Saber para transformar

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Por: Mari Mari Narváez

Tómese un minuto para imaginar su vida a ciegas: tratando de armar un presupuesto que no le alcanza porque le está cediendo gran parte de sus ingresos a la gente que se supone le pague a usted. Usted no sabe cuánto está perdiendo, sólo le consta que es una gran tajada de dinero que debía recibir y no recibe. Imagine también que usted desconoce los detalles de los contratos que rigen su vida, sus propiedades y obligaciones. Se casa con alguien o compra una casa pero ni sabe a qué se está comprometiendo. Piense que usted un buen día recibe por herencia una deuda millonaria. No sabe cómo ni por qué sus parientes engordaron semejante factura pero ahora tiene que pagarla. Imaginemos más. Vislumbre un escenario en el que usted contrata a una compañía de seguridad pero, a la hora de rendirle un informe, la empresa se niega a decirle cuántas veces tuvo que intervenir con personas que se aparecieron a robar en su casa y qué medidas emplearon contra ellas.

Esto puede parecer cosa de locos pero no lo es. Resulta que así vivimos en Puerto Rico. Con una cierta noción de que ‘sabemos’ mucho pero, en efecto, con un acceso muy restringido a la información sobre nuestro gobierno. Información que, por definición, tendría que ser pública. Porque nos pertenece.

Una de las razones principales por las cuales la Policía de Puerto Rico está en sindicatura federal es porque tiene deficiencias muy serias en el ejercicio de la transparencia con la ciudadanía. Este es un ejemplo emblemático de la falta de acceso a la información en Puerto Rico. Sin embargo, existen muchos más. READ MORE

La economía del conocimiento y la sociedad abierta

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Por Sergio M. Marxuach

La necesidad de que Puerto Rico comience una transición hacia una economía basada en el conocimiento y la producción de ideas se ha estado discutiendo recientemente en el foro público. Para lograr esa transición se requieren, entre otras cosas, políticas públicas que fomenten la generación del conocimiento; escuelas y universidades con currículos modernos que enfaticen el pensamiento crítico; e instituciones que protejan y fomenten la creación de nuevo conocimiento.

Además de todo lo anterior, también es necesario, en nuestra opinión, que Puerto Rico se transforme en una sociedad abierta. Este concepto se asocia tradicionalmente con el filósofo Karl Popper y su libro The Open Society and its Enemies, publicado en 1945. Popper estaba escribiendo, en parte, en respuesta al desarrollo de sociedades totalitarias, tanto de izquierda como de derecha, durante la primera mitad del siglo 20 y que eran el producto de epistemologías deterministas que intentaban demostrar que la historia de la humanidad evolucionaba de acuerdo con unas leyes universales que solo un pequeño grupo de ilustrados lograban descifrar. READ MORE

Buenas noticias

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Por Miguel A. Soto Class

Cuando fundamos el Centro para Una Nueva Economía en el 1998, uno de los propósitos principales era crear una institución que no era ni parte del gobierno ni una entidad del sector privado motivada por lucro. La idea era que Puerto Rico necesitaba un ente independiente que proveyera un balance entre las motivaciones partidistas y cortoplacistas del Gobierno y las agendas comerciales del sector de negocios.

Económicamente logramos desarrollar esa institución y, por quince años, CNE ha sido una institución de amplia credibilidad e influencia en el ámbito de política pública.  Sin embargo, si realmente aspiramos a una sociedad más democrática, hay espacios, más allá del económico, que hay que impactar.

Decía Mahatma Ghandi que la democracia no es un asunto de formas sino de actitud.  Actitud porque la democracia no se trata simplemente de elecciones o instituciones de gobierno, sino de la manera en la que cada uno de nosotros se relaciona con el poder, y la manera en la que el poder actúa frente a nosotros.

Pienso en esa máxima de Ghandi al mirar los desafíos que los retos económicos que enfrentamos le imponen a nuestra sociedad: reactivar una economía estancada, solventar un sistema fiscal quebrado, y recomponer una fibra social fragmentada requiere mucho más que planes de inversión o estudios actuariales. Y es que el tema económico va de la mano del social, y este a su vez, se fundamenta en la capacidad cívica que como sociedad podamos articular para hacerle frente a las decisiones difíciles, compartir sacrificios y responsabilidades,  y sobre todo, tejer redes de confianza y solidaridad de cara al futuro.

Lo que quiero decir es que la coyuntura actual no solo requiere que repensemos nuestra estructura económica y fiscal:  requiere que redefinamos el significado de nuestra democracia interna y cómo la vivimos como pueblo.  Un legado perverso de siglos ha hecho que nuestras instituciones gubernamentales sean paternalistas, que se desincentive la acción cívica independiente, mientras se fomenta el clientelismo y la dependencia al aparato político-partidista.  El ‘enchufe’ individual y la conexión con un padrino muchas veces puede más que la petición justa a través de los canales oficiales. Y la opacidad del sistema, la renuencia a abrir la información al escrutinio público, no solo coarta el debate informado y la participación activa de importantes sectores sino que muchas veces le impone la carga de los platos rotos a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Es por esto que en el Centro para una Nueva Economía nos hemos embarcado en una nueva iniciativa que nos lleva más allá de nuestro ámbito usual de acción como ´think tank´ o tanque de ideas de temas económicos y política pública.  Los tiempos convulsos requieren medidas atrevidas y hemos aceptado la invitación del Open Society Foundations para promover el desarrollo económico amplio, el acceso a la justicia y una cultura de transpariencia en Puerto Rico.  Ahora, además de pensar en la economía, vamos a ayudar a fortalecer las prácticas participativas en la Isla. Vamos a trabajar, junto a muchas organizaciones que han aceptado colaborar con nosotros en este esfuerzo, como el Centro de Periodismo Investigativo, el ACLU y la Clínica de Asistencia Legal de la UPR, para desarrollar la capacidad de los individuos, las comunidades y las organizaciones no gubernamentales para relacionarse de una manera más efectiva con el Gobierno y con otros grupos. Queremos ayudar a lograr más transparencia en el Gobierno, más acceso a la justicia, más participación ciudadana en los asuntos públicos, más equidad económica y social, y nuevas formas de reivindicación social.  Porque creemos que no puede haber reactivación de nuestra economía sin un cambio sistémico que aumente y fortalezca la capacidad cívica de Puerto Rico.

Y eso representa algo que hace tiempo no tenemos: buenas noticias para Puerto Rico.

 

El autor es el presidente del Centro para una Nueva Economía.

La AEE y el futuro energético de Puerto Rico

 

Por Sergio M. Marxuach

Sin un servicio de energía eléctrica de alta calidad, confiable y a un costo razonable, va a ser muy difícil, por no decir imposible, promover el desarrollo económico de Puerto Rico de manera sostenible y a largo plazo.  Para lograr ese objetivo es necesario re-estructurar a fondo la Autoridad de Energía de Eléctrica, que opera como un monopolio auto-reglamentado desde 1941 y también controla y reglamenta el mercado eléctrico en Puerto Rico.

Recientemente ha comenzado un debate público sobre cómo re-estructurar dicha agencia.  Desafortunadamente, como sucede muchas veces en Puerto Rico, este debate ya ha generado algo de controversia, mucho análisis desinformado y muy poca reflexión sobre la situación energética del País. Peor aún, en vez de entablar un diálogo abierto y honesto, se ha comenzado a dividir la opinión pública en dos campos que empiezan a atrincherarse en sus respectivas posiciones, sin necesariamente haber examinado críticamente sus premisas, las que muchas veces son erróneas y permanecen inarticuladas. READ MORE

La AEE, energía renovable y transparencia

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Por: Sergio M. Marxuach

 

Recientemente se ha llevado a cabo un debate público sobre los contratos de energía renovable que ha suscrito la Autoridad de Energía Eléctrica (“AEE”).  De un lado, tenemos a la AEE reclamando que dichos contratos la obligan a comprar electricidad producida con fuentes renovables a unos precios muy altos y que algunos contratos fueron otorgados a “especuladores” sin ninguna experiencia en o conocimiento de la industria energética.

Del otro lado, tenemos a la Asociación de Productores de Energía Verde reclamando que los precios negociados son razonables y comparables con los precios en otras jurisdicciones. Alegan además que los contratistas tienen la experiencia y el capital necesario para llevar a cabo los proyectos.

El público en general, sin embargo, no puede evaluar objetivamente los argumentos en esta controversia. La AEE es una agencia poco transparente, que tradicionalmente le ha mentido a la gente, y por tanto, con ninguna credibilidad frente al pueblo de Puerto Rico, y que tiene muy poco o ningún interés en darle paso a productores privados de energía renovable. READ MORE

Clinton

Por Miguel Soto Class

La reflexión de Bill Clinton, expresidente de Estados Unidos y fundador de la Fundación Clinton, durante su visita a Puerto Rico sobre la necesidad de cambiar nuestro modelo energético debe convertirse en una meta impostergable. No porque lo diga alguien del “norte”, sino porque recoge lo que muchos hemos planteado cada vez con más urgencia durante los pasados años.

No son sólo las razones ambientales –el calor más intenso, la marea costera más alta– sino los imperativos económicos lo que genera la urgencia de cambio. Es imposible que Puerto Rico restablezca el crecimiento económico o genere un nuevo modelo de desarrollo si el costo de la energía es dos, tres, o hasta cinco veces mayor que en otros lugares del mundo. Reducir el costo de la electricidad no sólo es urgente para las familias o las empresas, sino también para una amplia gama de actores sociales como las organizaciones sin fines de lucro –sobre las que dependen cada vez más las poblaciones vulnerables- o las uniones, cuya fortaleza depende de la existencia de talleres laborales. READ MORE

Monitoreando a nuestro gobierno, ganamos

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Por Gustavo J. Bobonis

Casi todos los días escuchamos quejas acerca de la falta de transparencia de nuestro sistema de gobierno, del mal uso de fondos públicos y de la falta de ‘rendición de cuentas’ de nuestros representantes en las instituciones públicas del país. Existe una percepción general de que es extremadamente difícil resolver este problema. Al funcionario que malgasta o malversa fondos públicos, o que lo permite, no se le penaliza en nuestro sistema político o de justicia. Que vivimos bajo una cultura de impunidad. Algunos piensan que estas prácticas de corrupción, clientelismo y de ‘panismo’ están tan arraigadas en nuestro andamiaje social que lo consideran un rasgo cultural.

Es lógico preguntarnos: ¿de qué vale invertir en monitorear las actividades de nuestro gobierno? ¿Funciona como disuasivo para la corrupción? ¿Hace a los políticos y otros funcionarios responder a las necesidades de la ciudadanía? ¿Ayuda a la ciudadanía a sacar del poder a funcionarios corruptos con su voto? Son preguntas difíciles – se requiere de datos y de un análisis empírico sistemático para responderlas convincentemente. READ MORE

Después del 30 de junio

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Por Sergio M. Marxuach

Durante los últimos meses, el debate público se ha enfocado en el presupuesto y la situación financiera del gobierno de Puerto Rico y varias de las corporaciones públicas. La expectativa es que para cuando usted lea estas líneas, las negociaciones a altas horas de la noche y los traqueteos turbios en cuartos oscuros del Capitolio hayan terminado, el presupuesto de Puerto Rico para el año fiscal 2014 haya sido aprobado por la asamblea legislativa, y que la degradación del crédito de Puerto Rico a nivel chatarra haya sido pospuesta, al menos por ahora.

Mas allá de los detalles, las virtudes y los defectos de las propuestas para atender la crisis fiscal, creo que todo este proceso que hemos vivido durante los últimos meses apunta a la existencia de varios asuntos de importancia que tenemos que atender con urgencia. READ MORE

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