Improvisaci├│n

Improvisaci├│n

Publicado el 27 de junio de 2013

Mike Portrait
Presidente y Fundador
COMPARTA

El mes de junio trae siempre la misma fuente de ansiedad. Y no me refiero a qu├ę hacer con las nenas durante las vacaciones de verano. A lo que me refiero es a la tragicomedia anual de c├│mo allegar recursos a las defalcadas arcas p├║blicas y cuadrar el presupuesto gubernamental. Este a├▒o, a pesar de las medidas correctivas que se han tomado para subsanar las deficiencias del Sistema de Retiro y mantener la credibilidad ante las casas acreditadoras, la situaci├│n es particularmente cr├ştica. La deuda p├║blica equivale casi al Producto Nacional Bruto, los mercados financieros tienen cada vez menos paciencia, y nuestro andamiaje institucional y pol├ştico parece ser incapaz de aportar soluciones efectivas y mucho menos duraderas. Vivimos de crisis en crisis, poni├ęndole parches a un dique que estalla por todas las esquinas.

Es preciso abordar el problema en su fondo. Correr el gobierno de Puerto Rico y proveer el nivel actual de servicios cuesta $10,400 millones al a├▒o mientras que los ingresos apenas llegan a poco m├ís de $9,600 millones. Esto se llama ÔÇťd├ęficit estructuralÔÇŁ, y este a├▒o ronda los $775 millones. Hasta ahora nuestra respuesta para atajar este hueco era acudir al mercado financiero y tomar prestado lo que hiciera falta. Pero la deuda p├║blica ya ronda los $70,000 millones, y hay mucha incertidumbre en cuanto a nuestra capacidad de cumplir con todas las obligaciones.

Este a├▒o, el Ejecutivo propuso alrededor de $1,000 millones en nuevos impuestos, pero el juego pol├ştico, las protestas de los grupos afectados y la simple irrealidad de algunas de las ideas han dejado un cuadro incierto, incoherente y desarticulado. La amnist├şa contributiva apenas ha recaudado una cuarta parte de los ingresos proyectados; el sector de negocios no tiene idea del monto y la forma en que se van a aplicar los nuevos impuestos, y la capacidad de maniobra del Gobierno para recortar gastos est├í seriamente limitada porque una parte importante de los recursos ya est├ín comprometidos con pagar lo que ha tomado prestado en a├▒os anteriores.

As├ş que otra vez el mes de junio nos agarra en un nuevo intento -desesperado y f├║til- de rearmar el presupuesto gubernamental. La realidad es que el dique no aguanta m├ís parches: tenemos que buscar una soluci├│n permanente, ampliando las fuentes de ingreso del Gobierno, no de forma improvisada, ca├│tica y confusa como se hace todos los a├▒os, sino de una manera coordinada, coherente y duradera.

En el Centro para una Nueva Econom├şa hemos propuesto insistentemente desde el 2006 la necesidad de realizar una reforma contributiva profunda y completa, que estabilice las finanzas p├║blicas, captando recursos en ├íreas que ahora permanecen al margen, y brind├índole racionalidad al sistema.

Entre los componentes principales de esta reforma deber├şa estar la revalorizaci├│n del impuesto a la propiedad, la simplificaci├│n del impuesto al consumo y la imposici├│n de un gravamen al valor a├▒adido. No somos los ├║nicos que estamos haciendo este llamado. En el 2010, varios reconocidos economistas desarrollaron para la Fundaci├│n del Colegio de Contadores P├║blicos un destacado estudio que sentaba las bases para una reforma integral del sistema.

As├ş que una vez pasadas las ansiedades presupuestarias de este a├▒o, hay que pensar a largo plazo. Propongamos que este sea el ├║ltimo presupuesto improvisado de Puerto Rico y empecemos desde ahora a desarrollar una reforma contributiva y fiscal para nuestro gobierno que sea completa, integral y coherente. Nosotros nos apuntamos como siempre para contribuir y colaborar. Quedan emplazados nuestros gobernantes a ver si logran ejercer el liderato necesario.

Esta columna se public├│ originalmente en el diario El Nuevo D├şa el 26 de junio de 2013.