Abogados, asesores, bonistas y periodistas

Abogados, asesores, bonistas y periodistas

El 20 de junio hice una presentación en un taller auspiciado por la Escuela Graduada de Periodismo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York para periodistas, tanto locales como de Estados Unidos, que cubren la crisis de Puerto Rico. La discusión fue interesante, informada y respetuosa, entre personas que tenían, en algunos casos, visiones muy diferentes sobre la naturaleza y el alcance de PROMESA, el plan fiscal, el presupuesto y sobre cuanto dinero hay disponible para mantener el gobierno operando y pagarle a los acreedores.

Jim Millstein, de Millstein & Co., y Richard Cooper, del bufete Cleary, Gottlieb—ambos asesores de la pasada administración—fueron los panelistas iniciales. Su presentación recapituló muchas de la críticas que se han hecho al plan fiscal (proyecciones económicas injustificables, subestimación de la reducción de la población), pero el Sr. Millstein hizo dos señalamientos que han pasado por debajo del radar de la discusión pública.

Primero, señaló que el plan fiscal fue enmendado después que el gobernador enviara su presupuesto recomendado a la legislatura. En una carta cursada el 31 de mayo, el Sr. Gerardo Portela, director ejecutivo de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico, le notifica a la Sra. Natalie A. Jaresko, directora ejecutiva de la Junta de Control Fiscal (“JCF”), que estaba de acuerdo con ciertas modificaciones al plan fiscal ya aprobado y certificado por la JCF. Ese plan fiscal enmendado, que sepamos, no se ha hecho público.

La pasada administración fue criticada duramente, en mi opinión correctamente, por su opacidad: no había estados financieros auditados para los últimos dos años fiscales, los estimados de gastos y recaudos cambiaban sin explicación y la información se divulgaba lenta y aleatoriamente. Irónicamente, podríamos decir que hoy la transparencia gubernamental no ha mejorado nada y en algunas dimensiones ha empeorado. Todavía no hay estados financieros para el 2015 y 2016 y las proyecciones económicas y financieras siguen cambiando sin explicación alguna. Además, estos temas se tratan ahora discretamente por carta privada, al estilo Les Liaisons Dangereuses, entre una junta de procónsules coloniales y un reducido grupo de oficiales gubernamentales.

El Sr. Millstein reveló también, que de acuerdo a sus cálculos, la reducción en el principal de la deuda (la “quita” o “haircut”) para que la deuda sea sostenible económicamente, debería fluctuar entre 62% y 79%, dependiendo del tipo de bono. Esta proyección no se había hecho pública hasta ahora y constituye un estimado inicial de lo que los bonistas podrían razonablemente recuperar en un proceso de reestructuración justo y ordenado.

Por su parte James Spiotto, experto en quiebras municipales, explicó la complejidad de la ley PROMESA. Según Spiotto, PROMESA es una “mezcla ecléctica” de los mecanismos utilizados para resolver las crisis fiscales de las ciudades de Nueva York, Philadelphia y Washington, DC, combinados con secciones del Capítulo 9 y el Capítulo 11 del Código de Quiebras. Esto significa que la resolución de los conflictos entre las diversas partes dependerá en gran medida de la filosofía judicial de la Juez Laura Taylor Swain. Por un lado, la Juez podría seguir estrictamente la jurisprudencia existente con respecto al  o por el otro, podría tomar una actitud más liberal e interpretar PROMESA como una tabula rasa concebida por el Congreso específicamente para los territorios.

Spiotto también le recordó a los bonistas de obligación general y a los de COFINA, que en teoría pueden tener todos los derechos legales del mundo pero si el gobierno no tiene dinero para continuar operando y pagarles al mismo tiempo, van a tener que hacer concesiones significativas y “ser creativos”. El gobierno de Puerto Rico, a diferencia de una corporación en liquidación, no puede simplemente cerrar operaciones, vender todos sus activos y repartir el producto entre sus acreedores.

El optimismo expresado por el Sr. Spiotto fue tronchado prontamente por los bonistas y sus representantes. La presentación fue interesante ya que en vez de utilizar sofisticados argumentos económicos o financieros, su discurso enfatizó nociones tradicionales de justicia, la santidad de los contratos, la importancia del repago de las deudas, el estigma del impago y las consecuencias siempre nefastas de una quita, entre otras. En fin, montaron todo un “morality play” de bonistas como los santos y los deudores como los pecadores.

Estos conceptos son antiquísimos y se han estudiado a través de la literatura, la religión, la filosofía y la antropología, entre otras disciplinas. De hecho, escuchar a los bonistas en Nueva York me recordó un libro de Margaret Atwood, Payback: Debt and the Shadow Side of Debt, que analiza muchos de estos temas a través de su interpretación de varios textos y autores incluyendo la Biblia, Goethe, Dickens y Shakespeare.

Me temo, sin embargo, que los tropos discursivos de los bonistas no le servirán de mucho ni con el público en general, ni con la Juez Taylor Swain. Aquí nadie es un santo. En el caso de Puerto Rico todo el mundo sabía lo que estaba pasando, políticos y banqueros suscribieron libre y voluntariamente un pacto Mefistofélico: los gobernantes recibían dinero para financiar déficits operacionales y evitar decisiones difíciles, mientras los banqueros de inversión clamaban que la “calle pide papel” para así cobrar sus comisiones y bonificaciones exorbitantes: año nuevo, Maserati nuevo. Ciertamente se merecen los unos a los otros. Las verdaderas víctimas aquí son los ciudadanos que siguieron las reglas, pagaron sus impuestos y ahora sufrirán las consecuencias de las transacciones turbias entre políticos disolutos y los traficantes financieros de Wall Street.

Finalmente, Matt Fabian de Municipal Market Analytics opinó que a Puerto Rico le podría tomar 10 años recuperar el acceso a los mercados de capital. De cumplirse esa proyección, la JCF también permanecerá activa por diez años más, ya que una de las condiciones para concluir sus funciones es precisamente que Puerto Rico recupere acceso a los mercados de capital a corto y largo plazo a “tasas de interés razonables.” Ya veremos.

Por: Sergio M. Marxuach
Director de Política Pública
Centro para una Nueva Economía

The Endgame: An Analysis of Puerto Rico’s Debt Structure and the Arguments in Favor of Enacting a Comprehensive Debt Restructuring Mechanism for Puerto Rico

Puerto Rico’s debt structure is inordinately complicated. With no access to a broad debt restructuring mechanism, the chaos that a disorderly default could bring would further erode bondholder value, increase restructuring costs, depress the local economy, and make long-term recovery harder to achieve.

What follows is the executive summary of the policy paper “The Endgame: An Analysis of Puerto Rico’s Debt Structure and Arguments in Favor of Enacting a Comprehensive Debt Restructuring Mechanism for Puerto Rico” updated on April 2016.

A link to the updated paper in its entirety can be found at the end of this post.

READ MORE

Empeora la crisis

el-vocero-logo

La degradación de ayer de Moody’s representó para los economistas la bancarrota de Puerto Rico y su cierre en los mercados de capital, también coincidieron en que la nueva ley de reestructuración de deuda fue el detonante

economia
Por Ileanexis Vera Rosado, EL VOCERO

Las casas acreditoras volvieron a propinarle ayer otro contundente golpe a Puerto Rico, luego de que Moody’s Investor Service rebajó a un nivel más profundo del grado especulativo o ‘chatarra’ los bonos de las obligaciones generales del Estado Libre Asociado (GOs, por sus siglas en inglés), así como las responsabilidades de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), entre otras corporaciones públicas, en una medida que tendrá graves consecuencias contra unos $61,000 mil millones de deuda pública.

La histórica determinación aplicó también a la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina), la Autoridad  de Acueductos y Alcantarillados (AAA), el Banco Gubernamental de Fomento (BGF), la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) y la Universidad de Puerto Rico (UPR). Incluso la entidad señaló que la perspectiva del país es negativa, por lo que podrían producirse en cualquier momento degradaciones adicionales.

Esta degradación, que recuerda el deterioro progresivo de la caída económica de Grecia, se efectúa a escasos cuatro meses de la primera degradación de los GOs y apenas cuatro días de las casas acreditadoras haber degradado los bonos de las corporaciones públicas  y por segunda ocasión consecutiva los bonos de la AEE. Tras la degradación,  el valor de bonos de los GO’s cayó en un 5%, colocándose entre los 84.5 centavos de dólar y los 87.5 centavos de dólar.

Moody’s Investors rebajó los GOs en tres escalafones de Ba2 a B2, afectando a 14.4 mil millones de bonos, lo que significa que no es un inversión deseable y de alto riesgo. Mientras, en cuanto a las agencias estatales y empresas públicas se afectan cerca de 46 mil millones de bonos, “incluyendo 15.6 mil millones en bonos senior y subordinados emitidos por el impuesto a las ventas de Cofina, que, respectivamente, se redujo a Ba3 y B1”, señaló el informe. READ MORE

Se acabó la fiesta

Tomada de donlinscott.com

Tomada de donlinscott.com

 

Por Sergio M. Marxuach

“Esta columna se publicó originalmente el 31 de diciembre de 2013.  Sin embargo, creemos que es importante volverla a publicar hoy, después del mensaje de presupuesto del gobernador, ya que provee el contexto histórico de la crisis que estamos viviendo y sufriendo todos los puertorriqueños.   Las decisiones difíciles que tenemos que tomar hoy son la consecuencia directa de varias décadas de mala administración.  No surgen de la nada ni de un vacío.  Además, la situación ha empeorado desde diciembre: el crédito de Puerto Rico fue degradado a nivel especulativo en febrero, la deuda ha aumentado a mas de $72,000 millones, y la economía sigue en contracción. Todo esto significa que Puerto Rico enfrenta varios años más de decisiones difíciles antes de poder declarar que hemos superado nuestros problemas fiscales.”

Por mucho tiempo, a nadie le importó el precio de los bonos de Puerto Rico, ni las tasas de interés que pagaríamos, ni las comisiones que cobraban los banqueros, ni en qué se iba a gastar ese dinero, ni como lo íbamos a repagar. En verdad, nada le importaba a nadie mientras había dinero. La economía estaba creciendo, el dinero fluía, se estaba “haciendo obra”.  Por otro lado, los banqueros nos aseguraban que la “calle pedía papel”, como si estuvieran hablando de libras de pan.

La decadencia comenzó allá por la década de los setenta. En respuesta a la crisis global, aumentaron las transferencias federales, la nómina pública, y la deuda gubernamental.  Se consiguió la sección 936. Eso fue suficiente para revivir la economía por unos 25 años más y posponer reformas estructurales, dolorosas, difíciles de explicar.  Procedimos entonces a gastar millones en pabellones en Sevilla, en celebraciones del quinto centenario, en juegos centroamericanos en Ponce y Mayagüez, en campañas publicitarias, en contratos de asesores y consultores, en baile, botella y baraja, en faraónicas estaciones de tren, en acueductos, coliseos y natatorios de escala romana. READ MORE

COFINA III

saving

Por Sergio M. Marxuach

Nadie puede negar que la situación económica y fiscal de Puerto Rico es sumamente complicada.  La economía de Puerto Rico lleva siete años en contracción, desde el 2006 el empleo ha caído casi por 15% y la inversión bruta de capital fijo por más de 20%.  En términos fiscales, Puerto Rico simplemente no ha podido recaudar los ingresos suficientes para cumplir con sus gastos operacionales y sus obligaciones financieras por lo menos desde finales de la década de los 80.

La verdad, entonces, es que Puerto Rico lleva muchos años operando en un estado de insolvencia estructural crónica.  Correr las operaciones del gobierno central de Puerto Rico hoy en día cuesta cerca de $10,000 millones y los recaudos de Hacienda a duras penas llegan a $8,500 millones.  El gobierno de Puerto Rico, por tanto, se ha visto obligado a tomar prestado durante todo ese tiempo para cuadrar el presupuesto, algo requerido por la Constitución de Puerto Rico.

El problema es que el acceso de Puerto Rico a los mercados de capital se ha ido cerrando debido a varios factores: READ MORE

Detroit

detroit01.sJPG_950_2000_0_75_0_50_50.sJPG_

Miguel A. Soto Class

“Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera.”  Esa es la primera oración de Ana Karenina, la reconocida novela del famoso escritor ruso Leo Tolstoy.

Me parece que igual se podría decir de los países y ciudades que enfrentan una crisis financiera.  Todas sufren y padecen, pero cada una es distinta.

Sin embargo, a nadie le debe extrañar que a Puerto Rico lo comparen en términos financieros con Grecia, España o más recientemente con Detroit.  Tales comparaciones no son descabelladas.  Todas esas jurisdicciones comparten algunos rasgos como sus grandes deudas, sus deficientes bases contributivas y el pobre desempeño de sus economías.  Pero de igual manera son muchas y significativas las diferencias.  Y por eso hay que tener cuidado con las comparaciones superficiales. READ MORE

Fierce Debt Puts Pensions at Risk in Puerto Rico

101065_300

http://www.nytimes.com/2012/11/27/business/puerto-rico-races-to-rescue-its-pension-fund.html?pagewanted=all

The New York Times

November 26, 2012
By MARY WILLIAMS WALSH
Puerto Rico is fighting to stay afloat in a rising sea of debt.

Its economy is sputtering. Its population is shrinking. Its recent election is disputed. Its public pension fund is perilously low on cash. The American territory has just been through a brutal five-year recession, something not experienced in the United States as a whole since the 1930s.

Desperate to raise cash, Puerto Rican officials have been selling off anything they can: two toll roads and the main airport so far.

To bring in tax revenue, they are trying to lure people out of the underground economy. Coffee shops, hairdressers, even outdoor market stalls are being required to issue printed receipts with every sale. The receipts carry a lottery number, with a chance to win cars or cash, as an incentive to get shoppers to pay the island’s 7 percent sales tax. READ MORE

Fiao

Por Miguel A. Soto Class

20120926_negociosnegocios_3453372

¿Quién se hubiera imaginado que un tema tan árido como el de los estados financieros del País se convirtiera en uno tan comentado y que levanta tantas pasiones en la población en general? El asunto, sin embargo, es demasiado serio como para dejar que el análisis llano lo confunda o que el debate político partidista lo enturbie. Hay que hablar del tema con sobriedad, sosiego y, sobre todo, con reconocimiento de su enorme complejidad.

La reciente vorágine pública sobre la situación fiscal del gobierno surge de un informe preparado por el Departamento de Hacienda. Este informe, conocido como el Comprehensive Annual Financial Report (CAFR), es preparado todos los años por la agencia y es examinado por una firma internacional de auditores externos. Para entenderlo, es preciso desmenuzar sus múltiples niveles. Decir que ha habido progreso o no en el manejo del gasto operacional del gobierno no está reñido con plantear que la situación de largo plazo de la deuda pública y la solvencia del País sigue sumamente frágil y sigue siendo un asunto de mucho cuidado. Veamos a qué me refiero.

La actividad gubernamental puede verse desde dos lados: una, la de los ingresos y gastos; otra, la de los activos o el patrimonio neto. El primer caso se refiere a lo que entra como ingreso y se gasta de mes a mes o de año en año. El segundo, se refiere al valor total de los bienes que se tiene y a lo que se adeuda sobre estos al largo plazo. READ MORE

Category: CNE Blog, Columns, Print · Tags: , ,

La Degradación de COFINA



El 18 de Julio, Moody’s Investors Service degradó la clasificación de los bonos emitidos por la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (COFINA). Los “Senior Bonds” y los “Parity Bonds” fueron degradados de Aa2 a Aa3 y los bonos subordinados fueron degradados de A1 a A3.

READ MORE

CNE Newsletter

Never miss an update!
Subscribe to the CNE Newsletter below: