Café

Dreamstime_CoffeeBean

Por Mike Soto-Class

Se está acabando el café. Quien últimamente se haya dado a la tarea de comprar una libra de café de primera de fincas puertorriqueñas, se habrá dado cuenta que hay una gran escasez. La taza o el cortado todavía se consigue gracias al crecimiento de excelentes “coffee shops”. Pero el final esta a la vista.

Puerto Rico, un país con una profunda tradición cafetalera de siglos, enfrenta desde hace tiempo una crisis en la industria del café. De hecho, me atrevo a plantear que si definimos industria como un conjunto coordinado de operaciones, políticas públicas e intereses comerciales que engranan y funcionan hacia un mismo fin, tendríamos que aceptar que Puerto Rico ya no tiene una industria de café. La mayor parte del café que tomamos proviene de grano importado, y el puñado de beneficiados de café –como se le llama a los caficultores que no sólo siembran, sino que compran, acopian y procesan el producto de otros caficultores– andan haciendo de tripas corazones. READ MORE

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