Abogados, asesores, bonistas y periodistas

Abogados, asesores, bonistas y periodistas

Publicado el 2 de julio de 2017

Sergio portrait
Director de Pol铆tica P煤blica
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El 20 de junio hice una presentaci贸n en un taller auspiciado por la Escuela Graduada de Periodismo de la Universidad de la Ciudad de Nueva York para periodistas, tanto locales como de Estados Unidos, que cubren la crisis de Puerto Rico. La discusi贸n fue interesante, informada y respetuosa, entre personas que ten铆an, en algunos casos, visiones muy diferentes sobre la naturaleza y el alcance de PROMESA, el plan fiscal, el presupuesto y sobre cu谩nto dinero hay disponible para mantener el gobierno operando y pagarle a los acreedores.

Jim Millstein, de Millstein & Co., y Richard Cooper, del bufete Cleary, Gottlieb鈥攁mbos asesores de la pasada administraci贸n鈥攆ueron los panelistas iniciales. Su presentaci贸n recapitul贸 muchas de la cr铆ticas que se han hecho al plan fiscal (proyecciones econ贸micas injustificables, subestimaci贸n de la reducci贸n de la poblaci贸n), pero el Sr. Millstein hizo dos se帽alamientos que han pasado por debajo del radar de la discusi贸n p煤blica.

Primero, se帽al贸 que el plan fiscal fue enmendado despu茅s que el gobernador enviara su presupuesto recomendado a la legislatura. En una carta cursada el 31 de mayo, el Sr. Gerardo Portela, director ejecutivo de la Autoridad de Asesor铆a Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico, le notifica a la Sra. Natalie A. Jaresko, directora ejecutiva de la Junta de Control Fiscal (鈥淛CF鈥), que estaba de acuerdo con ciertas modificaciones al plan fiscal ya aprobado y certificado por la JCF. Ese plan fiscal enmendado, que sepamos, no se ha hecho p煤blico.

La pasada administraci贸n fue criticada duramente, en mi opini贸n correctamente, por su opacidad: no hab铆a estados financieros auditados para los 煤ltimos dos a帽os fiscales, los estimados de gastos y recaudos cambiaban sin explicaci贸n y la informaci贸n se divulgaba lenta y aleatoriamente. Ir贸nicamente, podr铆amos decir que hoy la transparencia gubernamental no ha mejorado nada y en algunas dimensiones ha empeorado. Todav铆a no hay estados financieros para el 2015 y 2016 y las proyecciones econ贸micas y financieras siguen cambiando sin explicaci贸n alguna. Adem谩s, estos temas se tratan ahora discretamente por carta privada, al estilo Les Liaisons Dangereuses, entre una junta de proc贸nsules coloniales y un reducido grupo de oficiales gubernamentales.

El Sr. Millstein revel贸 tambi茅n, que de acuerdo a sus c谩lculos, la reducci贸n en el principal de la deuda (la 鈥渜uita鈥 o 鈥渉aircut鈥) para que la deuda sea sostenible econ贸micamente, deber铆a fluctuar entre 62% y 79%, dependiendo del tipo de bono. Esta proyecci贸n no se hab铆a hecho p煤blica hasta ahora y constituye un estimado inicial de lo que los bonistas podr铆an razonablemente recuperar en un proceso de reestructuraci贸n justo y ordenado.

Por su parte James Spiotto, experto en quiebras municipales, explic贸 la complejidad de la ley PROMESA. Seg煤n Spiotto, PROMESA es una 鈥渕ezcla ecl茅ctica鈥 de los mecanismos utilizados para resolver las crisis fiscales de las ciudades de Nueva York, Philadelphia y Washington, DC, combinados con secciones del Cap铆tulo 9 y el Cap铆tulo 11 del C贸digo de Quiebras. Esto significa que la resoluci贸n de los conflictos entre las diversas partes depender谩 en gran medida de la filosof铆a judicial de la Juez Laura Taylor Swain. Por un lado, la Juez podr铆a seguir estrictamente la jurisprudencia existente con respecto al o por el otro, podr铆a tomar una actitud m谩s liberal e interpretar PROMESA como una tabula rasa concebida por el Congreso espec铆ficamente para los territorios.

Spiotto tambi茅n le record贸 a los bonistas de obligaci贸n general y a los de COFINA, que en teor铆a pueden tener todos los derechos legales del mundo pero si el gobierno no tiene dinero para continuar operando y pagarles al mismo tiempo, van a tener que hacer concesiones significativas y 鈥渟er creativos鈥. El gobierno de Puerto Rico, a diferencia de una corporaci贸n en liquidaci贸n, no puede simplemente cerrar operaciones, vender todos sus activos y repartir el producto entre sus acreedores.

El optimismo expresado por el Sr. Spiotto fue tronchado prontamente por los bonistas y sus representantes. La presentaci贸n fue interesante ya que en vez de utilizar sofisticados argumentos econ贸micos o financieros, su discurso enfatiz贸 nociones tradicionales de justicia, la santidad de los contratos, la importancia del repago de las deudas, el estigma del impago y las consecuencias siempre nefastas de una quita, entre otras. En fin, montaron todo un 鈥渕orality play鈥 de bonistas como los santos y los deudores como los pecadores.

Estos conceptos son antiqu铆simos y se han estudiado a trav茅s de la literatura, la religi贸n, la filosof铆a y la antropolog铆a, entre otras disciplinas. De hecho, escuchar a los bonistas en Nueva York me record贸 un libro de Margaret Atwood, Payback: Debt and the Shadow Side of Debt, que analiza muchos de estos temas a trav茅s de su interpretaci贸n de varios textos y autores incluyendo la Biblia, Goethe, Dickens y Shakespeare.

Me temo, sin embargo, que los tropos discursivos de los bonistas no le servir谩n de mucho ni con el p煤blico en general, ni con la Juez Taylor Swain. Aqu铆 nadie es un santo. En el caso de Puerto Rico todo el mundo sab铆a lo que estaba pasando, pol铆ticos y banqueros suscribieron libre y voluntariamente un pacto Mefistof茅lico: los gobernantes recib铆an dinero para financiar d茅ficits operacionales y evitar decisiones dif铆ciles, mientras los banqueros de inversi贸n clamaban que la 鈥渃alle pide papel鈥 para as铆 cobrar sus comisiones y bonificaciones exorbitantes: a帽o nuevo, Maserati nuevo. Ciertamente se merecen los unos a los otros. Las verdaderas v铆ctimas aqu铆 son los ciudadanos que siguieron las reglas, pagaron sus impuestos y ahora sufrir谩n las consecuencias de las transacciones turbias entre pol铆ticos disolutos y los traficantes financieros de Wall Street.

Finalmente, Matt Fabian de Municipal Market Analytics opin贸 que a Puerto Rico le podr铆a tomar 10 a帽os recuperar el acceso a los mercados de capital. De cumplirse esa proyecci贸n, la JCF tambi茅n permanecer谩 activa por diez a帽os m谩s, ya que una de las condiciones para concluir sus funciones es precisamente que Puerto Rico recupere acceso a los mercados de capital a corto y largo plazo a 鈥渢asas de inter茅s razonables鈥. Ya veremos.