Azufre

Recientemente se han presentado varias propuestas para reducir el costo de la electricidad en Puerto Rico.  Algunas de estas sugerencias son muy buenas.  Las propuestas de utilizar gas natural en la planta generatriz de Costa Sur y la de reducir los subsidios al consumo de ciertos grupos favorecidos arbitrariamente por legislación, como los municipios, se deberían implementar a la mayor brevedad posible.  Otras propuestas, sin embargo, como la idea de tomar prestados $600 millones para financiar una reducción temporal en la factura o la de utilizar combustible con un mayor contenido de azufre, se deben descartar inmediatamente.

Los proponentes de utilizar combustible con mayor contenido de azufre alegan (1) que la AEE esta cumpliendo actualmente con unos estándares de contaminación ambiental más rigurosos que los aplicables a los estados de la nación norteamericana y (2) que el cambio de combustible generaría ahorros de $150 millones.

El primer argumento refleja un profundo desprecio por el medioambiente.  Es cierto que todos queremos reducir lo que gastamos en energía eléctrica.  La solución, sin embargo, no puede ser contaminar más el país.  Más aún, el que la AEE haya acordado utilizar combustible más limpio que lo requerido por los reglamentos federales debería ser objeto de orgullo, no de protestas.  Es una muestra de nuestro respeto a la naturaleza y sus recursos, los cuales administramos en fideicomiso para las generaciones futuras.

Segundo, el calculo de los ahorros monetarios se basa en un utilitarismo vulgar y superficial ya que no se toman en cuenta los costos sociales asociados con la utilización de este combustible, como lo son los gastos médicos por las enfermedades de la piel, de los ojos, de los pulmones, y de la garganta que afectarían a los residentes en áreas cercanas a las plantas de generación que emitirían mas contaminantes, así como los días de trabajo perdidos por enfermedad.

Un estudio por los profesores Nicholas Muller (Middlebury), Robert Mendelsohn (Yale), y William Nordhaus (Yale) publicado en el American Economic Review en agosto de este año, contiene un estimado de los costos de la contaminación en los Estados Unidos.  De acuerdo con su análisis, el costo de los daños externos causados por la producción de electricidad con petróleo es de 2.7 centavos por kWh y alrededor del 75% de ese costo se le atribuye a la contaminación generada por el dióxido de azufre.

Durante el año fiscal 2010 la AEE generó 15,652 millones de kWh con petróleo.  Los daños externos asociados con esa producción y generados por las emisiones de azufre se pueden estimar en $317 millones (a precios del 2000).  Si la AEE comenzara a utilizar combustible con un contenido de azufre de 0.75% en vez del 0.5% actual, estimamos que los daños externos aumentarían a $475 millones, un incremento de $158 millones.  Si convertimos a precios del 2000 la cantidad de los ahorros estimados de $150 millones, el ahorro en la compra del combustible sería igual a $111 millones.  Por tanto, el ahorro sería menor que el aumento en el costo de los daños ambientales.

Por otro lado, los que abogan por esta medida demuestran una actitud francamente clasista ya que los que se verían afectados serian gente pobre y de clase media.   Los prejuicios de clase son evidentes. Dado que las plantas de generación de electricidad no se encuentran en el Condado o en Garden Hills, pues la idea parece ser reducir la factura a costas del sufrimiento de los pobres.  Allá ellos que se las arreglen.

En resumen, la propuesta de utilizar combustible con un mayor contenido de azufre es inmoral desde una perspectiva ambiental, ineficiente desde una perspectiva económica, e  injusta desde una perspectiva de justicia social, y, por tanto, debe ser descartada.

Créditos: Azufre

Por: Sergio Marxuach | Director de Política Pública, Centro para la Nueva Economía
Foto: :: Radar Communication :: via Flickr