Bosque

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Publicado el 8 de abril de 2014

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Presidente y Fundador
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Ocho a帽os de una devoradora recesi贸n econ贸mica, emigraci贸n severa y la p茅rdida de nuestra orgullosa designaci贸n de cr茅dito de inversi贸n: elementos suficientes para invitarnos a repensar nuestra f贸rmula de desarrollo y crecimiento. Si de algo ha servido esta coyuntura -que nadie disfruta y nadie ha querido- ha sido para abrirnos los ojos al hecho de que no podemos seguir aferrados a la ilusi贸n de las varitas m谩gicas. No hay f贸rmulas salvadoras y, aunque sea duro, es momento de replantearnos las cosas, particularmente la forma en que articulamos las estrategias de desarrollo econ贸mico.

Por casi dos siglos Puerto Rico ha apostado a los esquemas simples y prodigiosos que arriesgan el todo por el todo, confiando en la magia salvadora de una 煤nica bala de plata. A finales del siglo XIX, fue el caf茅; durante la primera mitad del siglo XX, el az煤car; luego, la industrializaci贸n, la Secci贸n 936 y las exenciones contributivas. En el proceso, hemos tenido no pocas coyunturas de delirio: las petroqu铆micas, el superpuerto, las minas y m谩s recientemente el espejismo de petr贸leo en la costa sur. En mayor o menor grado, estas instancias reflejan una tendencia ilusoria a poner todos los huevos en una misma canasta y a querer creer que una vez all铆, estos se multiplicar谩n por cierta l贸gica ineludible del destino.

El chubasco que hemos agarrado tiene que hacernos sabios. Tenemos que aprender a pensar de forma estrat茅gica, a discernir oportunidades, aquilatar aperturas y a construir una cartera de iniciativas econ贸micas diversificada, m谩s anclada en nuestra realidad y menos vulnerable a los vaivenes y sorpresas de fuerzas ex贸genas.

Una de las apuestas que es preciso hacer de cara al futuro es la del llamado 鈥榩lace-based development鈥, un tipo de desarrollo que se enfoca en los atributos de una regi贸n particular y construye proyectos econ贸micos sobre ellos a la vez que preserva lo que la hace especial. Es una mirada al desarrollo en escala regional, que por ser local no deja de ser valioso.

La regi贸n del centro de la Isla -con su caudal de recursos humanos, ecol贸gicos, y agr铆colas- es un ejemplo del potencial que tiene esta mirada alternativa al desarrollo. Hace poco, en el Centro para una Nueva Econom铆a sugerimos construir sobre la larga tradici贸n cafetalera de la regi贸n de Casta帽er en Lares y convertir la zona en un centro de cultivo y producci贸n de caf茅 Premium. Casta帽er espera por su proyecto, pero en este momento la regi贸n central tiene ante s铆 una iniciativa de avanzada que Puerto Rico no puede dejar perder: el proyecto del Bosque Modelo.

El Bosque Modelo es un proyecto de desarrollo econ贸mico sostenible, preservaci贸n ecol贸gica y participaci贸n ciudadana. Propone conectar un corredor de reservas naturales para convertirlo en motor de desarrollo econ贸mico sostenible, ambientalmente respetuoso, para la gente que vive a su alrededor. Lejos de lo que podr铆a hacer pensar su nombre, no es un proyecto de conservaci贸n pura: incentiva la creaci贸n de proyectos de educaci贸n, turismo, cultura, agricultura y manejo de recursos naturales. Esto es, promueve la conservaci贸n mientras se generan empresas, empleos y se contribuye a la seguridad alimentaria del Pa铆s. Es un proyecto que ejemplifica un cambio de paradigma en el uso de los recursos, en la forma en que se mira el desarrollo y en los modelos de gobernanza.

Fruto de la colaboraci贸n de diversas comunidades, el Bosque Modelo promover铆a el desarrollo econ贸mico sostenible bajo la visi贸n de un 鈥榖osque con gente鈥.

Algunos dir谩n que esta es una propuesta muy discreta dada la profundidad de la actual crisis y las necesidades monumentales del Pa铆s. Sin embargo, la realidad es que ser谩 precisamente de propuestas puntuales como esta que se desarrollar谩 la agenda m谩s amplia de recuperaci贸n para Puerto Rico.

La oportunidad para hacer las cosas de una forma distinta es ahora.

 

Esta columna se public贸 originalmente en el diario El Nuevo D铆a el 8 de abril de 2014.