Transiciones

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Transiciones

Publicado el 17 de marzo de 2019 / Read in English

Sergio portrait
Director de Pol√≠tica P√ļblica
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Los períodos de transición suelen ser tiempos convulsos, llenos de incertidumbre y conflictos. Por ejemplo, en las ciencias, tal y como explicara Thomas Kuhn en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas, el período entre el cuestionamiento de un paradigma prevaleciente y la aceptación de un nuevo paradigma que lo reemplace, está lleno de incertidumbre y surgen amargos debates entre los que defienden el paradigma existente y los que promueven una manera nueva de entender la naturaleza.

En estos días en Puerto Rico estamos comenzando el proceso de transición de nuestro sistema eléctrico, de uno basado en grandes unidades generatrices centralizadas que queman combustibles fósiles a uno nuevo basado mayormente en la generación distribuida de electricidad utilizando fuentes renovables de energía.

No debe sorprendernos, entonces, que comience un debate p√ļblico entre los que apoyan distintos derroteros para llevar a cabo esta transformaci√≥n. Este choque de ideas y visiones es saludable, siempre y cuando los participantes obren de buena fe y con transparencia, como debe ser en una sociedad que se auto-denomina ‚Äúdemocr√°tica‚ÄĚ.

Nosotros en el Centro para una Nueva Economía creemos que el nuevo sistema eléctrico de Puerto Rico debe maximizar la integración al sistema de capacidad de generación renovable y de tecnologías de almacenamiento, para proveer reservas, otros servicios auxiliares y carga adicional en las horas pico.

Cuando nos referimos a fuentes renovables de energía para generar electricidad, nos referimos no solamente a la energía solar fotovoltaica y la energía eólica, sino también a cualquier otra tecnología renovable, limpia y segura, que se ha comprobado es viable a escala comercial, por ejemplo, la generación con energía solar termal. En nuestra opinión se deben considerar todas las opciones factibles que cumplan con los parámetros anteriores, para confeccionar una cartera de generación lo más diversificada posible, dado el estado actual de la tecnología y el que se proyecta para el futuro cercano.

Desafortunadamente, la tecnología disponible en estos momentos no permite que toda la demanda de electricidad en Puerto Rico se pueda satisfacer con fuentes renovables de energía. La generación con fuentes renovables es intermitente, y aunque ese problema se puede manejar con tecnologías de almacenamiento de energía (baterías), no se puede eliminar en su totalidad.

Puerto Rico necesita satisfacer una carga base todo el d√≠a para mantener las escuelas, comercios, oficinas, hospitales, hoteles y fabricas funcionando, sin mencionar, la electricidad necesaria para nuestros hogares. No es lo mismo proveerle energ√≠a solar al colmadito de la esquina que a una econom√≠a y sociedad modernas de 3.1 millones de personas. Y simplemente no vemos factible‚ÄĒen el corto o mediano plazo‚ÄĒun escenario en el cual la capacidad de generaci√≥n distribuida, usando placas fotovoltaicas, se pueda instalar masivamente utilizando los techos de 65% o m√°s de las edificaciones existentes en Puerto Rico.

Por tanto, va a ser necesario a√Īadir capacidad de generaci√≥n nueva utilizando generaci√≥n basada en fuentes no renovables. Sin embargo, se nos ha criticado por sugerir que la brecha entre la demanda y la oferta de electricidad se cierre con generaci√≥n utilizando gas natural, el cual entendemos es una de las fuentes no renovables que menos contamina y de las m√°s seguras. Eso a pesar de que hemos dejado claro que la construcci√≥n de infraestructura nueva de gas natural debe ser la m√≠nima necesaria para mantener la estabilidad del sistema y permitir la maximizaci√≥n del uso de recursos renovables.

Esto significa:

  1. promover la integraci√≥n al sistema de unidades de generaci√≥n altamente eficientes y relativamente peque√Īas; de manera consistente con el redise√Īo de la red de transmisi√≥n y distribuci√≥n, y sin utilizar gasoductos;
  2. que dicha construcci√≥n debe limitarse a unidades cuya inversi√≥n pueda ser recuperada en 20 a√Īos o menos;
  3. prohibir la construcción nueva de unidades de generación que utilicen combustibles fósiles después del 2030 para fomentar la transición a fuentes renovables y lograr el objetivo de generar 100% de nuestra electricidad con fuentes renovables en el 2050. Obviamente, estamos dispuestos a escuchar a organizaciones o personas que apoyen otras alternativas o planes.

Por otro lado, tambi√©n nos han criticado por no favorecer la generaci√≥n de electricidad con energ√≠a nuclear, a pesar de los avances en esa √°rea. Es cierto que la tecnolog√≠a de generaci√≥n nuclear ha mejorado significativamente desde la d√©cada de los a√Īos 70, tan es as√≠ que de acuerdo con una rese√Īa reciente en la revista The Atlantic algunos de los arquitectos del ‚ÄúGreen New Deal‚ÄĚ no la descartan como parte de su soluci√≥n para eliminar las emisiones de gases invernadero.

En el caso de Puerto Rico no la vemos como una opci√≥n viable. Por m√°s que haya mejorado la tecnolog√≠a, el riesgo de un evento tipo ‚Äúblack swan‚ÄĚ, de poca probabilidad pero con consecuencias catastr√≥ficas, no se puede eliminar por completo. El riesgo de un accidente nuclear en una isla del tama√Īo de Puerto Rico, por m√°s remoto que sea, simplemente no es aceptable porque supone una amenaza existencial a nuestra sociedad. Adem√°s, preg√ļntese usted si se siente c√≥modo con la idea de proveerle Uranio-235 a la AEE, una de las agencias gubernamentales m√°s corrupta y peor administrada en nuestra historia.

Al comienzo de esta transici√≥n tenemos que aceptar que no existen soluciones perfectas, todas tienen sus costos y beneficios y requieren que hagamos lo que en ingl√©s llaman ‚Äútradeoffs‚ÄĚ. Cuidado pues con los falsos profetas vendiendo soluciones que requieren la suspensi√≥n voluntaria de nuestra incredulidad. Especialmente con aquellos que acaban de desembarcar en Puerto Rico con poco conocimiento y menos entendimiento de nuestra econom√≠a, sociedad y sistema el√©ctrico.