Celebramos nuestro aniversario pensando el futuro

Este mes de noviembre CNE celebra sus 18 años. A través del tiempo hemos sido una voz sobria, balaceada y empírica en momentos de polarización e incertidumbre. Hablamos con rigor académico, independencia de criterio, y fuera de líneas político-partidistas. Ahora, hemos aceptado el reto que nos presentan los tiempos y nos lanzamos en una iniciativa de gran envergadura: la creación del CNE Growth Commission, un proyecto que busca impulsar una nueva conversación sobre cómo restablecer el desarrollo económico de largo plazo en Puerto Rico. Este mes, al celebrar nuestro aniversario, queremos recordar los hitos con los que hemos marcado camino, y reafirmar nuestra intención de seguir generando propuestas que provoquen una discusión pública robusta, y que ayuden a impulsar una nueva etapa de crecimiento económico sostenido para Puerto Rico.

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Chapter 9 for Puerto Rico: Necessary but not Sufficient

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By: Sergio M. Marxuach

Introduction

Puerto Rico has experienced severe economic problems for several years now. Its economy has been contracting or stagnant at least since 2006, and unemployment, poverty, and inequality levels are extremely high, especially when compared with the fifty states in the mainland.

To put the situation in perspective, note that Puerto Rico’s per capita income is one-third of United States’ and close to one-half of that of the poorest state, Mississippi; its poverty rate is 45% in comparison with 15% in the United States as a whole; and 37% of its population receives nutritional assistance, while only 13% of the population in the fifty states receives such assistance.

In addition, the island has been running budget deficits for the past fifteen years, tax evasion is rampant, government corruption pervasive, the informal economy massive, its real economic productive base weak, and perhaps most important, Puerto Rico’s economy is essentially a mirage based on high consumption levels that have been sustained by a monetary illusion, that is, by having access to a stronger currency—the U.S. dollar—than its economic fundamentals would warrant.

Notwithstanding this dismal economic situation, the island managed to triple its public debt from $24 billion in 2000 to $72 billion in 2015. Indeed, during this period Puerto Rico’s public indebtedness grew at a compound annual rate of 7.6%, while its national income (GNP) grew at a nominal rate of only 3.5%. Given that Puerto Rico’s indebtedness has grown at an average annual rate that is two times faster than the growth rate of its GNP during the past fifteen years, it should not be surprising that Puerto Rico’s total public debt currently exceeds its GNP.

Recently, the governor of Puerto Rico announced that the island’s public debt of $72 billion, equivalent to 103% of its GNP, was “unpayable” and needs to be restructured. We at CNE agree that Puerto Rico needs to restructure at least a portion of its debt.

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La deuda pública: mitos y realidades

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El anuncio por parte del Banco Gubernamental de Fomento que, de no llevarse a cabo ciertas transacciones financieras, el gobierno de Puerto Rico se quedaría sin la liquidez suficiente para honrar todas sus obligaciones en algún momento durante los próximos tres meses ha generado todo tipo desinformación y la repetición impensada de mitos que se han propagado por los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales.

Mito: El pago de los bonos tiene prioridad sobre cualquier otro gasto gubernamental.

Realidad: La Constitución de Puerto Rico establece en su Artículo VI, sección 8 que: “Cuando los recursos disponibles para un año económico no basten para cubrir las asignaciones aprobadas para ese año, se procederá en primer término, al pago de intereses y amortización de la deuda pública, y luego se harán los demás desembolsos de acuerdo con la norma de prioridades que se establezca por ley.” READ MORE

Impuestos y deudas

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La decisión de aumentar el IVU a 11.5%, y de implantar un IVA con esa tasa comenzando en abril de 2016, ha generado un debate destemplado sobre los méritos y defectos del IVU, el IVA, y el arbitrio general en los puntos de entrada a Puerto Rico. Sin embargo, en todo este debate se ha ignorado que el componente que más ha contribuido al aumento incremental en los gastos del Fondo General durante los últimos años ha sido el servicio de la deuda de los bonos de obligación general, cuyo repago tiene preferencia sobre cualquier otro gasto del gobierno de acuerdo con el artículo VI, sección 8 de nuestra Constitución.

Linaje colonial

Esta preferencia en el pago del servicio de la deuda se remonta al párrafo 19 de la sección 34 de la Ley Jones de 1917, que establecía un orden de preferencia en el pago de las obligaciones del gobierno de Puerto Rico—sujeto a una determinación contraria del gobernador—en caso de que los recaudos del gobierno resultaran insuficientes para cubrir los gastos presupuestados.

Esa sección de la Ley Jones establecía que “los gastos ordinarios de los departamentos legislativo, ejecutivo y judicial del gobierno estatal, y el interés sobre cualquier deuda pública, deberán ser pagados primeros en su totalidad.” De acuerdo con José Trías Monge, esta disposición la incluyó John Franklin Shafroth, ex-gobernador de y senador por el estado de Colorado, y “calca esencialmente las disposiciones del artículo V, sección 13 de la Constitución de Colorado de 1876, modelo preferido de Shafroth.” (José Trías Monge, Historia Constitucional de Puerto Rico, Vol. II).

En este contexto es importante también reseñar dos coincidencias históricas. Primero, los “acuerdos de sindicatura aduanera” suscritos a principios del siglo 20 por Estados Unidos, inicialmente con la República Dominicana y unos años más tarde con Haití, establecían igualmente una preferencia para el pago del interés sobre y la amortización de la deuda pública de esos países, que había sido refinanciada por bancos norteamericanos para evitar la intervención de poderes europeos en este hemisferio; y, segundo, que la aprobación de la Ley Jones ocurrió contemporáneamente con la ocupación militar por Estados Unidos de Haití en 1915 y de la República Dominicana en 1916 para, entre otras cosas, asegurar el cumplimiento con dichos acuerdos aduaneros. (Victor Bulmer-Thomas, The Economic History of the Caribbean Since the Napoleonic Wars). READ MORE

Puerto Rico Drops to Level Unprecedented for Bonds: Muni Credit

Photographer: Nikki Kahn/The Washington Post via Getty Images Tourists meander through Old San Juan in Puerto Rico.

No state or city with a credit rating as low as Puerto Rico’s has been able to access bond markets since at least 1990, a situation that may cut off the lifeblood of the commonwealth’s finances.

On July 1, Moody’s Investors Service cut the island’s rating to B2, five steps below investment grade. No local government has borrowed at that level, according to data compiled by Bloomberg. Prices on its general-obligation debt yesterday plummeted to record lows.

“They’re done,” said Matt Dalton, chief executive officer of White Plains, New York-based Belle Haven Investments, which oversees $2.1 billion in munis. “They’re not going to be issuing any more debt on the island. I don’t see how they can bring people back to the trough at this point.”

Puerto Rico and its agencies have operated for years on borrowed money — racking up $73 billion, Bloomberg data show — and Wall Street made $910 million since 2000 by structuring its debt sales. If the government can’t sell bonds at affordable rates, it will have to curtail services for its 3.6 million residents, 45 percent of whom live in poverty. READ MORE

Empeora la crisis

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La degradación de ayer de Moody’s representó para los economistas la bancarrota de Puerto Rico y su cierre en los mercados de capital, también coincidieron en que la nueva ley de reestructuración de deuda fue el detonante

economia
Por Ileanexis Vera Rosado, EL VOCERO

Las casas acreditoras volvieron a propinarle ayer otro contundente golpe a Puerto Rico, luego de que Moody’s Investor Service rebajó a un nivel más profundo del grado especulativo o ‘chatarra’ los bonos de las obligaciones generales del Estado Libre Asociado (GOs, por sus siglas en inglés), así como las responsabilidades de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), entre otras corporaciones públicas, en una medida que tendrá graves consecuencias contra unos $61,000 mil millones de deuda pública.

La histórica determinación aplicó también a la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina), la Autoridad  de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el Banco Gubernamental de Fomento (BGF), la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) y la Universidad de Puerto Rico (UPR). Incluso la entidad señaló que la perspectiva del país es negativa, por lo que podrían producirse en cualquier momento degradaciones adicionales.

Esta degradación, que recuerda el deterioro progresivo de la caída económica de Grecia, se efectúa a escasos cuatro meses de la primera degradación de los GOs y apenas cuatro días de las casas acreditadoras haber degradado los bonos de las corporaciones públicas  y por segunda ocasión consecutiva los bonos de la AEE. Tras la degradación,  el valor de bonos de los GO’s cayó en un 5%, colocándose entre los 84.5 centavos de dólar y los 87.5 centavos de dólar.

Moody’s Investors rebajó los GOs en tres escalafones de Ba2 a B2, afectando a 14.4 mil millones de bonos, lo que significa que no es un inversión deseable y de alto riesgo. Mientras, en cuanto a las agencias estatales y empresas públicas se afectan cerca de 46 mil millones de bonos, “incluyendo 15.6 mil millones en bonos senior y subordinados emitidos por el impuesto a las ventas de Cofina, que, respectivamente, se redujo a Ba3 y B1”, señaló el informe. READ MORE

Se acabó la fiesta

Tomada de donlinscott.com

Tomada de donlinscott.com

 

Por Sergio M. Marxuach

“Esta columna se publicó originalmente el 31 de diciembre de 2013.  Sin embargo, creemos que es importante volverla a publicar hoy, después del mensaje de presupuesto del gobernador, ya que provee el contexto histórico de la crisis que estamos viviendo y sufriendo todos los puertorriqueños.   Las decisiones difíciles que tenemos que tomar hoy son la consecuencia directa de varias décadas de mala administración.  No surgen de la nada ni de un vacío.  Además, la situación ha empeorado desde diciembre: el crédito de Puerto Rico fue degradado a nivel especulativo en febrero, la deuda ha aumentado a mas de $72,000 millones, y la economía sigue en contracción. Todo esto significa que Puerto Rico enfrenta varios años más de decisiones difíciles antes de poder declarar que hemos superado nuestros problemas fiscales.”

Por mucho tiempo, a nadie le importó el precio de los bonos de Puerto Rico, ni las tasas de interés que pagaríamos, ni las comisiones que cobraban los banqueros, ni en qué se iba a gastar ese dinero, ni como lo íbamos a repagar. En verdad, nada le importaba a nadie mientras había dinero. La economía estaba creciendo, el dinero fluía, se estaba “haciendo obra”.  Por otro lado, los banqueros nos aseguraban que la “calle pedía papel”, como si estuvieran hablando de libras de pan.

La decadencia comenzó allá por la década de los setenta. En respuesta a la crisis global, aumentaron las transferencias federales, la nómina pública, y la deuda gubernamental.  Se consiguió la sección 936. Eso fue suficiente para revivir la economía por unos 25 años más y posponer reformas estructurales, dolorosas, difíciles de explicar.  Procedimos entonces a gastar millones en pabellones en Sevilla, en celebraciones del quinto centenario, en juegos centroamericanos en Ponce y Mayagüez, en campañas publicitarias, en contratos de asesores y consultores, en baile, botella y baraja, en faraónicas estaciones de tren, en acueductos, coliseos y natatorios de escala romana. READ MORE

Después de la emisión de bonos

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Por Sergio M. Marxuach

Puerto Rico ha colocado exitosamente una emisión de bonos por la cantidad de $3,500 millones en el mercado de bonos municipales de Estados Unidos. El precio ha sido alto. Los bonos se vendieron a 93 centavos el dólar y con una tasa de interés de 8%. Esto significa que el rendimiento exento de los bonos es igual a 8.72%, lo que es equivalente a un rendimiento tributable de 14.3%. Los fondos producto de la emisión se utilizarán casi en su totalidad para refinanciar o pagar deudas existentes y muy pocos están destinados para inversión pública. En síntesis, esta transacción ayuda a mantener a flote al gobierno de Puerto Rico hasta el 2015 pero no resuelve los problemas fiscales de Puerto Rico ni a corto ni a largo plazo.

El gobierno continua enfrentando una serie de retos fiscales producto, entre otros factores, de déficits presupuestarios crónicos, falta de controles internos adecuados en muchas agencias del gobierno, una prolongada contracción económica, altos niveles de desempleo, una marcada reducción poblacional, y altos niveles de deuda y obligaciones de pensiones públicas. READ MORE

CNE: Basta ya de improvisar y de entregarse a las casas acreditadoras

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Soto-Class afirma que “no hay espacio para los aficionados” en esta hora de crisis

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

Soto-Class: “Hay que empezar a actuar para Puerto Rico y no para grupos con visión de corto plazo y visión financiera”. (Archivo / END)

 

La degradación de la Isla a grado especulativo por parte Standard & Poor’s no puede atenderse con la improvisación que la provocó, dijo hoy el presidente del Centro para una Nueva Economía (CNE), Miguel Soto-Class.

Esta mañana, el fundador de la organización de política económica instó a la clase política, empresarial y a la ciudadanía a reflexionar en torno a la difícil coyuntura que experimenta Puerto Rico para no continuar adoptando las mismas prácticas que han sacado a la Isla, el Banco Gubernamental de Fomento (BGF), la Universidad de Puerto Rico y otras corporaciones públicas de las clasificaciones equivalentes a bajo riesgo de inversión.

“La prisa e improvisación obligada provoca situaciones equivocadas. Un ejemplo de eso es como se adoptó la patente nacional sin pensar en el efecto que pudiera tener sobre industrias nativas. Esa es una señal de lo que provoca improvisar y pensar solamente en términos financieros”, dijo Soto-Class.

“Hay que empezar a actuar para Puerto Rico y no para grupos con visión de corto plazo y visión financiera”, agregó. READ MORE

COFINA III

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Por Sergio M. Marxuach

Nadie puede negar que la situación económica y fiscal de Puerto Rico es sumamente complicada.  La economía de Puerto Rico lleva siete años en contracción, desde el 2006 el empleo ha caído casi por 15% y la inversión bruta de capital fijo por más de 20%.  En términos fiscales, Puerto Rico simplemente no ha podido recaudar los ingresos suficientes para cumplir con sus gastos operacionales y sus obligaciones financieras por lo menos desde finales de la década de los 80.

La verdad, entonces, es que Puerto Rico lleva muchos años operando en un estado de insolvencia estructural crónica.  Correr las operaciones del gobierno central de Puerto Rico hoy en día cuesta cerca de $10,000 millones y los recaudos de Hacienda a duras penas llegan a $8,500 millones.  El gobierno de Puerto Rico, por tanto, se ha visto obligado a tomar prestado durante todo ese tiempo para cuadrar el presupuesto, algo requerido por la Constitución de Puerto Rico.

El problema es que el acceso de Puerto Rico a los mercados de capital se ha ido cerrando debido a varios factores: READ MORE

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