Las pensiones y la concertación social

Por Sergio M. Marxuach

Esta nota se publicó en el blog de CNE el 11 de diciembre de 2012.

http://www.elnuevodia.com/laspensionesylaconcertacionsocial-1402596.html

El tema de la deficiencia actuarial de los sistemas de retiro del gobierno de Puerto Rico ha estado en el debate público en días recientes. El gobierno de Puerto Rico actualmente tiene cinco sistemas de retiro.

Tres de éstos dependen directamente del fondo general para las aportaciones patronales: el Sistema de Retiro de los Empleados del Gobierno, que cubre a casi todos los empleados del gobierno central, corporaciones públicas, y los municipios; el Sistema de Retiro de los Maestros, que cubre a los maestros del sistema de educación pública; y el Sistema de Retiro de la Judicatura, que cubre a los jueces.

Cada uno de estos sistemas de retiro tiene un déficit actuarial. Esto significa que no cuentan con los recursos suficientes para cumplir con todas sus obligaciones en el futuro. Al 30 de junio de 2011, el Sistema de Retiro de los Empleados del Gobierno tenía un déficit estimado de $23,734 millones; el Sistema de Retiro de los Maestros tenía un déficit estimado de $9,063 millones; y el Sistema de Retiro de la Judicatura tenía un déficit estimado de $319 millones. El déficit agregado, por tanto, es de $33,116 millones—una deficiencia que se ha ido acumulando por décadas y que no debiera ser noticia, ni aquí ni en los Estados Unidos. READ MORE

Las trampas de la austeridad

La Reestructuración de la deuda con los bonistas locales

Dicen que las crisis no se pueden desperdiciar pues sirven para tomar acción sobre asuntos neurálgicos que usualmente no se atienden de manera adecuada. También se pueden aprovechar para esclarecer cuestiones que resultan escabrosos, difíciles de comprender y también de solucionar. En nuestro caso, el terrible panorama fiscal y económico que enfrentamos nos ha obligado a tratar de entender y atender el tremendo lío en el cual nos encontramos. Esto no es poca cosa. Nuestros embrollos son bastante complejos y aunque parece que algo se ha aprendido, todavía hay temas, como los recortes presupuestarios y otros ajustes fiscales, que se malinterpretan y manipulan con facilidad.

A pesar de que se ha escrito bastante sobre este asunto, aún quedan profundos vacíos de comprensión. En numerosas ocasiones he escuchado a empresarios, políticos y otros comentaristas plantear, con convicción y autoridad, que nos endeudamos demasiado porque se nos fue la mano con el gasto gubernamental, y ahora, para solucionar el entuerto, tenemos que hacer lo opuesto: cortar el presupuesto estatal hasta que recobremos nuestra salud fiscal. Es un argumento llamativo, en parte, porque esboza una relación directa y positiva entre el recato y el bienestar, pero no parece sostenerse ante la evidencia empírica y los mejores postulados macroeconómicos. Según numerosos análisis, las economías maltrechas no se mejoran con recortes sustanciales al gasto público. De hecho, sucede todo lo contrario: la austeridad en tiempos de vacas flacas, especialmente cuando el sector privado carece de dinamismo, tiende a empeorar el panorama.

Quizás un ejemplo que recién me relató el colega y experto en temas de deuda pública Martín Guzmán nos ayuda a entender esto mejor. Pensemos en una taxista cuyos ingresos principales provienen del servicio de transporte que ofrece. Ante un período de estrechez económica, se ve obligada a ajustarse la correa: come menos fuera de su casa, aplaza algunos arreglos en el hogar, se recorta el pelo con menos frecuencia, y así por el estilo. Aunque ha realizado numerosos arreglos presupuestarios, la situación no mejora, porque la mesera, el ferretero y la peluquera, que ven sus ingresos reducirse por la prudencia de la transportista, deciden cortar gastos también, incluyendo tomar menos viajes en taxi. Todos siguen aparentándose el cinturón, los ingresos siguen bajando, pero aún quedan gastos esenciales y deudas que pagar. Eventualmente, la transportista no cuenta con suficientes pasajeros para cubrir sus obligaciones financieras, y tiene que vender el taxi. Atrapada en un círculo vicioso, ha perdido su calidad de vida y el negocio que le daba de comer.

Lamentablemente, la espiral nociva antes descrita no es un mero ejemplo hipotético. Existen numerosos casos, a nivel de países, donde la imposición de la austeridad ha cavado un hoyo más profundo y difícil de rebasar. En Grecia, los acreedores y las instituciones europeas llevan años exigiendo que se aplique un programa de severos recortes al gasto público, mediante la aplicación de condiciones estrictas para aprobar ciertos préstamos. El impacto ha sido trágico. Desde el 2008 hasta la fecha, la economía griega ha ido en picada; han perdido una cuarta parte de su Producto Interno Bruto (PIB) y la tasa de desempleo se mantiene por encima del 20 por ciento. Los residentes de Grecia han vivido en carne propia lo que muchos en la isla no logran entender: no hay tal cosa como “tocar fondo” cuando se desciende aceleradamente por el risco de la austeridad.

Peor aún, una caída económica tan estrepitosa contribuye a que la carga de la deuda se torne más insoportable. Cuando aumenta lo que se debe —y hasta cuando se queda igual— mientras se achica la economía, la proporción entre deuda y producción nacional se dispara y las aguas fiscales suben del cuello a las narices. Esto está sucediendo en Grecia, y en los próximos años, acá enfrentaremos un panorama muy similar.

Esta no es una premonición infundada, pues los números del plan fiscal que sometió el gobierno de Puerto Rico y aprobó la Junta de Control Fiscal (JCF) afirman que la economía seguirá cayendo durante la próxima década. Esto se debe, en gran parte, a que las medidas que buscan aumentar impuestos y reducir gastos públicos tendrán considerables impactos negativos, y por buen rato. Si cae la economía y no se reduce el monto de lo que se tomó prestado, la proporción de deuda a producción nacional bruta (Deuda/PNB) podría aumentar de 104% en el 2017, a 141% en el 2026. En otras palabras, si se sigue la ruta oficialista a la austeridad y no nos quitamos parte de la deuda de encima, estaremos mucho peor que hoy en día.

Ciertamente, algo se puede hacer para no seguir avanzando por el desbarrancadero. Por una parte, resulta imprescindible abogar por una reducción del principal adeudado. Pero determinar cuánto quitar requiere análisis precisos y creíbles que demuestren cómo una reestructuración de la deuda nos ubica en una mejor trayectoria hacia el futuro. Actualmente, estamos trabajando en un estudio que examina detalladamente el plan fiscal de Puerto Rico y ofrecerá propuestas específicas para atender este ángulo de la crisis.

Articular políticas sensatas con respecto al gasto y la deuda es una gestión sumamente necesaria, pero no es suficiente. Aun eliminando todas nuestras obligaciones con los bonistas, no salimos del atolladero porque carecemos de una estrategia de desarrollo que nos ayude a generar oportunidades económicas y aumentar el bienestar nacional. Atender esta apremiante necesidad es la tarea principal de la recién creada Comisión de Crecimiento del CNE.

El estado juega un rol indispensable en la articulación y puesta en marcha de proyectos de desarrollo. Tomando esto en cuenta, uno de los temas de interés de la Comisión es descifrar cómo mejorar el funcionamiento y desempeño de nuestro sector público. Sin lugar a dudas, el despilfarro, los malos manejos y la corrupción han minado la capacidad y efectividad de nuestras instituciones gubernamentales. Pero estos problemas no desaparecerán achicando el aparato estatal a través de privatizaciones y machetazos presupuestarios. Tenemos que evadir las trampas de la austeridad, y repensar críticamente el rol del gobierno para poder mejorarlo, robustecerlo y así asegurarnos que nos ayuda a recobrar el crecimiento.

Por: Deepak Lamba Nieves
Director de Investigación, Centro para una Nueva Economía
@deepakln

Estados financieros del ELA 2014

Claves para entender los Estados Financieros Auditados del 2014 que el gobierno publicó el 30 de junio de 2016

Por: Sergio M. Marxuach

El gobierno finalmente ha publicado el informe anual con sus estados financieros auditados. Este informe era anteriormente conocido por sus siglas en inglés como el CAFR (Comprehensive Annual Financial Report). El más reciente es titulado Basic Financial Statements and Required Supplementary Information debido a unos cambios técnicos en la manera de contabilizar algunas actividades. Este informe es preparado por el Departamento de Hacienda de Puerto Rico y auditado por la firma de auditores externos KPMG LLP, tiene fecha de 30 de junio de 2016 y corresponde al año fiscal que terminó el 30 de junio de 2014.

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Puerto Rico se ha quedado sin certezas

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Por: Sergio M. Marxuach

El autor colombiano Juan Gabriel Vásquez escribe en su novela “Las reputaciones” que “las certezas adquiridas en algún momento del pasado podían dejar de ser certezas con el tiempo: algo podía suceder, un hecho fortuito o voluntario, y de repente toda evidencia quedaba invalidada, lo verdadero dejaba de ser verdadero, lo visto dejaba de haber sido visto, y lo ocurrido de haber ocurrido: perdía su lugar en el tiempo y en el espacio; era devorado y pasaba a otro mundo, o a otra dimensión de nuestro mundo, una dimensión que no conocíamos.”

Durante los últimos meses muchas de las cosas que los puertorriqueños dábamos por sentadas o ciertas—la solvencia del gobierno, el repago de la deuda pública, la relación política con Estados Unidos, la voluntad del gobierno federal para asistir a Puerto Rico, las garantías de nuestra constitución, entre muchas otras cosas—han dejado de serlo. Más desconcertante aún, este fenómeno es causado en gran medida por fuerzas fuera de nuestro control y que muy pocas personas comprenden. READ MORE

Ley de responsabilidad fiscal

Balancing the Accounts

Por: Sergio M. Marxuach

La crisis económica y fiscal de Puerto Rico ha generado una serie de debates sobre como atender una situación socioeconómica que se deteriora rápidamente. En términos generales, existe un consenso de que la solución a los problemas de Puerto Rico contiene por lo menos tres elementos.

Primero, una restructuración de la deuda pública es necesaria. Es inútil pretender que una reducción significativa de la deuda se pueda evitar. Lo que falta por determinar es si será una restructuración ordenada o una caótica, pero va a suceder tarde o temprano.

Segundo, Puerto Rico tiene que ajustar su política fiscal para que ésta sea sostenible a largo plazo. Aquí el debate se ha concentrado, desafortunadamente, sobre el rol que tendría una junta de control fiscal impuesta por el gobierno federal. Creemos que limitar el debate a argumentos a favor y en contra de una junta federal presenta una dicotomía falsa. Existen otras opciones. READ MORE

Efectivo

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Por: Sergio M. Marxuach

Al cierre del año no cabe duda que la larga saga de las finanzas públicas de Puerto Rico acaparó los titulares de negocios y economía durante el 2015. Dentro de esa extensa narrativa la falta de divulgación por parte del gobierno de Puerto Rico de sus Estados Financieros Auditados (conocidos por sus siglas en inglés como “CAFR”) fue uno de los temas recurrentes, generando todo tipo de especulaciones y teorías—desde acusaciones de incompetencia hasta alegaciones francamente disparatadas sobre la existencia de complicadas conspiraciones para evitar su divulgación.

En nuestra opinión, este asunto, aunque ciertamente importante, ha sido sacado fuera de toda proporción. La publicación a tiempo de estos estados financieros es absolutamente necesaria para mantener a los inversionistas informados adecuadamente sobre la salud financiera, o la falta de ésta, del gobierno de Puerto Rico y para evaluar objetivamente el desempeño de los oficiales a cargo de la finanzas públicas. READ MORE

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Cuentas claras

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Por: Nuria Y. Ortiz Vargas

Puerto Rico: la isla estrella. Puerto Rico lo hace mejor. Entre slogans, campañas vistosas y ventajas contributivas, los gobiernos de turno intentan diferenciarse de las miles de jurisdicciones donde compañías en crecimiento podrían establecerse. En un contexto global en que la competencia por atraer inversión económica es cada vez mayor, la estrategia primordial ha sido ofrecer a las corporaciones incentivos económicos y fiscales  para hacer de Puerto Rico un destino atractivo y competitivo.

Indudablemente la inversión de capital, local y extranjero, es medular para lograr desarrollar nuestra economía.  Pero a pesar de que esta estrategia se ha utilizado por décadas, en Puerto Rico no se sabe con certeza qué créditos, exenciones, exclusiones, y leyes particulares han sido efectivos y cuáles no.  Además, la cantidad de leyes que ofrecen tratamiento preferencial a diferentes tipos de actividad económica han convertido nuestro sistema contributivo en un colador, con cientos de huecos por donde se escapan los recaudos y cada vez menos ingresos al fisco.

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#AOscurasNO

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Por: Jennifer Wolff

No se trata de un error tipográfico. Tampoco repito el título de un escrito anterior. #AOscurasNO es la consigna que ha lanzado la organización Espacios Abiertos al reclamar mayor acceso a la información pública, mayor transparencia, y mayor rendición de cuentas en la gestión pública. El tema resulta neurálgico porque “la crisis de la deuda” implicará apretadas colectivas de cinturón. Por eso cada quien debe buscar saber las opciones y sus costos para poder reclamar vigorosa y concienzudamente que la soga no parta solamente por lo más fino.

En abril la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) adoptó nueve principios sobre los que deben fundamentarse los procesos de reestructuración de la deuda externa de los países soberanos. La Presidenta del Comité mencionó a la isla entre los países que movieron al organismo a adoptar los principios: Argentina, Grecia, Ukrania y Puerto Rico. El tercer principio esbozado en ese mapa de ruta es el de la transparencia.

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La revelación de lo impagable

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Por: Deepak Lamba-Nieves

Casi en el medio del verano, época pico de la huida de la rutina hacia festivales playeros, destinos vacacionales foráneos y continuos escapes etílicos, se produjo el anuncio: “La deuda no se puede pagar”. Como parte de una estrategia mediática cargada de histrionismo, el gobernador de Puerto Rico se apareció en Nueva York para ofrecer una entrevista exclusiva al Times donde campechanamente reveló ese gran secreto a voces, y aprovechó la oportunidad para dejarles saber a los jeques de los mercados financieros que tenían que asumir parte del fajazo para evitar que la isla descendiera en una “espiral de muerte”. El impacto fue contundente y el evento provocó reacciones diversas que han servido para revolcar aún más el complicado panorama social y político que se vive en el terruño y se siente más allá de sus orillas. READ MORE

Washington

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Por: Sergio M. Marxuach

Cada país, independientemente de la forma que tome su gobierno, tiene sus propios códigos, símbolos, rituales y procesos políticos. Mientras más amplia y compleja sea la gama de asuntos e intereses que tiene atender y proteger ese gobierno, más complicados serán esos códigos y procesos.

Estados Unidos no es la excepción. Los fundadores de esa nación desconfiaban de las masas y de su influencia en un gobierno democrático y se encomendaron a la tarea de crear un gobierno republicano, con espacio para la participación ciudadana, pero a la misma vez limitando ese espacio a través de varios mecanismos y salvaguardas constitucionales. Crearon un sistema de gobierno en el cual, en la ausencia de una súper mayoría o una crisis nacional, resulta muy difícil que una facción o partido político pueda imponer su voluntad sin negociar o llegar a un acuerdo con otras facciones o partidos. READ MORE

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