El informe de la Reserva Federal

Por: Sergio M. Marxuach

En el 2012 economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York (conocido comúnmente como el Fed de Nueva York) publicaron un informe sobre la competitividad de la economía de Puerto Rico. Hace apenas unos días, el 31 de julio, el Fed de Nueva York publicó una actualización de ese informe. El informe más reciente ha sido prácticamente ignorado por el gobierno y la prensa local. Los pocos economistas que lo han comentado lo han despachado como un documento que no dice nada nuevo. Y eso es cierto, en parte. El informe, sin embargo, es importante por dos razones. Primero porque presenta un análisis de nuestra economía y de la situación fiscal del gobierno libre de la propaganda oficial y de la crítica politiquera usual. Segundo, el informe es importante también por sus silencios, por lo que no dice.

Sobre nuestra situación económica el informe es claro: la economía se encuentra en un estado de depresión y no hay señales que apunten a una recuperación significativa (pág. 3). La actividad económica, según medida por el Índice de Actividad Económica del Banco Gubernamental de Fomento, aumentó algo a finales del 2012 pero recientemente se ha debilitado. Mientras, el empleo se ha reducido por 10% entre el 2006 y el 2010 y se ha mantenido estancado desde entonces (pág. 5).

El informe enfatiza la reducción de la población de la isla, que ha disminuido de 3.8 millones en el 2004 a 3.6 millones en el 2013, una reducción de 212,000 personas, o un 5.5%, durante ese periodo. Más aún, la proyección para el 2014 es que la población se reduzca por un 0.65% adicional, una de las contracciones más pronunciadas en el mundo (pág. 6).

Interesantemente, se le adjudica la reducción poblacional al aumento en la migración causado por la falta de oportunidades en el mercado laboral, pero se obvia mencionar la reducción en la tasa de fertilidad en Puerto Rico. De acuerdo con los datos del Departamento de Salud, la tasa de fertilidad en la isla es de 1.7 hijos por mujer, significativamente por debajo de la tasa necesaria para mantener la población al nivel de reemplazo. Parecería que la falta de esperanza en un futuro mejor ha convencido a muchos jóvenes que no vale la pena reproducir esta sociedad podrida.

En cuanto a la situación fiscal, el informe analiza los ingresos, gastos y endeudamiento (como porciento del PNB) del gobierno de Puerto Rico y los compara con los cincuenta estados, Washington D.C., y con una muestra de naciones independientes. De acuerdo con los autores, el perfil fiscal de Puerto Rico es significativamente diferente al de los estados y se asemeja más al de una nación independiente (pág. 19).

Los autores también señalan que la probabilidad de que la crisis de Puerto Rico tenga un efecto de contagio en los mercados financieros de Estados Unidos es baja ya que (1) muchos fondos mutuos no pueden aumentar su exposición al riesgo de Puerto Rico debido a la degradación y (2) las compañías aseguradoras, tales como Assured Guaranty y MBIA, han reducido su participación en el mercado municipal después de la crisis financiera del 2008 (págs. 22 y 23). El informe no dice nada sobre las pérdidas que han sufrido los inversionistas locales, dueños de aproximadamente 30% de la deuda de Puerto Rico.

El informe concluye con seis recomendaciones para lograr la sustentabilidad fiscal: (1) promover esfuerzos para aumentar el crecimiento económico; (2) reformar el sistema contributivo; (3) mejorar los informes financieros del gobierno; (4) fortalecer el desempeño de las corporaciones públicas; (5) implementar un presupuesto para gastos de capital y adoptar un presupuesto balanceado; y (6) establecer presupuestos multianuales.

Estas recomendaciones podrían parecer simplistas pero su implementación no es tan fácil como parece. Por ejemplo, tomemos la recomendación de aumentar el crecimiento económico. ¿Cómo se logra esto en un país que ha perdido gran parte de su acervo de capital doméstico debido a la crisis bancaria del 2010, una burbuja de bienes raíces, y el desplome de los precios de su deuda pública? ¿Cómo se crea una cultura de empresarismo cuando a tres generaciones de puertorriqueños se le ha metido en la cabeza que el mejor empleo es trabajar para una compañía farmacéutica? ¿Qué instituciones legales, políticas, económicas, sociales, y culturales tenemos que cambiar para crecer la economía de manera sustentable? El asunto no es tan sencillo como algunos obtusos analistas de radio se creen.

Lo que está claro es que no debemos esperar mucha ayuda del Fed de Nueva York ni de otras instituciones norteamericanas. En la página 3 nos dicen que “la isla enfrenta dos alternativas: o maneja su propio ajuste económico y pone al Estado Libre Asociado sobre una base fiscal segura o espera a que la migración y la disciplina del mercado fuerce un ajuste aún más doloroso”.

El Fed de Nueva York parece confirmar lo que Eduardo Lalo nos adelantó más elegantemente en su libro Los países invisibles (2008): la sociedad puertorriqueña “no está capacitada para ver lo que le ha ocurrido. Al menos son ya dos generaciones las que presuponen, como derecho natural, un nivel y un estilo de vida que las causas profundas de esta crisis no permitirán reproducir a largo plazo. Así, según sus preferencias políticas, la gran masa puertorriqueña, seguirá organizando sus negaciones de la realidad, a través de la imaginación de sus salvadores. La pobreza y la impotencia son el terreno mas fértil para el mesianismo y Puerto Rico ha pasado más de cinco siglos esperando que alguien lo salve a golpes, a patadas, a tiros. Y como la espera no culmina nunca se confunde la excitación que produce con la salvación que nunca llega.”

En suma, por décadas los puertorriqueños vivimos una ilusión monetaria que nos permitió consumir y tomar prestado a niveles más altos de lo que nuestra capacidad productiva podía sostener. Y, sencillamente, el día de ajustar cuentas ha llegado.

El autor es Director de Política Pública en el Centro para una Nueva Economía. Esta columna fue publicada originalmente en el diario El Nuevo Día el 10 de agosto de 2014.

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