Las Compañías Puertorriqueñas No Tienen la Culpa de la Crisis

El lunes 12 de octubre líderes del movimiento sindical puertorriqueño anunciaron su intención de llevar a cabo una demostración masiva en Hato Rey, específicamente al frente de los establecimientos principales de dos grandes empresas puertorriqueñas.  Aunque respetamos y apoyamos el ejercicio vigoroso por parte de los trabajadores de los derechos a la libre expresión, a reunirse en asamblea pacifica, y a exigirle al gobierno la reparación de agravios, entendemos, sin embargo, que el lugar escogido para llevar a cabo dicha expresión no es necesariamente el mas lógico.

Primero, no es justo responsabilizar a compañías puertorriqueñas, nativas, o de capital local, por el estado actual de la economía de Puerto Rico o por la crisis fiscal.  Todos los economistas están de acuerdo en que la economía de Puerto Rico generó un crecimiento económico significativo entre 1948 y 1974.  Sin embargo, ese crecimiento no se basó en las instituciones o estructuras necesarias para sostener el desarrollo económico, un concepto más amplio, de Puerto Rico a largo plazo.  Cuando éste modelo colapsó en 1974, el gobierno, en vez de repensarlo y rediseñarlo, simplemente decidió ponerlo en respiración artificial: obteniendo una nueva exención contributiva federal (la Sección 936); aumentando el empleo gubernamental; suplicando aumentos en las transferencias federales (cupones de alimentos); y aumentando el endeudamiento público.

A finales de la primera década el siglo 21 es evidente que ese modelo económico ha colapsado para siempre.  La Sección 936 ha sido eliminada por el Congreso; es poco probable que el empleo gubernamental pueda seguir creciendo a la misma tasa; las transferencias federales dependen de la dinámica económica y política en Washington DC—y por lo tanto no pueden ser la base para el desarrollo futuro—y el endeudamiento publico ha aumentado a niveles históricamente altos y no es probable que sea una fuente significativa de financiamiento para el desarrollo a largo plazo.  Ninguna de estas fallas, sin embargo, se le pueden atribuir a las compañías puertorriqueñas.

Con respecto a las finanzas publicas, la situación fiscal actual de Puerto Rico es el resultado de malas decisiones tomadas a través de los últimos 20 o 25 años y se debe tanto a un déficit de recaudos como a un exceso de gastos.  Por un lado, debido a la proliferación de incentivos fiscales, la operación de un sistema impositivo injusto y extremadamente complicado, y a la falta de fiscalización adecuada, los recaudos de Hacienda son más bajos de lo que deberían ser.  Por otro lado, debido a programas gubernamentales que continúan en existencia más allá de su vida útil, a la falta de controles fiscales, al uso de ingresos no-recurrentes para sufragar gastos recurrentes, y al reclutamiento gubernamental basado muchas veces en conexiones políticas en vez de las necesidades reales de política pública, los gastos del gobierno son más altos de lo necesario.  Ahora bien, nada de esto es culpa de las compañías puertorriqueñas o de capital nativo.

Segundo, como hemos expresado anteriormente, el sector privado en Puerto Rico está subdesarrollado.  Existen múltiples explicaciones para esa debilidad, pero el punto importante aquí es que necesitamos más, no menos, compañías de capital local prosperando y creciendo para poder sostener nuestro crecimiento económico a largo plazo y para reducir la dependencia de Puerto Rico en el capital foráneo.

En conclusión, nos parece que si la debilidad económica actual y la crisis fiscal son el producto de malas decisiones de política publica, o el resultado de la implementación durante décadas de políticas económicas erradas, entonces lo lógico y razonable es que la furia moral de los trabajadores sea dirigida en contra de aquellos responsables por tomar esas decisiones defectuosas, es decir en contra de aquellos que han ostentado el poder político, y no en contra de compañías locales que han sido exitosas, que están comprometidas con Puerto Rico, y que emplean a miles de puertorriqueños.

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This entry was posted on Tuesday, October 13th, 2009 at 1:37 pm and is filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

7 Responses to “Las Compañías Puertorriqueñas No Tienen la Culpa de la Crisis”

  1. Hector Garcia says:

    Aun cuando comparto la perspectiva implicita de Sergio, hay que desarrollar la industria nativa, la debilidad economica y politica de la misma (sus lideres) la ha forzado (con sus honrosas excepciones)a aliarse a las mismas fuerzas que la debilitan. Cualquiera que haya tomado un curso en historia economica sabe que ningun pais que llego al rango de el primer mundo lo hizo sin proteger su industria nacional. En Puerto Rico (con excepcion de algunos intentos mediaticos como la cerveza Medalla que recibio un apoyo contributivo)la mayor parte de las medidas debilitan al capital nacional y “empoderan” el extranjero. El trabajo de Diezt es aun relevante, el capital extranjero nunca puede ser el sosten de la economia. Por otro lado, y tambien algo que dice Dietz en su ultimo libro “Negotiating Development” aun bajo la colonia se pueden hacer alguna smodificaciones para mejorar la situacion de la economia. Ironicamente, Fue Barcelo el que trato de hacerlo. No los “soberanistas.”

  2. Yamilette Torres says:

    Cuando se pueda sacar la pasión y el fanatismo del medio y miremos los asuntos de manera objetiva, con intención de resolver el problema y no empeorarlo, y a la vez tengamos la fe de que unidos lograremos salir adelante, avanzaremos mas hacia el final. Cuánto le representa a estas compañías en ingresos el haber sido coartadas de abrir sus operaciones para atender a personas, que como todos, buscamos un sustento diario? Esto es parte de la solución o parte del problema? Debemos reflexionar porque lo hacemos.

  3. Alex says:

    La aspiración de muchos en PR es conseguir un empleo en el gobierno y la de los empresarios es buscar incentivos e igualas de gobierno.

    Hacen falta empresarios que muevan la economía con fábricas, medios de comunicación con contenido que se pueda exportar, cración de patentes, hoteles (siempre que no estén encima de la arena de la playa), empresas de venta al dental a gran escala (tipo Ralph’s Food), franquicias de restaurantes de comida puertorriqueña, mejores procesos agrícolas…

  4. Iris A. Medina says:

    Pregunto: ¿Creen ustedes que puede haber un porciento de los que protestan que va más allá de castigar o responsabilizar a las compañías puertorriqueñas, sino que también les envían un mensaje a los dueños o administradores de esas mismas corporaciones, quienes son los que han subvencionado los políticos responsables de las distintas decisiones que nos traen a esta coyuntura histórica, dándole así más dimensiones al simbolismo de la paralización de dicho comercio que las que este artículo aquí sugiere?

  5. En el país de los cuatro pisos, atacar al hacendado es lo más lógico del mundo cuando nos mueven el queso. ¿Qué nuevo imaginario puede adoptar el pueblo? Esa es la pregunta de los 64,000 chavitos.

  6. Angelita Rieckehoff says:

    Es cierto que las empresas locales no tienen la culpa de los problemas que afrontamos, pero tampoco la tienen los trabajadores. Son éstos los que tienen menos recursos para aforntar la crisis. Ante la situación que confrontamos, nos vamos a afectar todos. No puede haber unos que salgan perjudicados y los otros pretendan reclamar inmunidad porque son puertorriqueños. Boricuas somos todos y todos estamos en el mismo bote. Cuando a todos por igual nos duela lo que está pasando, la empatía nos obligará a buscar soluciones más justas para todos.

  7. [...] This post was mentioned on Twitter by Benito. Benito said: RT @eldifusor: Nos tiene peleando entre nosotros: http://bit.ly/3Nn8ss [...]

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