Razonable

Razonable

Publicado el 29 de septiembre de 2011

Mike Portrait
Presidente y Fundador
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No conozco a nadie en estos momentos que est√© contento con la Autoridad de Energ√≠a El√©ctrica. Ni las otras agencia de gobierno, ni siquiera muchos de sus propios empleados, y de la ciudadan√≠a en general ni se hable. Se est√° desarrollando una indignaci√≥n popular ante los abusos de esa corporaci√≥n p√ļblica y ante las posturas de prepotencia que han asumido que dif√≠cilmente amainar√°n.

El derroche de ineficiencia en la AEE es épico y todos los meses nos obligan a los clientes a hacer un serrucho para pagarle las cuentas a ellos. Eso no es justo ni es razonable.

El sector ciudadano ha asumido su responsabilidad de exigir acci√≥n y rendici√≥n de cuentas, pues al fin y al cabo, somos nosotros los due√Īos de esa empresa y, desafortunadamente, de toda su deuda.

La reacción visceral y natural ha sido hacer un llamado a eliminar los bonos, las formulas y los subsidios de la AEE. Desafortunadamente, a pesar de lo atractivo de esa propuesta, la realidad es que no sería recomendable pues no resolvería el verdadero problema.

En primera instancia, eso no es recomendable porque destruir√≠a la AEE. Es de conocimiento p√ļblico que la AEE ha tenido p√©rdidas multimillonarias en todos los √ļltimos a√Īos y que arrastra una deuda de $7,500 millones con sus bonistas. Cualquier trastrueque apresurado e impulsivo que se haga a la estructura tarifaria o administrativa de la AEE podr√≠a tener consecuencias negativas y no intencionadas en la corporaci√≥n.

Y, desafortunadamente, la AEE es la √ļnica proveedora de energ√≠a el√©ctrica autorizada a hacer negocios en Puerto Rico a nivel residencial, comercial e industrial en estos momentos. No podemos arriesgarnos a quedarnos sin la AEE, por mala que sea, no sin antes preparar alternativas.

Pero m√°s importante a√ļn, trastrocar sin reflexi√≥n y an√°lisis los subsidios y las formulas no es recomendable porque el problema de fondo de la AEE no son los bonos al director ejecutivo, ni son los subsidios que propicia, ni son las ingeniosas f√≥rmulas de ajuste por combustible y compra de energ√≠a.

El problema principal de la AEE es que le responde solamente a sus propios intereses y no tiene incentivos para cambiar su manera de operar. Por lo tanto, cualquier cambio que se haga se quedar√° corto porque eventualmente la AEE encontrar√° la manera de neutralizarlos y volver a sus viejas y malas costumbres.

Por lo tanto, el primer paso que se debe dar para crear un nuevo paradigma energético en Puerto Rico es crear una Junta Reglamentadora de la AEE que sea verdaderamente independiente y que vele rigurosa y ferozmente por los mejores intereses del país y de los clientes de la AEE. Esto es una propuesta razonable y si el gobernador, la AEE y su junta de directores han sido honestos cuando dicen que quieren bajar el costo de energía, no veo por qué no puedan apoyar esta idea.

S√≥lo con una Junta Reglamentadora independiente se podr√° progresar hacia la elaboraci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas para el uso y desarrollo de energ√≠a renovable, para cambiar las injustas f√≥rmulas de ajuste por combustible y por compra de energ√≠a, y para reformar la estructura de la corporaci√≥n p√ļblica a otra que responda mejor a las necesidades del Puerto Rico del siglo veintiuno.

Puerto Rico es el √ļnico pa√≠s en el mundo sin una entidad reglamentaria de este tipo para su sistema el√©ctrico y es no tan s√≥lo razonable sino vital que exijamos su creaci√≥n a la mayor brevedad posible y como primer paso a la reforma que deseamos.

Mientras más rápido tengamos esta Junta Reglamentadora, más rápido vendrán los ahorros, la razonabilidad y el progreso energético en Puerto Rico.

Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el 28 de septiembre de 2011.