La abundancia que no estamos aprovechando

La abundancia que no estamos aprovechando

Publicado el 2 de septiembre de 2026 / Read in English

Sergio portrait
Director de Política Pública
COMPARTA

De acuerdo con el más reciente informe anual del centro de estudios energéticos Ember, durante el 2025 todo el crecimiento neto de la demanda global de electricidad fue suplido por energía limpia. La energía solar, por sí sola, cubrió el 75% de ese crecimiento; las fuentes renovables sobrepasaron por primera vez una tercera parte de la generación mundial, superando al carbón; y en China e India, países que, según los escépticos, “nunca iban a actuar”, la generación con combustibles fósiles se redujo por primera vez.

Ese es el punto de partida de una conversación reciente entre el periodista Ezra Klein y el ambientalista Bill McKibben que merece atención en Puerto Rico. McKibben lo resume con una imagen sencilla: la energía limpia dejó de ser el “Whole Foods de la energía”, virtuosa, costosa, un lujo de conciencia, para convertirse en Costco: barata, disponible en volumen, lista para instalar. En algún momento de esta década cruzamos una línea invisible, la generación de electricidad apuntando un cristal al sol se volvió más barata que generarla quemando algo.

Los ejemplos sobran. China instala el equivalente de una planta grande de carbón en paneles solares cada ocho horas. California genera, durante largos tramos de la mayoría de los días, más del 100% de su electricidad con fuentes limpias, y al caer la noche las baterías que almacenaron la energía del sol de la tarde son con frecuencia la fuente principal de suministro; en tres años, ese estado añadió capacidad de almacenamiento equivalente a doce plantas nucleares y redujo en 60% el gas natural que usa para generar electricidad. Australia produce tanto excedente solar al mediodía que las compañías de generación regalan la electricidad entre el mediodía y las tres de la tarde.

De esa conversación se desprenden tres lecciones para la isla. Primero, la combinación de energía solar con almacenamiento es ya el recurso fundamental del sistema eléctrico moderno. Los costos de las baterías han caído tan rápido que cualquier plan de generación o proceso de compra de la AEE, LUMA y Genera que utilice supuestos de hace apenas dos años está obsoleto y debe evaluarse de nuevo. Por otro lado, entre el 2023 y el 2025 los costos de los proyectos de generación con gas natural aumentaron 66% y el tiempo para ponerlos en operación incrementó un 23%, de acuerdo con BloombergNEF.

Segundo, la crisis de Ormuz demostró que depender de combustibles importados no es solo un problema económico sino una vulnerabilidad estratégica. Cada panel y cada batería instalada en Puerto Rico funciona como un seguro contra choques de precios y contra interrupciones en cadenas de suministro que no controlamos.

Tercero, y más importante, el obstáculo ya no es tecnológico ni económico, sino político e institucional. El desarrollo de la tecnología renovable y la eficiencia económica apuntan a que la estrategia más efectiva para reducir la factura de electricidad consiste en acelerar la aprobación de proyectos de generación solar a escala comercial. La falta de progreso se debe a la influencia de las compañías de combustible fósil y a la inercia institucional.

McKibben cuenta en su libro más reciente que el Vaticano está a punto de convertirse en el primer estado del mundo cuya energía la suple enteramente el sol y propone un lema para esta era: energía del cielo, no del infierno. En una isla con más sol que muchos otros sitios del planeta, con una de las redes más frágiles y algunas de las tarifas eléctricas más altas bajo la bandera estadounidense, seguir apostando al combustible importado es terquedad. La abundancia energética ya existe. Lo que falta es la voluntad para aprovecharla.

Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el día 2 de septiembre de 2026.