Esconder

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Por: Miguel Soto Class

En los últimos días el tema más candente en la opinión pública ha sido la decisión del gobierno de no hacer público el estudio en el cual están basando una abarcadora reforma contributiva que afectara a todos los contribuyentes de Puerto Rico.  El grupo de voces que clama por que no se le esconda al pueblo esa información ha crecido vertiginosamente e incluye periodistas, organizaciones cívicas y no-gubernamentales, entidades empresariales, organizaciones comunitarias, y hasta algunos políticos ilustrados.

No es para menos pues el tema de la transparencia gubernamental es uno de los temas más cruciales para cualquier democracia.  De hecho, no puede existir democracia sin transparencia pues el sistema se basa precisamente en permitir que la ciudadanía decida y eso solo funciona plenamente si se le provee al Pueblo la información necesaria para tomar una decisión informada.

Ante esta situación, son muchos los que piden se presente una demanda legal contra el gobierno para obligarlos a revelar y hacer pública la información que nos esconden.  Hay una gran y noble tradición internacional de ciudadanos demandando a sus gobiernos en los tribunales para exigirle cumplan con sus propias leyes.  Y en las democracias ese derecho es uno de los más importantes que tenemos como ciudadanos. READ MORE

Vivir sin pensar

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Por Sergio M. Marxuach

“Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar”, nos dice Julio Cortázar en su cuento “Casa tomada”. Y tal vez sea cierto para algunas personas y bajo circunstancias específicas.

Václav Havel, en su ensayo ‘El poder de los sin poder’ nos presenta lo que es tal vez el caso emblemático. Havel nos relata cómo un vendedor de frutas y vegetales pone un cartel en la ventana de su tienda con el lema “¡Trabajadores del mundo, únanse!” ¿Por qué lo hace?, se pregunta Havel. El vendedor lo hace, no porque ha estudiado a Marx, o porque entiende su ideología, o porque verdaderamente cree que todos los trabajadores del mundo se deban unir. Lo hace, nos dice Havel, porque tiene miedo. El vendedor pone su cartel simplemente porque así se ha hecho por años, porque todo el mundo lo hace, y porque esa es la manera que tiene que ser. Si se rehusara a ponerlo, “podría haber problemas”. READ MORE

La economía del conocimiento y la sociedad abierta

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Por Sergio M. Marxuach

La necesidad de que Puerto Rico comience una transición hacia una economía basada en el conocimiento y la producción de ideas se ha estado discutiendo recientemente en el foro público. Para lograr esa transición se requieren, entre otras cosas, políticas públicas que fomenten la generación del conocimiento; escuelas y universidades con currículos modernos que enfaticen el pensamiento crítico; e instituciones que protejan y fomenten la creación de nuevo conocimiento.

Además de todo lo anterior, también es necesario, en nuestra opinión, que Puerto Rico se transforme en una sociedad abierta. Este concepto se asocia tradicionalmente con el filósofo Karl Popper y su libro The Open Society and its Enemies, publicado en 1945. Popper estaba escribiendo, en parte, en respuesta al desarrollo de sociedades totalitarias, tanto de izquierda como de derecha, durante la primera mitad del siglo 20 y que eran el producto de epistemologías deterministas que intentaban demostrar que la historia de la humanidad evolucionaba de acuerdo con unas leyes universales que solo un pequeño grupo de ilustrados lograban descifrar. READ MORE

Buenas noticias

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Por Miguel A. Soto Class

Cuando fundamos el Centro para Una Nueva Economía en el 1998, uno de los propósitos principales era crear una institución que no era ni parte del gobierno ni una entidad del sector privado motivada por lucro. La idea era que Puerto Rico necesitaba un ente independiente que proveyera un balance entre las motivaciones partidistas y cortoplacistas del Gobierno y las agendas comerciales del sector de negocios.

Económicamente logramos desarrollar esa institución y, por quince años, CNE ha sido una institución de amplia credibilidad e influencia en el ámbito de política pública.  Sin embargo, si realmente aspiramos a una sociedad más democrática, hay espacios, más allá del económico, que hay que impactar.

Decía Mahatma Ghandi que la democracia no es un asunto de formas sino de actitud.  Actitud porque la democracia no se trata simplemente de elecciones o instituciones de gobierno, sino de la manera en la que cada uno de nosotros se relaciona con el poder, y la manera en la que el poder actúa frente a nosotros.

Pienso en esa máxima de Ghandi al mirar los desafíos que los retos económicos que enfrentamos le imponen a nuestra sociedad: reactivar una economía estancada, solventar un sistema fiscal quebrado, y recomponer una fibra social fragmentada requiere mucho más que planes de inversión o estudios actuariales. Y es que el tema económico va de la mano del social, y este a su vez, se fundamenta en la capacidad cívica que como sociedad podamos articular para hacerle frente a las decisiones difíciles, compartir sacrificios y responsabilidades,  y sobre todo, tejer redes de confianza y solidaridad de cara al futuro.

Lo que quiero decir es que la coyuntura actual no solo requiere que repensemos nuestra estructura económica y fiscal:  requiere que redefinamos el significado de nuestra democracia interna y cómo la vivimos como pueblo.  Un legado perverso de siglos ha hecho que nuestras instituciones gubernamentales sean paternalistas, que se desincentive la acción cívica independiente, mientras se fomenta el clientelismo y la dependencia al aparato político-partidista.  El ‘enchufe’ individual y la conexión con un padrino muchas veces puede más que la petición justa a través de los canales oficiales. Y la opacidad del sistema, la renuencia a abrir la información al escrutinio público, no solo coarta el debate informado y la participación activa de importantes sectores sino que muchas veces le impone la carga de los platos rotos a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Es por esto que en el Centro para una Nueva Economía nos hemos embarcado en una nueva iniciativa que nos lleva más allá de nuestro ámbito usual de acción como ´think tank´ o tanque de ideas de temas económicos y política pública.  Los tiempos convulsos requieren medidas atrevidas y hemos aceptado la invitación del Open Society Foundations para promover el desarrollo económico amplio, el acceso a la justicia y una cultura de transpariencia en Puerto Rico.  Ahora, además de pensar en la economía, vamos a ayudar a fortalecer las prácticas participativas en la Isla. Vamos a trabajar, junto a muchas organizaciones que han aceptado colaborar con nosotros en este esfuerzo, como el Centro de Periodismo Investigativo, el ACLU y la Clínica de Asistencia Legal de la UPR, para desarrollar la capacidad de los individuos, las comunidades y las organizaciones no gubernamentales para relacionarse de una manera más efectiva con el Gobierno y con otros grupos. Queremos ayudar a lograr más transparencia en el Gobierno, más acceso a la justicia, más participación ciudadana en los asuntos públicos, más equidad económica y social, y nuevas formas de reivindicación social.  Porque creemos que no puede haber reactivación de nuestra economía sin un cambio sistémico que aumente y fortalezca la capacidad cívica de Puerto Rico.

Y eso representa algo que hace tiempo no tenemos: buenas noticias para Puerto Rico.

 

El autor es el presidente del Centro para una Nueva Economía.

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