Transformación energética

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El sector de energía eléctrica en todo el mundo está cambiando rápidamente a medida que nuevas tecnologías incompatibles con el modelo centenario de generación centralizada de electricidad entran en funcionamiento. Debemos aprovechar esta coyuntura para traer al siglo 21 el anquilosado sistema eléctrico de Puerto Rico.

Para llevar a cabo con éxito la transición a un nuevo modelo de generar y vender electricidad es necesario desarrollar una nueva visión del sistema; enmendar leyes y reglamentos; modernizar las redes de transmisión y distribución; y fomentar el uso eficiente de la energía por parte de los consumidores.

El primer paso es desarrollar una visión a largo plazo que determine y establezca los objetivos que se quieren lograr a través de la política pública energética y el marco regulatorio, proceso que se ha estancado en el comité de conferencia sobre el P. del S. 1121.

Desarrollar esta visión requiere pensar más allá de los confines de la isla, pero tomando en consideración y entendiendo a fondo las limitaciones y retos que enfrenta Puerto Rico. Además, se necesitarán políticas públicas y reglamentos de avanzada para implementar esa visión, así como establecer lineamientos con respecto a los objetivos ambientales, los estándares de energía renovable, la eficiencia energética y el manejo de la demanda energética.

También debe incluir entre tres a cinco objetivos estratégicos, así como una meta ambiciosa pero realista a largo plazo y partir de la premisa que el modelo de hacer negocios de las compañías de generación eléctrica, tradicionalmente conocido como “build and grow”—basado en la construcción de plantas generatrices cada vez más grandes y eficientes, utilizando combustibles fósiles baratos y en un aumento continuo en el consumo de electricidad—ya no es factible debido a limitaciones en la eficiencia alcanzable en la generación de electricidad, el aumento en el precio de los combustibles fósiles, nueva reglamentación ambiental, la reducción en la demanda de electricidad y la entrada de tecnologías nuevas de generación utilizando fuentes renovables.

En términos de la generación, la nueva política pública energética debe maximizar la integración al sistema de generación renovable y de tecnologías de almacenamiento, para proveer reservas, otros servicios auxiliares y carga adicional en las horas pico. Este diseño no solo es eficiente, sino que puede ayudar a proporcionar un servicio con menos interrupciones y más costo-efectivo para todos los clientes.

Es importante que al comparar el costo de alternativas tradicionales de generación con el costo de alternativas de energía renovable se tomen en consideración todos los costos asociados con la generación tradicional, no solo el costo del combustible fósil pero los costos sociales también. Por ejemplo, el costo de la contaminación ambiental; el costo del tratamiento médico de casos de asma, problemas respiratorios, de los ojos y la piel; así como el costo de las muertes prematuras causadas por el cáncer y otras enfermedades causadas directa o indirectamente por las emisiones de contaminantes. Ya existen metodologías, como la desarrollada por William Nordhaus, profesor de Yale y ganador del Premio Nobel de Economía en el 2018, para realizar estos cálculos.

Desafortunadamente, la tecnología disponible en estos momentos no permite que toda la demanda de electricidad en Puerto Rico se pueda satisfacer con fuentes renovables de energía. Por tanto, va a ser necesario añadir capacidad de generación nueva utilizando gas natural.

Ahora bien, la construcción de infraestructura nueva de gas natural debe ser la mínima necesaria para permitir la maximización del uso de recursos renovables. Esto significa promover la integración al sistema de unidades de generación altamente eficientes y relativamente pequeñas; construidas y distribuidas a través de la isla, de manera consistente con el rediseño de la red de transmisión y distribución; y que dicha construcción debe limitarse a unidades cuya inversión pueda ser recuperada en 20 años o menos. Finalmente, se debe prohibir la construcción nueva de unidades de generación que utilicen combustibles fósiles después del 2030 para fomentar la transición a fuentes renovables y lograr el objetivo de generar 100% de nuestra electricidad con fuentes renovables en el 2050.

Por el lado de la transmisión y distribución, la política pública energética debe fomentar la evolución de la red para incorporar de manera eficiente y confiable la generación distribuida y el uso de baterías a nivel de la red, así como al detal, para permitir el almacenamiento de electricidad cuando no se requiera su uso inmediato y así promover y aumentar el valor de los recursos de generación intermitente.

Además, dados los efectos previsibles del rápido cambio climático, la red del siglo 21 tiene que ser lo suficientemente flexible para incorporar micro y mini-redes que puedan conectarse y desconectarse de la red principal, según sea necesario, para asegurar que las instalaciones de infraestructura crítica (hospitales, bombas de agua, telecomunicaciones etc.) tengan un respaldo adecuado en caso de desastres para proteger a las comunidades aisladas de interrupciones prolongadas de esos servicios y limitar los impactos a la salud y al ambiente.

En resumen, la transformación energética de Puerto Rico tiene que ser bien pensada, estratégica, y seguir una secuencia lógica, más aún cuando la AEE enfrenta simultáneamente los retos de la reconstrucción del sistema eléctrico después del Huracán María, la reestructuración de su deuda bajo el Titulo III de PROMESA, una reducción sustancial en la demanda por sus servicios, y la privatización, total o parcial, de un sistema eléctrico que ha sido administrado y operado como un monopolio por más de setenta años.

Esta es una tarea compleja y difícil, pero no podemos posponerla o permitir que el proceso sea capturado por grupos de interés particulares y llevado a cabo en cuartos cerrados y oscuros. Súmate al CNE en este esfuerzo participando en la conferencia Black Start, el próximo 21 de marzo en el Centro de Convenciones.

Por: Sergio M. Marxuach

Director de Política Pública

Centro Para Una Nueva Economia

Esta columna se publicó originalmente en El Nuevo Día el 3 de marzo de 2019

Puerto Rico: Black Start 2019

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El huracán María devastó el sistema de energía de Puerto Rico. Después de la tormenta, la isla esencialmente ha tenido que reactivar su sistema energético del equivalente de lo que en la industria se llama un “blackstart”, que es el término técnico que describe el proceso de reactivar el sistema de generación energética luego de un apagón total.

A la misma vez, el sector de energía en todo el mundo está cambiando rápidamente a medida que nuevas tecnologías que son incompatibles con el paradigma centenario de generación, transmisión y distribución de energía entran en funcionamiento. Debemos aprovechar esta coyuntura, la destrucción casi total del sistema de energía en Puerto Rico y los adelantos tecnológicos en este sector, para traer al siglo 21 el anquilosado sistema eléctrico de la isla. Dicho de otra manera, debemos utilizar el “blackstart”, no para reconstruir el sistema energético a su estado al 19 de septiembre de 2017, sino para dar un salto cualitativo de envergadura.

Para que el sector de energía lleve a cabo con éxito la transición a un nuevo modelo de hacer negocios será necesario desarrollar una nueva visión del sistema, enmendar leyes y reglamentos, actualizar las redes de transmisión y distribución y fomentar el uso eficiente de la energía por parte de los consumidores. Esta es una tarea difícil, pero afortunadamente abundan los recursos para orientar a los legisladores, reglamentadores y las compañías de energía en este proceso.

El primer paso …una nueva visión

El primer paso en este complicado camino es desarrollar una nueva visión para el sector energético de Puerto Rico. Desarrollar esta visión requiere pensar más allá de los confines de la isla, pero tomando en consideración y entendiendo a fondo las limitaciones y retos que enfrenta Puerto Rico. Además, se necesitará legislación de avanzada para implementar esa visión y establecer lineamientos claros para los reglamentadores con respecto a los objetivos ambientales, los estándares de energía renovable, la eficiencia energética y el manejo de la demanda por energía.

El modelo de reglamentación también tendrá que evolucionar de uno basado en planes de recursos integrados a largo plazo a uno basado en una supervisión más proactiva con respecto a la utilización eficiente de los recursos y más dinámica en relación a los distintos actores y participantes en el sector energético. Esto significa que los reglamentadores deberán implementar un modelo de reglamentación basado en el desempeño (“performance-based regulation”), establecer parámetros transparentes para la rendición de cuentas, así como incentivos (y sanciones) para lograr los objetivos de la política energética.

Nuevas estructuras tarifarias

Las nuevas estructuras tarifarias deben diseñarse para: (1) enviar las señales de precio correctas tanto a los generadores como a los consumidores; (2) promover la eficiencia energética; (3) manejar eficientemente la carga base y la demanda pico; (4) fomentar la transición a la interacción bi-direccional entre los operadores de la red y los clientes que instalen capacidad de generación distribuida; y (5) implementar tarifas basadas en el momento del uso de la energía para fomentar la eficiencia y la optimización del uso de los recursos. Además, se deberá promover la implementación de nuevas normas energéticas para el diseño de edificios, facilitar el financiamiento para la retro-adaptación de estructuras existentes para fomentar la conservación de energía y promover el uso de enseres electrodomésticos eficientes para estabilizar el consumo residencial.

La generación de energía

En términos de generación, las grandes instalaciones de generación con ciclos de recuperación de la inversión de más de 30 años son cada vez más una cosa del pasado. Mientras, la construcción de unidades de generación tradicional más pequeñas y altamente eficientes, ampliamente distribuidas en las áreas de servicio para suplir la carga base, se está convirtiendo rápidamente en una alternativa tecnológicamente factible y rentable. Complementar este modelo con soluciones de generación renovable y tecnologías de almacenamiento para proveer reservas, otros servicios auxiliares y carga adicional en las horas pico, no solo es eficiente, sino que puede ayudar a proporcionar un servicio con menos interrupciones y más costo-efectivo para todos los clientes.

La transmisión y distribución

Por el lado de la transmisión y distribución, la red deberá evolucionar para incorporar de manera eficiente y confiable la generación distribuida, el uso de baterías a nivel de la red, así como al detal, para permitir el almacenamiento de electricidad cuando no se requiera su uso inmediato y así promover y aumentar el valor de los recursos de generación intermitente. Además, el rápido crecimiento del mercado de automóviles eléctricos crea el potencial de demanda adicional, presumiblemente fuera de las horas pico, lo que ayudará a estabilizar la demanda por una carga base que se proyecta a la baja en los próximos años. Los automóviles eléctricos también funcionarían como una solución de almacenamiento y podrían descargar energía a la red cuando surjan usos más valiosos para esa carga. Ahora bien, todo esto implicaría hacer inversiones de capital en áreas no-tradicionales dado que los automóviles eléctricos necesitarían estaciones de carga ampliamente disponibles y accesibles a través de toda la isla.

Flexibilidad

Por último, dados los efectos previsibles del rápido e inminente cambio climático, la red del siglo 21 tiene que ser lo suficientemente flexible para incorporar micro y mini-redes que puedan conectarse y desconectarse de la red principal, según sea necesario, para asegurar que las instalaciones de infraestructura crítica (hospitales, bombas de agua, telecomunicaciones etc.) tengan un respaldo adecuado en caso de desastres para proteger a las comunidades aisladas de interrupciones prolongadas de esos servicios y limitar los impactos a la salud y al medio ambiente.

Estos temas los estaremos explorando durante la conferencia sobre El Futuro de la Energía, convocada por el Centro para una Nueva Economía para principios del 2019. Además, analizaremos el rol de las instituciones académicas en la transformación energética de Puerto Rico; la necesidad de atraer capital en condiciones competitivas; así como oportunidades de investigación y desarrollo y el impacto del rediseño del sector energético de Puerto Rico sobre el desarrollo económico de la isla.

El autor es el Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía

Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el 17 de junio de 2018.

Pendientes a Puerto Rico: Black Start 2019, si aún no lo ha hecho puede registrarse aquí.

 

 

 

Hurricane Maria devastated Puerto Rico’s energy system. After the storm, the island essentially has had to re-activate its energy system from the equivalent of a system-wide “blackstart”, which is the technical term for restarting an energy system from a complete shutdown.

At the same time, the energy sector world-wide is rapidly changing as new technologies come online and challenge the existing 100-year old model of generating, transmitting, and distributing energy to various classes of customers with different needs. Puerto Rico should take advantage of this synchronicity—the almost total destruction of its energy system and the technological advances in this sector—to upgrade its ankylosed electric system to 21st century standards. In other words, we should use the current blackstart-like situation to make a quantitative jump, instead of just restoring its energy system to its pre-Maria status.

In order to successfully make the transition to a new business model for the energy sector, it will be necessary to develop a new energy vision, amend several laws and regulations, upgrade transmission and distribution systems and encourage the efficient use of energy by end customers. This is a tall order, but fortunately resources abound to guide policymakers, regulators and utilities in this process.

The first step … a new vision

The first step in this complicated pathway is developing a new vision for the Puerto Rico energy sector. Charting this vision requires thinking beyond the confines of Puerto Rico, but with a clear understanding of the island’s limitations and challenges. In addition, new legislation will be needed to mandate the implementation of that vision and to set clear targets for regulators regarding environmental objectives, renewable portfolio standards, energy-efficiency goals, demand response and peak load management.

Regulation models will also have to evolve from long-term planning cycles to more proactive supervision regarding the efficient deployment of new resources and more dynamic oversight of the growing number of stakeholders in the energy sector. To accomplish these objectives, regulators will need to shift to performance-based regulation and set transparent accountability metrics, as well as incentives (and penalties) to achieve policy objectives.

New tariff structures

New tariff structures need to be designed to send the right price signals to both generators and customers, promote energy efficiency, manage baseload and peak demand, encourage the transition to bi-directional interaction between grid operators and customers deploying distributed energy resources and to establish block and time-of-use rates to encourage efficiency. In addition, new building design standards, access to finance energy-conservation retrofitting, and the adoption of consumption-reduction technology for households should also be widely encouraged.

Energy Generation

Large generation facilities with 30-plus-year investment recovery cycles are increasingly a thing of the past. On the other hand, building smaller, highly efficient traditional generation units, widely-distributed across the service areas to support baseload demand is quickly becoming both technologically feasible and cost-effective. This model, coupled with increased renewable generation/storage solutions to provide reserves, other ancillary services and additional load at peak times, is not only efficient, but can provide extremely reliable service, with lower outage rates, and lower costs for all customers.

Grid designs will also have to evolve to efficiently and reliably incorporate distributed generation, grid-scale and customer-owned battery storage units to allow the storage of electricity when not required for immediate use and thereby promote and enhance the value of environment-friendly intermittent generation resources. In addition, the rapidly growing market for electric cars creates the potential for additional demand, presumably at off-peak hours, therefore stabilizing baseload requirements that are forecast to decline in the coming years. Electric cars are also a storage solution that could discharge energy back to the grid when that charge has other more valuable uses. However, this would also entail making capital improvements outside the traditional utility paradigm, given that electric cars would need widely available and accessible charging stations throughout the island.

Flexibility

Finally, given the foreseeable effects of rapid and impending climate change, the grid of the 21st century has to allow for the incorporation of micro and mini-grids that can connect and disconnect from the main grid as needed to ensure critical infrastructure has adequate back-up in the event of natural or man-made disasters, to protect isolated communities from prolonged service outages, and to limit health and environmental impacts.

These are some of the themes we will be exploring during the “Future of Energy Conference”, convened by the Center for a New Economy for the first quarter of 2019. In addition, we will analyze the role of academic institutions in Puerto Rico’s energy transformation; the need to attract new capital at competitive terms; as well as research and development opportunities and the economic development impact of redesigning Puerto Rico’s energy sector.

The author is Policy Director for the Center for a New Economy

This column was originally published in El Nuevo Día on June 17th, 2018

Lookout for Puerto Rico: Black Start 2019, if you haven’t register to receive information please do so  here.

 

Sin vara mágica

Por Jennifer Wolff

Aún de niña me costaba creer en cuentos de hadas: la muchacha pobre que termina con el príncipe o el buhonero que acaba con un marquesado. La realidad siempre está después del ‘colorín colorado’: el príncipe ronca y el marquesado está hipotecado hasta más no poder. Esa especie de ‘reality check’ – o enfrentamiento desapasionado con la realidad – es lo que procede tras la álgida y apasionada discusión que ha rodeado la legislación para crear una Comisión Reguladora de Energía, un ente que tendrá a su cargo la supervisión de la Autoridad de Energía Eléctrica y la transformación del sistema eléctrico en uno que esperamos sea más transparente, costo-eficiente y ambientalmente seguro. Continue reading “Sin vara mágica”

Ahogados

Miguel A. Soto Class

En los últimos meses por fin hemos logrado adelantar y concientizar al Pueblo y al gobierno sobre el tema del costo de la electricidad y el terrible impacto que tiene en la economía de Puerto Rico y en el bienestar de nuestras familias. Más aún, hemos logrado desarrollar por primera vez un amplio consenso en cuanto a la necesidad imperiosa de crear una Junta Reglamentadora independiente que sirva de árbitro entre la Autoridad de Energía Eléctrica y el País.

Pero hasta ahí hemos llegado. Después de tanto nadar, parece que las fuerzas del status quo nos ahogarán en la orilla.

Para mí lo más curioso ha sido ver la falta de capacidades ciudadanas para lograr cambios en el gobierno y en la sociedad. Tenemos muy bien desarrolladas nuestras habilidades de quejarnos y hacer sentir nuestro pensar y nuestros deseos. Pero no sabemos cómo tomar el próximo paso que va de la queja y la protesta a una acción concertada y fuerte que obligue a nuestros gobernantes a no tan sólo escucharnos sino tener que obedecernos.

Por eso son tan importantes para el País proyectos como Agenda Ciudadana y la nueva iniciativa del Centro para una Nueva Economía, Espacios Abiertos. Agenda Ciudadana, por su lado, ha sido la organización pionera en darle no tan solo voz sino importancia a los reclamos de la ciudadanía. Más aún, ha ido desarrollando y evolucionando tecnologías para que esos reclamos se conviertan en realidad. Continue reading “Ahogados”

4 criterios para que una junta reguladora sea efectiva

La necesidad de reducir el costo de la electricidad en Puerto Rico, junto a la fragilidad financiera de la Autoridad de Energía Eléctrica, hacen impostergable la creación de una junta reguladora del sistema eléctrico que logre cambios profundos en la forma en que opera la Autoridad, le imponga disciplina, y controle la conducta depredadora de los grupos de interés internos y externos que se benefician de la situación actual.

El Centro para una Nueva Economía le sometió a la Comisión Especial para una Nueva Política Energética de la Cámara de Representantes los criterios que debe tener la junta reguladora de electricidad sea efectiva:

  • Autoridad legal para revisar tarifas, regular el mercado de electricidad en Puerto Rico, imponer métricas de eficiencia, y fiscalizar, incluyendo la imposición de limites de tiempo, el cumplimiento con las mismas por parte de la AEE.
  • Exclusividad sobre la industria eléctrica. No se debe incluir el área de energía al mandato de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones. La complejidad del sistema eléctrico requiere la atención a tiempo completo de un regulador con todos los recursos necesarios para llevar a cabo su misión.
  • Independencia de los políticos y de los grupos de interés internos y externos a la corporación que se benefician de la situación actual.
  • Recursos para que cuente con el peritaje, los recursos humanos y financieros, y el apoyo institucional necesario para llevar a cabo su complicada misión.

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O lea el resto de la ponencia a continuación:

Un verdadero defensor de los consumidores

En este momento en que Puerto Rico discute la reforma de su sistema eléctrico, resulta importante traer a la mesa un elemento imprescindible para promover la transparencia y la justicia tarifaria: la creación de la Oficina del Defensor de los Consumidores.

No se trata de una réplica de la Oficina del Ombudsman, cuyos recursos son limitados y cuyos poderes se circunscriben a atender quejas y querellas de los consumidores. La Oficina del Defensor de los Consumidores es una entidad que representa el interés de los consumidores en los procesos tarifarios de la Comisión Reguladora, con poder para requerirle información a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), y con los recursos y el conocimiento técnico para intervenir a favor de los consumidores en procesos tarifarios o en aquellos que tengan implicaciones ambientales.

45 estados de los EEUU tienen una oficina de este tipo. Su función es articular el interés del consumidor ante la Junta o Comisión Reguladora, y proveer un contrapeso necesario a los argumentos que presente la Autoridad de Energía Eléctrica. El Defensor de los Consumidores interviene a nombre de los consumidores en los siguientes procesos: Continue reading “Un verdadero defensor de los consumidores”

El cartel del petróleo y el monopolista vago

Por Sergio M. Marxuach

Imagine, amigo lector, que a usted se le encomienda seleccionar el sistema eléctrico para un país del cual usted no conoce nada. No sabe si es rico o pobre, industrializado o agrícola, grande o pequeño, o si tiene recursos naturales para la producción de energía. La solución lógica sería escoger un sistema eléctrico moderno, con unidades generatrices de la más alta eficiencia posible, que utilice combustible barato, que cumpla con los más estrictos reglamentos ambientales, que esté preparado para incorporar tecnologías alternas de generación con fuentes de energía renovable, que opere bajo un marco legal robusto y transparente, que le cobre a sus clientes tarifas justas y razonables y que ofrezca protecciones a los consumidores. Dicho de otra manera, usted no escogería el sistema eléctrico de Puerto Rico.

Los reclamos para la creación de una junta reguladora externa y la reestructuración de la AEE cobran urgencia con la reciente degradación de su crédito a nivel chatarra. No hay duda que la comunidad de inversionistas ahora mirará aún más de cerca la frágil situación financiera de la AEE. Moody’s, por ejemplo, resalta en su análisis que al finalizar el 2013 la AEE sólo contaba con 11 días de efectivo en caja para cubrir sus obligaciones. Un regulador externo que supervise la AEE exigiría que la agencia reduzca sus costos de operación y conduzca sus operaciones con mayor eficiencia a largo plazo. Esta disciplina ayudaría a reducir las tarifas a los consumidores y aseguraría el repago de la deuda de la AEE con sus bonistas. Continue reading “El cartel del petróleo y el monopolista vago”