Budget will cover cash shortfall, economic development initiatives

By : JOHN MARINO
Edition: April 25, 2013 | Volume: 41 | No: 15

At least $1.64 billion in new tax measures being considered to pay for it all; increased tariffs also on the horizon

Gov. Alejandro García Padilla is expected to present to the Legislature tonight a budget that aims to make up for shortfalls in government revenue and cover the cost of campaign pledges and new initiatives, including heightened efforts aimed at creating jobs and jumpstarting the stagnant economy.

A series of new tax measures will be implemented to pay for the bigger budget, but government officials insist they are keeping spending under control. The García Padilla administration proposals total $1.64 billion, but the Legislature is also proposing several other fee and tax hikes, which could push this figure up even higher.

Office of Management & Budget Executive Director Carlos Rivas Quiñones said the budget figure may have a “substantially higher dollar” amount than the current budget, but added that it would be “misleading” to assume the administration would be spending more money than this year. Rather, the budget will accurately reflect the government’s total liabilities, something that the budget inherited from the previous administration didn’t do, he said. READ MORE

Los nuevos pobres del país

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martes, 19 de febrero de 2013
Leysa Caro González / lcaro@primerahora.com

Ya no hay de dónde recortar. Simplemente, no lo hay.

Pedirle a una familia con un ingreso promedio de $30,000 anuales –en el caso de Puerto Rico, resulta ser la mayoría de la clase trabajadora– que recorte sus gastos mensuales es como “pedirle peras al olmo”, tal y como dice el conocido refrán.

Y es que la clase trabajadora del país ya no tiene de dónde recortar para poder enfrentar la difícil situación económica que se acrecenta con la ristra de aumentos que trae consigo el 2013. Primero, el agua. Luego, la luz, y por ahí vinieron otros. Que si la gasolina, los alimentos, los sellos y los servicios postales… y los que aún estarán por llegar. READ MORE

El precio de no actuar

El_Nuevo_Dia

Con Retiro, la Isla encara de nuevo el caos que vivió hace cuatro años

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

http://www.elnuevodia.com/elpreciodenoactuar-1396474.html

Déjà vu.

El cuadro financiero en el que se encuentra Puerto Rico, y particularmente la crónica insolvencia de los principales planes de pensiones del Gobierno, parece colocar a la Isla en el mismo sitio que hace cuatro años: otra degradación crediticia y una potencial pérdida de acceso a los mercados de capital.

Ayer, y pese a que la “medicina amarga” de la administración de Luis Fortuño ha sido reconocida ampliamente por la comunidad inversora y las casas acreditadoras, el presidente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), Juan Carlos Batlle, dejó entrever que a la administración de Alejandro García Padilla no le quedará otra alternativa que estrenarse atendiendo la crítica situación de los planes de pensiones públicos, que son la principal fuente de sustento para sobre 115,732 exempleados públicos y maestros jubilados. READ MORE

Hoja de datos económicos para el análisis posdebate

$10 and the US Treasury

Everyone is entitled to his own opinion, but not his own facts.

—Attributed to the late Daniel Patrick Moynihan

 

Crecimiento Económico:  De acuerdo con las cifras oficiales publicadas por la Junta de Planificación de Puerto Rico, la tasa de crecimiento económico en Puerto Rico fue de negativo 2.9% durante el AF2008; negativo 3.8% durante el AF2009; negativo 3.4% durante el AF2010; negativo 1.5% durante el AF2011; se estima que para el AF2012 (que concluyó el 30 de junio pasado) fue de positivo 0.9% y que para el AF2013 (actualmente en curso) será de positivo 1.1%.  Estos datos se pueden obtener en la página web de la Junta de Planificación de Puerto Rico (www.jp.gobierno.pr).

 

Deuda Pública de Puerto Rico:  Al 30 de junio de 2008 la deuda pública de Puerto Rico sumaba $53,393 millones.  Al 31 de marzo de 2012 la deuda pública de Puerto Rico sumaba $69,275 millones (esta cifra no incluye el déficit actuarial de los sistemas de retiro). Por tanto, durante el periodo entre el 30 de junio de 2008 y el 31 de marzo de 2012 la deuda pública ha aumentado unos $15,882 millones.  Para poner esta cantidad en contexto, este aumento es equivalente a tomar prestados unos $11,592,700.73 diariamente durante 1,370 días.  La cifra de la deuda pública total al 31 de marzo de 2012 proviene del Official Statement de la Autoridad de Edificios Públicos con fecha del 8 de junio de 2012, Apéndice I, página I-59.  Este documento está disponible en la página web del Banco Gubernamental de Fomento (www.gdb-pur.com).  La serie de tiempo de la deuda pública también se puede obtener en esa página.

 

Empleos:  De acuerdo con la encuesta de establecimientos (no ajustada estacionalmente) en enero de 2009 el empleo total en Puerto Rico era de 982,100 personas, mientras que en julio de 2012 era de 907,200 personas.  De acuerdo con la encuesta de hogares (no ajustada estacionalmente y que incluye el auto-empleo) en enero de 2009 el empleo total en Puerto Rico era de 1,170,300 personas, mientras que en julio de 2012 era de 1,089,500 personas.  Los datos para ambas encuestas se encuentran en la página web del Banco Gubernamental de Fomento (www.gdb-pur.com).

 

Ley 7: De acuerdo con información oficial provista a los bonistas del gobierno de Puerto Rico, la Ley 7 “afectó” (palabra que utiliza el gobierno) a un total de 17,044 empleados.  El desglose es el siguiente: 2,553 empleados que renunciaron voluntariamente; 1,986 empleados transitorios (o con otro estatus no-permanente) cuyos contratos terminaron y no fueron renovados; y 12,505 empleados que fueron despedidos.  El ahorro total por concepto de estas medidas fue de $645.2 millones.  Estos datos provienen del Official Statement del Gobierno de Puerto Rico con fecha del 7 de marzo de 2012, Apéndice I, pagina I-25.  Este documento está disponible en la página web del Banco Gubernamental de Fomento (www.gdb-pur.com).

 

Ley 154 del 25 de octubre de 2010 : Esta es la ley que autoriza la imposición de un arbitrio especial sobre algunas transacciones entre ciertas compañías foráneas con operaciones en Puerto Rico y sus filiales extranjeras.  El impuesto se fijó en 4% durante el año calendario 2011; se redujo a 3.75% durante el 2012; y se reducirá a 2.75% en el 2013; 2.5% en el 2014; 2.25% en el 2015; y 1.0% en el 2016.  Este impuesto generó recaudos de $677.6 millones durante el AF2011 (estuvo en efecto solamente seis meses) y de $1,882 millones durante el AF2012, una cifra que es equivalente a 21.7% de los recaudos netos del fondo general durante ese año fiscal.  Copia de la Ley 154 se puede obtener a través de la página web de la Oficina de Servicios Legislativos (www.oslpr.org). La información sobre los recaudos se encuentra disponible en la página web del Departamento de Hacienda (www.hacienda.gobierno.pr).

 

Sistemas de Retiro:  Al 30 de junio de 2011, el déficit actuarial (la diferencia entre el valor presente de las obligaciones y el valor presente de los activos) del Sistema de Retiro de los Empleados del Gobierno era de unos $23,374 millones; del Sistema de Retiro de los Maestros era de unos $9,063 millones; y del Sistema de la Judicatura era de unos $319 millones.  En conjunto el déficit actuarial de los tres sistemas suma unos $33,116 millones, esta cifra es la diferencia entre (a) los activos de los tres sistemas que suman unos $4,174 millones y (b) las obligaciones acumuladas por los mismos que suman unos $37,289 millones.  Estos datos provienen del Official Statement de la Autoridad de Edificios Públicos con fecha del 8 de junio de 2012, Apéndice I, pagina I-91.  Este documento está disponible en la página web del Banco Gubernamental de Fomento (www.gdb-pur.com).

 

Tasa de Desempleo en Puerto Rico: La tasa de desempleo ajustada estacionalmente era de 13.8% en enero de 2009 y de 13.7% en julio de 2012.  La tasa de desempleo sin ajustar estacionalmente era de 13.0% en enero de 2009 y de 14.8% en julio de 2012. Los datos para ambas series (ajustada y sin ajustar) se encuentran en la página web del Banco Gubernamental de Fomento (www.gdb-pur.com).

Créditos: Hoja de Datos Económicos para el Análisis Posdebate

Por: Sergio M. Marxuach | Director de Política Pública, Centro Para la Nueva Economía
Publicación: 12 de septiembre de 2012
Foto: Ryan McFarland via flickr cc

Una conversación tierra adentro

Por Deepak Lamba-Nieves

http://www.elnuevodia.com/unaconversaciontierraadentro-1324980.html

La distancia entre Adjuntas y Hato Rey no es grande, dependiendo de cómo se calcule. Ciertamente, la extensión de la brecha depende de quién mide y qué se observa. Hace unas semanas tuve la oportunidad de hacer mis estimados durante una primera visita a Casa Pueblo, un espacio inspirador que sirve como estándar para un punto de partida.

El viaje en automóvil por la ruta del sur fue breve. Creo que el sueño mañanero, el paisaje lindo y variable y las conversaciones con Mike y César contribuyeron a acortar la travesía. En el camino iba repasando mi presentación e ignorando la ansiedad de hablarle a un grupo de líderes comunitarios que luchan constantemente contra la desidia, y que han sobrevivido grandes batallas y a numerosos oradores que esbozan todo tipo de propuestas.

A primera vista, la tarea de hablar sobre la situación económica de Puerto Rico me pareció sencilla pues no sería mi primera vez y muchos en la Isla se han acostumbrado a recibir malas noticias. No obstante, al poco tiempo caí en cuenta de que el ejercicio era más complicado pues la convocatoria de la Fundación Agenda Ciudadana era distinta. A los organizadores y anfitriones no les interesaba producir un pasadía campesino para darse palmaditas en la espalda, ni un festival nacional de quejas. Los invitados iban a esbozar respuestas a problemas complejos, y a tratar de alinear agendas pues se darían cita algunos banqueros “sensibilizados” y líderes del tercer sector. Ello con el fin de fomentar un diálogo “transectorial” para la redacción de un Plan Nacional de Desarrollo Económico Sustentable.

Como estudiante doctoral de planificación, me atrajo la idea de contribuir en la redacción de ese plan pero me asaltaba la sospecha. En Puerto Rico los planes “sostenibles” o “sustentables” están de moda y se han proliferado como las urbanizaciones cerradas en los noventa y los consultores de pacotilla. No obstante, muchos amigos y conocidos me reclaman: “Eso que tú estudias es lo que hace falta en este País”. ¿En qué quedamos?

Es fácil enredarse pero la claridad llega con una distinción clave: el plan y la planificación son cosas distintas. La primera es una herramienta y la segunda un proceso. Se retroalimentan e idealmente van de la mano pero en el terruño se han producido más planes que procesos de planificación. El plan se piensa como un documento frío y técnico, la síntesis de una recolección de mapas, estadísticas y opiniones (a veces ciudadanas). Por otro lado, y erróneamente, el proceso de planificación se asocia mayormente con los pasos que nos acercan al mamotreto práctico. Raras veces se considera que la planificación es un ejercicio político (y muchas veces partidista) donde se debaten distancias, visiones comunes y diferentes sobre lo que significa el desarrollo. A veces desembocan en una serie de resoluciones y documentos de trabajo, en desaires y hasta en trifulcas catárticas a grito limpio.

A Casa Pueblo llegaron personas interesadas en formar parte de un proceso de planificación. Teniendo el primer turno al bate, me enfoqué en proveer datos y análisis que ayudasen a formular posiciones, a desbancar mitos y a facilitar el diálogo reflexivo. La estrategia general no era echar sal sobre las heridas del país o asignar culpas—una práctica habitual en estos días, que abona poco a ejercicios creativos—sino repasar algunos de los retos más apremiantes e identificar posibles salidas del atasco.

La ruta de mi relato inevitablemente pasó por el callejón de la amargura al hablar sobre el deterioro productivo, el abatido mercado laboral y la terrible desigualdad de ingresos en la isla. También anduve por caminos empinados al resaltar el cuadro demográfico actual y sus consecuencias. Pero en el trayecto fue necesario desmitificar algunos reclamos populares. Contrario al mensaje conservador que se repite sin pudor, la vagancia no impera en nuestro territorio.  Si bien hay muchas personas fuera del mercado laboral formal, también hay gente sudando la gota gorda por debajo de la mesa. Por otro lado, pedirles a los desalentados y desempleados que salgan a trabajar es un reclamo descarado al considerar que ha habido una reducción drástica en el número de empleos disponibles. En la misma onda, decir que los migrantes boricuas han creado un boquete poblacional y que son unos desertores infieles es irresponsable cuando se toman en cuenta otros factores: la baja tasa de fertilidad y las aportaciones que hacen desde la diáspora.

Aunque no sorprendió a muchos en un pueblo campestre, mi propuesta esperanzadora fue bien recibida en Casa Pueblo: una posible salida del túnel llega a la tierra. Hoy no tiene un peso considerable en nuestras cuentas nacionales, pero el sector agrícola posee mucho potencial gracias a la producción orgánica, nuevas tecnologías, y la visión de agroemprendedores que han descubierto nuevos nichos en la cadena alimenticia. Sin embargo, el desarrollo del sector requiere mucho apoyo y buenas instituciones de coordinación que faciliten su crecimiento.

Cuando ya casi se acababa mi turno, propuse una definición del concepto desarrollo que ayudase a encaminar el diálogo. Más que un resultado particular, una cifra medible o una etapa específica en la carrera hacia el progreso, el desarrollo es un proceso que busca fomentar transformaciones en el trayecto hacia unos objetivos comunes. Un buen ejercicio de planificación puede desembocar en la definición de unos propósitos colectivos. Pero como recientemente me recordó un querido profesor universitario, los distintos sectores que acuden a la conversación tienen que compartir un principio básico: a la mesa hay que sentarse dispuestos a ceder algo, no a salir a ganando. Lograr que algunos líderes, especialmente los del sector privado, adopten este principio significa comenzar a cerrar el trecho entre Adjuntas y Hato Rey.

 

El autor es estudiante doctoral en MIT e investigador en el Centro para la Nueva Economía.

Esta columna se publicó originalmente en el diario El Nuevo Día en agosto de 2012.

(Des)población

Sergio M. Marxuach

Recientemente la prensa reportó que el Censo de 2010 probablemente sobrestimó la cantidad de habitantes en Puerto Rico por unas 200,000 personas. Parece que somos 3.5 millones los que vivimos en esta isla y no los 3.7 millones estimados inicialmente, esto en comparación con los 3.8 millones que vivían aquí en el 2000.

El cambio poblacional es el producto de la interacción de dos variables: (1) el aumento (o reducción) “natural” producto de los nacimientos y las defunciones, y (2) el aumento (o reducción) producto de la migración.  Durante la primera mitad del siglo 20, la población de Puerto Rico aumentó rápidamente debido a que los puertorriqueños mantuvieron una alta tasa de fertilidad—en 1932, por ejemplo, el promedio de hijos por mujer era 6.4—a la misma vez que la tasa de mortalidad se reducía drásticamente debido a la implantación de varios programas de salud pública.  Ese aumento hubiera sido mayor de no ser por la emigración de cientos de miles de puertorriqueños, fenómeno que llega a su pico en la década de 1950 cuando 20 de cada 1,000 habitantes emigró de isla.

No obstante, ya para el último tercio del siglo 20 se comienza a notar una marcada reducción en la tasa de fertilidad de Puerto Rico.  A partir de 1970 la tasa de fertilidad baja de 3.4 hijos por mujer, a 2.3 en 1990, y llega a 1.7 en el 2006.  Esa reducción es producto de la interacción de una compleja gama de factores tales como: el desarrollo económico, aumentos en los niveles de ingreso, el aumento en la tasa de escolaridad de las mujeres, cambios en los estilos de vida, la inseguridad en el mercado laboral, y la falta de políticas públicas que ayuden a las familias a balancear los requisitos del trabajo con los del hogar.

El punto importante desde una perspectiva de política pública es que una tasa de 2.1 hijos por mujer asegura el reemplazo de la población, mientras una tasa menor de 2.1 implica que, todo lo demás siendo igual, la población se va a reducir poco a poco a través del tiempo.  Pero como suele suceder en la vida, todo lo demás nunca se queda igual.  A esa reducción en la tasa fertilidad a niveles por debajo de la tasa de reemplazo, le tenemos que añadir que durante la década del 2000 al 2010 unos 8 de cada 1,000 habitantes decidieron emigrar, un nivel que no se veía en Puerto Rico desde la década de 1960, cuando la tasa neta de emigración fue de 8.5 por cada 1,000 habitantes.  Este “mini-pico” en la tasa de emigración tuvo el efecto de acelerar la reducción poblacional inducida por la reducción en la tasa de fertilidad.

Contrario a lo que comúnmente se cree, una reducción en el nivel absoluto de la población no es buena para la economía ni para la sociedad en general.  Por un lado, menos gente viviendo en Puerto Rico significa que hay menos gente trabajando, ahorrando, invirtiendo, y consumiendo.  Por otro lado, la reducción de la fertilidad ha acelerado el envejecimiento de la población de Puerto Rico.  Del 2000 al 2010 la población entre 0 y 19 años registró una reducción de 16.6%, mientras que la población mayor de 65 aumentó un 28%.  El incremento en la población de mayor edad sumado a la reducción poblacional implica que hay menos personas trabajando para sostener a un numero mayor de personas económicamente inactivas.

En resumen, en Puerto Rico estamos teniendo menos hijos; una porción mayor de los que nacen deciden irse de la isla; y una fracción cada día mayor de los que se quedan están llegando a la edad de retirarse.

Pongamos este fenómeno en perspectiva considerando el siguiente ejemplo: actualmente hay 907,200 personas trabajando en Puerto Rico con un salario promedio de $27,190. Sobre ellos recae el peso de saldar los $98,460 millones que actualmente le debemos conjuntamente a los bonistas y a los pensionados del gobierno. Eso es equivalente a una deuda promedio de $108,531 por trabajador, cuatro veces el salario promedio, y no estamos tomando en consideración el repago de deudas privadas como hipotecas, préstamos de auto, y tarjetas de crédito, entre otras.

El problema claramente se agudiza si la población está envejeciendo y decreciendo. ¿Qué sucedería si el numero total de personas empleadas se reduce a 800,000 o 750,000? La aritmética es sencilla, si la población se está reduciendo, pero las deudas se quedan al mismo nivel, o como es mas probable, siguen creciendo, entonces la carga de las obligaciones contraídas pesará cada día más sobre cada persona económicamente activa.

Sería un error pensar que las tendencias demográficas se pueden revertir con llamados simplistas a “reproducirse”.  Aumentar la tasa de fertilidad requiere la expansión sustancial de una compleja y costosa red de apoyo a la familias. Los países mas civilizados en este renglón proveen licencias por maternidad con paga por un año o más; ofrecen subsidios para centros de cuido de alta calidad; y permiten horarios flexibles para los padres y madres que trabajan, entre otras ayudas.  Dudo que el Gobierno tenga los recursos, y el sector privado la voluntad, para implantarlas en Puerto Rico.

Mas allá de los factores económicos y sociológicos, en última instancia, estamos hablando de una cuestión existencial. De acuerdo con los Jesuitas somos “seres sin una razón razonable de ser” y creo que de alguna manera los puertorriqueños, tal vez inconscientemente, hemos decidido que no vale la pena reproducir una sociedad enferma y en decadencia. Para atajar esa tendencia hay que convertir a Puerto Rico en un lugar donde valga la pena vivir y para lograr eso hay que repensar el país en su totalidad.  De lo contrario, estaremos enfrentando un futuro caracterizado por un prolongado estancamiento económico, una intensa polarización política y social y una mayor descomposición social.

La población en Puerto Rico se ha reducido

Foto de woodleywonderworks’ photostream

 

El autor es director de Política Pública en el Centro para la Nueva Economía

Este artículo se publicó originalmente en el diario El Nuevo Día el 2 de sept. de 2012.

Olímpico

Miguel A. Soto Class

 

Foto gettyimages.com

 

¿Qué es lo que tienen las olimpiadas que tanto nos atraen y nos llama la atención?

En parte está lo obvio:  es un desfile de juventud y de vigor que provoca en nosotros nostalgia y admiración. También está el fenómeno de la competencia, del progreso y la esperanza. De ver quién es más rápido, más fuerte, más ágil y certero. Del orgullo de la familia y la admiración de un país.

Durante los diecisiete días de los Juegos Olímpicos de Londres vivimos en vilo, pendientes de las noticias cibernéticas y las transmisiones televisivas que nos conectaban con nuestros guerreros que, al otro lado del mundo, echaban el resto a nombre nuestro. La mayor parte eran primerizos, ´rookies´ en este tipo de evento mundial; pero lejos de apagar nuestro entusiasmo, eso quizás aumentó la ilusión, la expectativa, los deseos de prevalecer y de triunfar en una tarima global.

Pero más allá de todo esto, me parece que esos diecisiete días de olimpismo escenificaron tres lecciones importantes que nos sirven para muchas otras cosas que tenemos que hacer en nuestra vida colectiva.

Primero, nos demostró la necesidad del esfuerzo y la disciplina. Era impresionante ver que muchos de los eventos duraban a penas segundos. Y que la diferencia entre ganar y perder eran milésimas de segundos. Pero esos fugaces segundos en la pista olímpica esconden largos trechos de sacrificio y anonimato. Qué revelador era escuchar las historias de sacrificio y de las largas horas de práctica de las ganadoras.  Nosotros fuimos testigos de los momentos de más éxtasis y victoria.  Pero no nos imaginamos lo que costó llegar a ese momento.  Los años de prácticas diarias; el sacrificio no tan solo en términos de régimen de alimentos y ejercicio sino también de tiempo separado de la familia y de aplazar y postergar vacaciones y disfrutes personales.

Igual, como País, debemos entender que nuestro progreso y desarrollo no llega automáticamente ni por magia de política sino por sacrificio, disciplina y trabajo.

Segundo, aprendimos que son más los que pierden que los que ganan.  Que a pesar de sacrificar, de practicar y de ser disciplinado, en la vida y en el mundo ocurren situaciones que impiden nuestro progreso. Esa es la dura realidad de la vida. Y no hay otra respuesta que no sea levantarse y seguir la carrera.

Finalmente, aprendimos que aunque aspiramos al oro, el bronce también es bueno.  En muchas ocasiones nos ponemos como única meta alcanzar ser el mejor. Y nada excepto eso nos satisface. Pero es importante saber que la vida tiene muchas vueltas y muchos matices; y ser el tercer mejor en el mundo es un logro extraordinario y merecedor de gran orgullo y admiración.

Así que aprendamos la lección de los Juegos Olímpicos de Londres y que no se quede en solo buenos deseos e ilusiones de un momento fugaz frente al televisor: apostemos al largo plazo, a nuestro potencial, nuestra inventiva, disciplina, perseverancia y capacidad para la generosidad y el trabajo. Porque al fin y al cabo, si logramos medallas en Londres, no debemos tener duda de que está en nuestras manos alcanzar un mejor futuro en otros ámbitos también.

 

El autor es presidente del Centro para la Nueva Economía.
Publicado originalmente en el diario El Nuevo Día el 22 de agosto de 2012.

 

 

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