Acuerdos de confidencialidad

Hace unos días nos enteramos, a través de un documento subrepticiamente colgado en la Internet, que después de negociaciones hasta las altas horas de la noche, y sabrá Dios de cuántos manejos arteros en cuartos oscuros, la AEE llegó a unos acuerdos con un grupo de bonistas, dos bancos comerciales, y con el Banco Gubernamental de Fomento para posponer ciertos pagos y enmendar los documentos que evidencian las obligaciones de la AEE con estos prestamistas, entre otras cosas.

Estado de excepción

Decía hace un tiempo Efrén Rivera Ramos, catedrático de Derecho, que uno de los peligros de los tiempos de crisis es la rapidez con que se implantan los estados de excepción: se imponen medidas draconianas, se menoscaban conquistas sociales, y se suspenden derechos fundamentales.

Analizando la reforma energética

La noticia de que la Autoridad de Energía Eléctrica se vio precisada a recurrir a su fondo de mejoras permanentes para saldar una deuda con uno de sus suplidores de combustible sirve para constatar la precaria situación financiera de la corporación

Sin vara mágica

Aún de niña me costaba creer en cuentos de hadas: la muchacha pobre que termina con el príncipe o el buhonero que acaba con un marquesado. La realidad siempre está después del ‘colorín colorado’: el príncipe ronca y el marquesado está hipotecado hasta más no poder.

Ahogados

En los últimos meses por fin hemos logrado adelantar y concientizar al Pueblo y al gobierno sobre el tema del costo de la electricidad y el terrible impacto que tiene en la economía de Puerto Rico y en el bienestar de nuestras familias. Más aún, hemos logrado desarrollar por primera vez un amplio consenso en cuanto a la necesidad imperiosa de crear una Junta Reglamentadora independiente que sirva de árbitro entre la Autoridad de Energía Eléctrica y el País.

Vivir sin pensar

“Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar”, nos dice Julio Cortázar en su cuento “Casa tomada”. Y tal vez sea cierto para algunas personas y bajo circunstancias específicas.

Murió

Aparentemente hay muchas personas que no se han enterado que Luis Muñoz Marín murió. Todavía siguen ñangotados y aplatanados en espera de que venga un caudillo benévolo a salvarlos y proveerles desde los zapatos hasta la casa.