imaginar su vida a ciegas: tratando de armar un presupuesto que no le alcanza porque le está cediendo gran parte de sus ingresos a la gente que se supone le pague a usted. Usted no sabe cuánto está perdiendo, sólo le consta que es una gran tajada de dinero que debía recibir y no recibe. Imagine también que usted desconoce los detalles de los contratos que rigen su vida, sus propiedades y obligaciones. Se casa con alguien o compra una casa pero ni sabe a qué se está comprometiendo. Piense que usted un buen día recibe por herencia una deuda millonaria. No sabe cómo ni por qué sus parientes engordaron semejante factura pero ahora tiene que pagarla. Imaginemos más. Vislumbre un escenario en el que usted contrata a una compañía de seguridad pero, a la hora de rendirle un informe, la empresa se niega a decirle cuántas veces tuvo que intervenir con personas que se aparecieron a robar en su casa y qué medidas emplearon contra ellas.

Esto puede parecer cosa de locos pero no lo es. Resulta que así vivimos en Puerto Rico. Con una cierta noción de que ‘sabemos’ mucho pero, en efecto, con un acceso muy restringido a la información sobre nuestro gobierno. Información que, por definición, tendría que ser pública. Porque nos pertenece.

Una de las razones principales por las cuales la Policía de Puerto Rico está en sindicatura federal es porque tiene deficiencias muy serias en el ejercicio de la transparencia con la ciudadanía. Este es un ejemplo emblemático de la falta de acceso a la información en Puerto Rico. Sin embargo, existen muchos más. READ MORE

Analizando la reforma energética

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Por Sergio M. Marxuach

La noticia de que la Autoridad de Energía Eléctrica se vio precisada a recurrir a su fondo de mejoras permanentes para saldar una deuda con uno de sus suplidores de combustible sirve para constatar la precaria situación financiera de la corporación. La medida (en esencia, un malabarismo financiero) sirve también para contextualizar el escenario retante que enfrentará la recién creada Comisión Reguladora de Energía para reducir los costos de electricidad y encaminar una verdadera reforma del sistema eléctrico en la Isla.

El inicio de un nuevo capítulo

De entrada, hay que dejar claro que la aprobación de la Ley de Transformación y Alivio Energético representa solo la conclusión de la primera etapa de lo que será el largo y complicado proceso de transformar la AEE y el sistema eléctrico de Puerto Rico.

En términos generales, la Ley 57 es una buena pieza legislativa. Le confiere a la Comisión Reguladora de Energía la mayor parte de los poderes que la experiencia en muchas otras partes del mundo ha constatado son imprescindibles para regular de forma efectiva el sistema eléctrico. La Comisión de Energía tendrá poder sobre la fijación de tarifas de la AEE, sobre los parámetros de eficiencia técnica y operacional del sistema eléctrico, y sobre la planificación y desarrollo del portafolio de generación de electricidad a largo plazo. READ MORE

Crédito

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Por Miguel A. Soto Class

En estos tiempos de crisis fiscal es importante cortar. Pero más importante aún es no cortar lo importante.

Recientemente, en aras de atajar un pedazo de la crisis fiscal, el gobierno ha propuesto eliminar el llamado Crédito por Trabajo. El Crédito por Trabajo o Crédito por Ingreso Devengado es un mecanismo contributivo que le otorga un reembolso de hasta $400 anuales a los trabajadores de menos ingresos en la isla. Funciona como estímulo al trabajo y actúa como contrapeso a las perversiones que tuercen nuestro mercado laboral. El Crédito por Trabajo no solo suplementa el ingreso de estas personas, sino que incentiva su incorporación a la economía formal ya que exige se rindan planillas y se trabaje en el sector formal. Este tipo de iniciativa ha sido sumamente efectiva en Estados Unidos, Inglaterra, Suecia y Canadá en insertar a las personas que reciben ayudas gubernamentales en la fuerza laboral. La importancia del beneficio para el mercado laboral de Puerto Rico es enorme: casi medio millón de trabajadores – prácticamente la mitad de la fuerza trabajadora de la isla – participan del programa.

Para los que creemos en la reducción de la dependencia y el estímulo a la cultura del trabajo, la posible eliminación del programa resulta preocupante. Propuesto por el Centro para una Nueva Economía (CNE) en 2006 como una forma de atajar la pobreza, promover el trabajo, y estimular la economía formal, el programa fue apoyado por varias administraciones: fue implantado por el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá y ampliado por el de Luis Fortuño. En un país donde sobran las diatribas y escasean los consensos, el Crédito por Trabajo coaguló un importante consenso bi-partita. Resulta desesperanzador que regresemos al punto cero, eliminando un mecanismo importante que estimula el trabajo en la economía formal. READ MORE

Sin vara mágica

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Por Jennifer Wolff

Aún de niña me costaba creer en cuentos de hadas: la muchacha pobre que termina con el príncipe o el buhonero que acaba con un marquesado. La realidad siempre está después del ‘colorín colorado’: el príncipe ronca y el marquesado está hipotecado hasta más no poder. Esa especie de ‘reality check’ – o enfrentamiento desapasionado con la realidad – es lo que procede tras la álgida y apasionada discusión que ha rodeado la legislación para crear una Comisión Reguladora de Energía, un ente que tendrá a su cargo la supervisión de la Autoridad de Energía Eléctrica y la transformación del sistema eléctrico en uno que esperamos sea más transparente, costo-eficiente y ambientalmente seguro. READ MORE

Castigo al trabajo

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Efrén Rivera Ramos

La crisis no justifica que se adopte cualquier medida que se le ocurra a alguien para paliarla. Las propuestas requieren consideración detenida. Hay que cuidarse, también, de no equiparar la uniformidad con la equidad.

El “todos tienen que aportar” algo de justicia encierra. Pero, ¡ojo!, exigirles lo mismo a quienes están en condiciones desiguales resultará más oneroso para unos que para otros. Nos lo advirtió hace más de un siglo el Nobel de Literatura Anatole France, con su famoso aforismo: “La ley, en su majestuosa igualdad, le prohíbe al rico, al igual que al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar en las calles y robar pan”.

Eso parece estar ocurriendo con algunas de las propuestas para atajar la indudable crisis fiscal presente.

Tomemos como ejemplo el crédito contributivo por trabajo.

Se trata de una disposición que les permite a aquellas personas que devengan ingresos de su trabajo que no excedan de $27,500 anuales reclamar un crédito en su planilla hasta un máximo de $450. El beneficio consiste en enviarle al contribuyente la cantidad correspondiente mediante un cheque. Es distinto al reintegro que se le devuelve al que ha pagado en exceso. El reembolso se recibe aunque no se haya pagado de más. Es, pues, un ingreso adicional para los trabajadores más pobres al final del año contributivo. READ MORE

Se acabó la fiesta

Tomada de donlinscott.com

Tomada de donlinscott.com

 

Por Sergio M. Marxuach

“Esta columna se publicó originalmente el 31 de diciembre de 2013.  Sin embargo, creemos que es importante volverla a publicar hoy, después del mensaje de presupuesto del gobernador, ya que provee el contexto histórico de la crisis que estamos viviendo y sufriendo todos los puertorriqueños.   Las decisiones difíciles que tenemos que tomar hoy son la consecuencia directa de varias décadas de mala administración.  No surgen de la nada ni de un vacío.  Además, la situación ha empeorado desde diciembre: el crédito de Puerto Rico fue degradado a nivel especulativo en febrero, la deuda ha aumentado a mas de $72,000 millones, y la economía sigue en contracción. Todo esto significa que Puerto Rico enfrenta varios años más de decisiones difíciles antes de poder declarar que hemos superado nuestros problemas fiscales.”

Por mucho tiempo, a nadie le importó el precio de los bonos de Puerto Rico, ni las tasas de interés que pagaríamos, ni las comisiones que cobraban los banqueros, ni en qué se iba a gastar ese dinero, ni como lo íbamos a repagar. En verdad, nada le importaba a nadie mientras había dinero. La economía estaba creciendo, el dinero fluía, se estaba “haciendo obra”.  Por otro lado, los banqueros nos aseguraban que la “calle pedía papel”, como si estuvieran hablando de libras de pan.

La decadencia comenzó allá por la década de los setenta. En respuesta a la crisis global, aumentaron las transferencias federales, la nómina pública, y la deuda gubernamental.  Se consiguió la sección 936. Eso fue suficiente para revivir la economía por unos 25 años más y posponer reformas estructurales, dolorosas, difíciles de explicar.  Procedimos entonces a gastar millones en pabellones en Sevilla, en celebraciones del quinto centenario, en juegos centroamericanos en Ponce y Mayagüez, en campañas publicitarias, en contratos de asesores y consultores, en baile, botella y baraja, en faraónicas estaciones de tren, en acueductos, coliseos y natatorios de escala romana. READ MORE

El Diccionario de la crisis

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TANQUE DE IDEAS
Por Nydia Suárez Marín

Menciónele a un argentino la palabra “corralito” y seguramente su imagen mental hará referencia a la crisis que vivió el país a principios de la década del dos mil. De hecho, el término es una de las palabras que quedaron acuñadas en la jerga popular en la Argentina para describir el ardid financiero creado a fines de 2001 por el ministro de economía Domingo Felipe Cavallo.

El propósito del corralito fue evitar la salida masiva de pesos y dólares de los bancos argentinos, provocada por las acciones repentinas de muchos que, alarmados por la crisis, decidieron retirar sus ahorros y depósitos.

“Corralito” es uno de los términos que aparece en el Diccionario de la Crisis, publicado por José Gobello, uno de los fundadores de la Academia Porteña del Lunfardo, y por el periodista Marcelo Olivieri. En este libro, los autores recopilan una serie de términos que surgieron del discurso mediático argentino en tan atribulados tiempos. Algunos de estos son: patacón, default, cacerolazo y devaluación.

Se le llamó “patacón” al “bono de valor de un peso emitido en 2001 por la provincia de Buenos Aires como dinero sustituto, para compensar la escasez de moneda corriente”. Y “cacerolazo”, a la “protesta callejera de la población contra el gobierno”. Curiosamente, el primer cacerolazo no ocurrió en Argentina sino en Chile en 1971 cuando miles de mujeres protestaron contra el gobierno de Salvador Allende. Esta forma de protesta toma su nombre debido a que las mujeres hacían ruido con cucharas y ollas vacías en alusión a la falta de productos y alimentos básicos en los colmados, y, por lo tanto, en las cacerolas. Aunque el término había sido utilizado en décadas anteriores, se popularizó con la crisis Argentina del 2001. Posteriormente, el cacerolazo ha sido adoptado por un sinnúmero de países donde se golpean dichos utensilios de cocina en son de protesta. READ MORE

Ahogados

bring your people together

Miguel A. Soto Class

En los últimos meses por fin hemos logrado adelantar y concientizar al Pueblo y al gobierno sobre el tema del costo de la electricidad y el terrible impacto que tiene en la economía de Puerto Rico y en el bienestar de nuestras familias. Más aún, hemos logrado desarrollar por primera vez un amplio consenso en cuanto a la necesidad imperiosa de crear una Junta Reglamentadora independiente que sirva de árbitro entre la Autoridad de Energía Eléctrica y el País.

Pero hasta ahí hemos llegado. Después de tanto nadar, parece que las fuerzas del status quo nos ahogarán en la orilla.

Para mí lo más curioso ha sido ver la falta de capacidades ciudadanas para lograr cambios en el gobierno y en la sociedad. Tenemos muy bien desarrolladas nuestras habilidades de quejarnos y hacer sentir nuestro pensar y nuestros deseos. Pero no sabemos cómo tomar el próximo paso que va de la queja y la protesta a una acción concertada y fuerte que obligue a nuestros gobernantes a no tan sólo escucharnos sino tener que obedecernos.

Por eso son tan importantes para el País proyectos como Agenda Ciudadana y la nueva iniciativa del Centro para una Nueva Economía, Espacios Abiertos. Agenda Ciudadana, por su lado, ha sido la organización pionera en darle no tan solo voz sino importancia a los reclamos de la ciudadanía. Más aún, ha ido desarrollando y evolucionando tecnologías para que esos reclamos se conviertan en realidad. READ MORE

Crédito por trabajo

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(Nota editorial) Pocos días después de que publicáramos esta columna, el gobierno de Puerto Rico propuso eliminar el crédito por trabajo en el próximo presupuesto. 

Por Nuria Y. Ortiz Vargas

Todo apunta a que se acerca una nueva Reforma Contributiva. No hay duda de que la misma es necesaria y de carácter urgente. Las deducciones, créditos y exenciones enmarcados en el Código de Rentas Internas del 2011 tendrán que ser evaluados, revisados y, en ocasiones, enmendados o eliminados.

El Centro para una Nueva Economía (CNE) lleva más de diez años estudiando y proponiendo política pública para mejorar nuestro sistema contributivo. Además de expandir la base contributiva y simplificar el sistema, la reforma tiene que ser de gran alcance e incentivar el trabajo, el ahorro y la inversión.

Uno de los grandes retos que tiene nuestro país es la baja participación laboral y el alto desempleo. Nuestro esquema de políticas laborales, de asistencia social y contributivas desalientan la inserción formal en la fuerza laboral. Las penalidades que sufren miles de personas que aún trabajando a tiempo completo viven en la pobreza incentivan el trabajo informal y la dependencia en programas de asistencia. Esto se ha agravado en los últimos años ya que los salarios han mermado, en términos reales, especialmente para los trabajadores con pocas destrezas. Una persona empleada a tiempo completo que devenga el salario mínimo apenas gana $15,080 anuales y no cualifica para la mayoría de los programas suplementarios como el PAN. La decisión de muchos individuos y familias que devengan bajos ingresos de salir del mercado laboral formal es una racional. READ MORE

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