Weekly Review – 16 julio 2020

Publicado el 16 de julio de 2020 / Read in English

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Weekly Review
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Estimados lectores:

Las noticias de Estados Unidos sobre la propagaci√≥n de COVID-19 son preocupantes. La mayor√≠a de los estados muestran que la tasa de infecci√≥n est√° aumentando y en varios, especialmente en Arizona, Florida y partes de Texas, los brotes parecen estar fuera de control. Mientras tanto, aqu√≠ en Puerto Rico, la tasa de positividad tambi√©n est√° aumentando, as√≠ como el n√ļmero de hospitalizaciones.

En cierto sentido, esta situaci√≥n era previsible a medida que la econom√≠a se reabr√≠a despu√©s de los toques de queda obligatorios y las √≥rdenes de refugio en el lugar. El problema es que muchas jurisdicciones, incluido Puerto Rico, no utilizaron ese tiempo para hacer las inversiones p√ļblicas en monitoreo, vigilancia y rastreo de contactos necesarias para ajustar la pol√≠tica de salud p√ļblica.

Ahora estamos atrapados con la elección de Hobson: usar los instrumentos obtusos de una cuarentena o dejar que el virus se propague entre la población. Cerrar de nuevo grandes partes de la economía tendrá efectos extremadamente adversos en la vida de millones de trabajadores, especialmente con la conclusión de la asistencia especial de desempleo a finales de mes.

Por otra parte, la abdicaci√≥n por parte de los gobiernos de su deber de proteger a las poblaciones vulnerables constituir√≠a un fracaso moral inmenso que tambi√©n es inaceptable. Son decisiones dif√≠ciles y no hay soluciones f√°ciles. Lo √ļnico claro es que cuando necesitamos un bistur√≠ solo parecemos tener cuchillos de carnicero.

‚ÄĒSergio M. Marxuach, editor

An√°lisis de CNE

Compensación por desempleo

Por Rosanna Torres

Sin culpa alguna, un total de 17.8 millones de personas fueron despedidas de sus trabajos durante el mes de junio. Otro mes más de cifras de desempleo elevadas en los Estados Unidos. Se va colando una gran incertidumbre para los 50 millones de estadounidenses que han dependido de la compensación de emergencia por desempleo para satisfacer necesidades básicas después de perder inesperadamente su trabajo debido a la pandemia de COVID-19, ya que la asistencia adicional de desempleo está programada para finalizar el 31 de julio.

Después de una demora de casi tres meses para emitir las pautas de distanciamiento social necesarias y promover otras prácticas de mitigación y prevención de enfermedades, el gobierno federal intervino para proveer un alivio económico a corto plazo a aquellas personas afectadas negativamente por el virus. Los funcionarios federales y los líderes del Congreso acordaron tres paquetes principales para la ayuda económica, dos de los cuales abordan directamente hacia los altos niveles de desempleo: el Families First Coronavirus Response Act (FFCRA), y el Coronavirus Aid, Relief, y el Coronavirus Aid, Relief and Economic Security (CARES) Act.

La compensación por desempleo es un programa administrado conjuntamente por el gobierno federal y los estados. El gobierno federal emite una guía general sobre la cobertura de beneficios y elegibilidad, pero son los estados, así como el Distrito de Columbia, Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, quienes emiten una determinación final sobre el alcance del programa. La Ley CARES ofrece una compensación federal adicional por desempleo debido a la pandemia de $600 por semana. Esta es la compensación especial que vence el 31 de julio de 2020.

JSAF certifica el plan fiscal para la AEE

Por Sergio M. Marxuach

El 29 de junio, la Junta de Supervisi√≥n y Administraci√≥n Financiera (JSAF) certific√≥ el plan fiscal 2020 para la Autoridad de Energ√≠a El√©ctrica de Puerto Rico (AEE). Seg√ļn la JSAF: “queda mucho trabajo por hacer”‚Ķincluida la “implementaci√≥n diligente de las siguientes iniciativas clave:

  • Mejorar las operaciones: para garantizar la finalizaci√≥n oportuna y presupuestaria de iniciativas operativas importantes.
  • Modernizar el sistema de transmisi√≥n y distribuci√≥n: Desarrollar y ejecutar un plan de inversi√≥n de capital para modernizar y fortalecer la red el√©ctrica.
  • Actualizar la flota de generaci√≥n: Implementar el PIR aprobado por el NEPR para modernizar los recursos de generaci√≥n y aumentar la generaci√≥n de energ√≠a renovable.
  • Mejorar la fuerza laboral y la seguridad p√ļblica: aumentar el uso de tecnolog√≠a en las operaciones de la red para mejorar la seguridad en el lugar de trabajo y proteger al p√ļblico contra la infraestructura defectuosa.
  • Transici√≥n de la operaci√≥n y administraci√≥n de la red el√©ctrica de la AEE y los activos de generaci√≥n a operadores privados: el 22 de junio, la Autoridad para las Alianzas P√ļblico-Privada (P3A) anunci√≥ la selecci√≥n de LUMA como el nuevo operador privado de T&D.
  • Reestructurar las obligaciones de deuda heredadas: respaldar los esfuerzos continuos para reestructurar la carga de deuda existente e insostenible de la AEE y recuperar el acceso a los mercados de capitales.
  • Reforma de las pensiones: para equilibrar la asequibilidad de las tarifas con las obligaciones de pensiones de la AEE para sus empleados, la AEE debe revisar la pol√≠tica de financiaci√≥n de el sistema de retiro de sus empleados e incorporar revisiones en el plan de ajuste del T√≠tulo III de la AEE”.

Esa es una agenda ambiciosa para cualquier compa√Ī√≠a de electricidad, pero especialmente desafiante en el caso de la AEE, que tiene un largo historial de intentos fallidos manejando cambios estrat√©gicos. La JSAF parece reconocer esto cuando declara que “para ejecutar con √©xito el Plan Fiscal y garantizar el progreso hacia la transformaci√≥n, la AEE debe gestionar eficazmente varias contingencias y riesgos”. Lo que plantea la pregunta: ¬Ņqu√© sucede si la AEE no puede manejar al menos algunas de esas contingencias y riesgos, como es previsible? ¬ŅTenemos un plan B?

Decisiones basadas en datos

Por Deepak Lamba-Nieves, Ph.D.

El repunte de personas contagiadas con coronavirus en Puerto Rico ha reavivado la conversaci√≥n sobre las medidas de contenci√≥n que se deben tomar para evitar que la crisis de salud p√ļblica que vivimos se agudice. Teniendo en cuenta que no podemos dar m√°s palos a ciegas, y que cualquier medida restrictiva implementada por el estado afectar√° el funcionamiento de nuestra econom√≠a y otros procesos sociales, resulta imprescindible consultar con expertos probados y hacer buen uso de los mejores datos disponibles. Ante este panorama, compartimos de nuevo nuestro panel de datos, o ‚Äúdashboard‚ÄĚ sobre los sectores industriales y el riesgo por COVID-19 en Puerto Rico.

Fuente: CNE, Dashboard sobre los sectores industriales y el riesgo por COVID-19

Los datos que examinamos, que se muestran en la tabla, revelan que los sectores de salud, educaci√≥n y comercio minorista tienen los puntajes de riesgo m√°s altos, mientras que la agricultura, la manufactura, el transporte y el almacenamiento tienen los m√°s bajos. Ciertamente, los niveles de riesgo se pueden reducir dependiendo de las medidas que tomen los due√Īos, gerentes de negocios y sus trabajadores. Nuestro inter√©s no es alarmar ni tomar partido sobre cu√°les sectores deben abrir o cerrar para contener la transmisi√≥n del virus, sino proveer informaci√≥n √ļtil que le pueda servir al p√ļblico y a los oficiales gubernamentales para tomar las mejores decisiones. El resto del panel de datos contiene informaci√≥n sobre empleos y contribuciones sectoriales al Producto Interno Bruto.

‚ÄúLos datos que estamos viendo hoy son una fotograf√≠a de lo que pas√≥ hace semanas‚ÄĚ.

El  Dr. Juan Alonso-Echanove, ex director de Epidemiología del Departamento de Salud de Puerto Rico, explica las etapas del virus cuando afecta a una persona y la importancia de tomar medidas de prevención. Haga clic sobre el video arriba para ver una parte de nuestro episodio de #LivingWithRiskConversations con Deepak Lamba-Nieves, director de Investigación de CNE, o haga clic aquí para ver el episodio completo.

En nuestro radar...

La pandemia y el futuro de la democracia ‚Äď Martin Wolf plantea en el Financial Times que ‚Äúel Covid-19 ha sido un shock global. ¬ŅPero ser√° transformador? La respuesta es que podr√≠a ser un evento transformador para varias sociedades occidentales, especialmente Estados Unidos y el Reino Unido”. Pero tambi√©n advierte: “la democracia fracasar√° si no pensamos como ciudadanos”.

Los efectos sicol√≥gicos de la reapertura ‚Äď”La reapertura es un desastre”, escribe Tess Wilkinson-Ryan en The Atlantic. “Las fotograf√≠as de multitudes empuj√°ndose fuera de los bares, los clientes que regresan a los casinos, y una audiencia apretada, en gran parte sin mascarillas, escuchando el discurso del presidente Donald Trump en el Monte Rushmore, muestran a los Estados Unidos volviendo a las normas anteriores al coronavirus‚ĶA medida que aumenta la desesperaci√≥n, la tentaci√≥n de avergonzar a las personas que no llevan a cabo el distanciamiento social se vuelve dif√≠cil de resistir. Pero el disgusto de los estadounidenses debe estar dirigido a los gobiernos e instituciones, no de unos a otros.‚ÄĚ

La cura no es peor que la enfermedad ‚Äď Un grupo de investigadores estima que “las medidas de salud p√ļblica que mitigan el COVID-19 salvar√°n entre 900,000 y 2,700,000 vidas en los Estados Unidos; sin embargo, la recesi√≥n econ√≥mica ocasionada por las medidas de refugio en el lugar y otras restricciones a la actividad econ√≥mica podr√≠a crear una p√©rdida colateral de 50,400 a 323,000 vidas”. Concluyen ‚Äúque las medidas de salud p√ļblica que mitigan COVID-19 est√°n justificadas; sin embargo, pueden crear una mortalidad potencialmente significativa, aunque menos obvia. Un enfoque equilibrado que priorice la salud p√ļblica y al mismo tiempo restrinja la actividad econ√≥mica lo menos posible es esencial para salir de la pandemia con el menor costo humanitario del virus y de la p√©rdida de oportunidades econ√≥micas combinadas”.