M√°s

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Publicado el 28 de enero de 2015

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Presidente y Fundador
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El comienzo de un nuevo a√Īo siempre nos provoca pensamientos de cambio y ansias de renovaci√≥n y mejoramiento.¬† Examinamos nuestras vidas y buscamos tener un cuerpo nuevo m√°s flaco, ropa nueva para el trabajo, t√©nis nuevos para la escuela y los que viven fuera de Puerto Rico pueden hasta so√Īar con casa nueva o trabajo nuevo.¬† En fin, el comienzo de un nuevo a√Īo nos pone todos a pensar c√≥mo dejar atr√°s lo viejo que no funciona y c√≥mo desarrollar una nuevo y mejor desempe√Īo.

Las instituciones no est√°n exentas de este tipo de reflexi√≥n.¬† De hecho, desde que fund√© el Centro para Una Nueva Econom√≠a hace diecisiete a√Īos, siempre he aprovechado las vacaciones de navidad para examinar y evaluar nuestro trabajo, impacto y direcci√≥n.

La degradaci√≥n del cr√©dito del gobierno el a√Īo pasado me puso a pensar m√°s profundamente que lo usual, pues desde el 2006 CNE hab√≠a publicado un informe alertando sobre la alta posibilidad de que Puerto Rico perdiera su calificaci√≥n de inversi√≥n si las cosas se segu√≠an haciendo igual que hasta entonces. ¬†Ese mismo a√Īo presentamos una serie de propuestas para enderezar las finanzas p√ļblicas del Pa√≠s, pero a√ļn cuando en muchas ocasiones CNE ha logrado traducir su an√°lisis en pol√≠ticas p√ļblicas concretas, en esa ocasi√≥n los consejos cayeron en o√≠dos sordos.

No provoca ninguna satisfacci√≥n para nosotros ver nuestros avisos y se√Īalamientos en cuanto a la Autoridad de Energ√≠a El√©ctrica, el Sistema de Retiro, la deuda del Pa√≠s, el desbalance de los presupuestos y m√°s recientemente la p√©rdida de nuestra clasificaci√≥n crediticia resultar todos certeros.

Me reh√ļso pensar que nuestro trabajo es diagnosticar problemas y presentar soluciones s√≥lo para que un incompetente, anacr√≥nico y corrupto aparato pol√≠tico y gubernamental las ignore y se lleve enredado a todo un Pa√≠s a la hecatombe

Es por eso que hemos hecho un cambio fundamental en la estrategia del Centro para Una Nueva Economía.  En el Puerto Rico de hoy, estudiar, analizar, proponer y presentar soluciones, aunque sigue siendo vitalmente importante, lamentablemente ya no es suficiente.  Hace falta combinar el análisis empírico con la acción y con la coordinación de tácticas para que la ciudadanía pueda exigir por sí misma y provocar el resultado deseado.

Por eso, en CNE decimos que ahora somos un ‚Äúthink-tank Plus‚ÄĚ: una instituci√≥n que utiliza el an√°lisis emp√≠rico, ponderado y matizado pero combinado con la acci√≥n concreta dirigida a lograr cambios.¬† Y hemos consignado esta nueva visi√≥n con un cambio gr√°fico a nuestro logo que ahora incluye el signo de suma (+) pues refleja nuestra nueva intenci√≥n de hacer m√°s y lograr m√°s y seguir sumando logros, respaldo y colaboradores.

Probamos esta nueva estrategia el a√Īo pasado con la reforma energ√©tica, cuando nuestro an√°lisis inform√≥ el debate p√ļblico y nuestras propuestas influyeron en la legislaci√≥n.¬† Tambi√©n lo estamos haciendo ahora en el contexto de la reforma contributiva con el Cr√©dito por Trabajo.¬† En esos dos recientes ejemplos combinamos el acostumbrado an√°lisis emp√≠rico y formulaci√≥n de propuestas de CNE, con otros esfuerzos como las campa√Īas en los medios sociales, el uso de infogr√°ficas, testimonio ante cuerpos legislativos, esfuerzos coordinados con otras entidades no gubernamentales y la provocaci√≥n de una robusta discusi√≥n p√ļblica.

A diario escucho el reclamo de muchos de que Puerto Rico necesita un verdadero l√≠der.¬† Un h√©roe que nos salve de nuestra ca√≠da al vac√≠o.¬† Me da pena decirlo pero la realidad es que ese l√≠der no vendr√°.¬† Por lo menos no en un futuro cercano.¬† Nuestro sistema pol√≠tico est√° tan osificado, atrofiado y carcomido que nadie competente puede penetrar.¬† La √ļnica y verdadera soluci√≥n es un sector ciudadano suficientemente fuerte y organizado que pueda enfrentarse al gobierno, domarlo y obligarlo a funcionar como el Pueblo decide.¬† Y para eso hay que trabajar m√°s.¬† S√ļmate al esfuerzo y sin duda lo lograremos.

 

Esta columna fue publicada originalmente en el periódico El Nuevo Día el 28 de enero de 2015